Publicado: 1 febrero 2021 a las 6:00 am
Categorías: Artículos
Por: AKIHIKO NISHIO*
Un año atrás, antes de que se desencadenara la pandemia de COVID-19 (coronavirus), yo observaba con optimismo las tendencias registradas en la pobreza mundial: las tasas de pobreza extrema venían en firme retroceso (PDF) desde hacía más de dos décadas. Si bien los países más pobres todavía debían afrontar desafíos considerables como el de la deuda, la trayectoria positiva de la lucha contra la pobreza permitía abrigar grandes esperanzas de alcanzar un futuro mejor, futuro que aún creo posible.
En apenas un año, que reciben los servicios de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), organismo del Banco Mundial. Por este motivo, a medida que la pandemia se propagaba, la AIF redobló sus esfuerzos incrementando rápida y sustancialmente el financiamiento para sus 74 países clientes y adelantando casi la mitad de los USD 82 000 millones de la decimonovena reposición de los recursos de la AIF (AIF-19).
Desafortunadamente, en muchos de esos países nuestros esfuerzos no bastan para enfrentar las constantes presiones económicas vinculadas con la COVID-19. Según el informe Perspectivas de la Economía Mundial, publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), se proyecta que, para fines de 2021, las necesidades de financiamiento externo de esos países clientes de la AIF habrán aumentado hasta llegar al 3 % del PIB, lo que representará más de USD 67 000 millones por encima del promedio histórico de los últimos cinco años.
Si bien las alentadoras noticias sobre las vacunas (i) nos traen esperanza en este nuevo año, la AIF sigue trabajando con sus asociados para responder a la crisis de salud pública y la crisis económica provocadas por la pandemia. Los proyectos que la AIF está financiando en los distintos sectores y regiones (i) están mejorando la situación, pero no bastan.
He aquí cinco factores que están cobrando importancia rápidamente y deben considerarse en el camino hacia el objetivo común y urgente de lograr una recuperación con resiliencia.
SOLUCIONES EN MARCHA: La AIF continúa aumentando el financiamiento que presta a sus países clientes para que estos puedan responder de manera sostenible a la COVID-19 y, al mismo tiempo, iniciar una recuperación más ecológica, más inclusiva y resiliente con miras a alcanzar sus respectivos objetivos de desarrollo a largo plazo. Por ejemplo, mediante el Proyecto de Rendición de Cuentas por los Resultados del Aprendizaje en Ghana (i), entre muchos otros que se han ampliado en respuesta a la COVID-19, se está mejorando el acceso y el aprendizaje de los niños con discapacidad. El Proyecto de Empoderamiento y Dividendo Demográfico de la Mujer en el Sahel (i) se centra en las adolescentes y sus comunidades en países que atraviesan situaciones de vulnerabilidad o fragilidad, o corren riesgo de sufrir violencia.
SOLUCIONES EN MARCHA: La AIF ha comprometido USD 5300 millones en financiamiento nuevo para abordar la seguridad alimentaria hasta fines de marzo de 2021. Y puede hacer mucho más si se ofrecen cantidades importantes de recursos adicionales. A fin de atender las necesidades inmediatas en la esfera de la seguridad alimentaria se ampliaron los programas de protección social, se mantuvo la circulación de alimentos, se distribuyeron alimentos y se mejoró el acceso a ellos, se protegieron los empleos y los medios de subsistencia, y se prestó apoyo a la agroindustria y a los pequeños empresarios.
SOLUCIONES EN MARCHA: El Banco Mundial y el FMI trabajaron con los países del Grupo de los Veinte (G-20) para establecer la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda, que está ayudando a los países a concentrar sus recursos en la protección de la vida y los medios de subsistencia de millones de personas que son las más vulnerables. Desde su entrada en vigor en mayo de 2020, a través de la iniciativa se ha proporcionado un alivio de cerca de USD 5000 millones a más de 40 países elegibles, todos los cuales, excepto uno, reúnen los requisitos para recibir ayuda de la AIF. Asimismo, nuestra Política Financiera para el Desarrollo Sostenible (i) está incentivando a los países en condiciones de obtener asistencia de la AIF a avanzar hacia formas de financiamiento más transparentes y sostenibles.
SOLUCIONES EN MARCHA: La AIF continúa utilizando tanto su Sistema de Asignaciones Basadas en el Desempeño (i) —encaminado a garantizar que los recursos beneficien a todos los países de conformidad con las respectivas necesidades y desempeño— y sus servicios de asignación, tales como el Mecanismo de Respuesta a las Crisis (i), para ayudar específicamente a los países a afrontar crisis graves, como fue el caso de la crisis financiera mundial de fines de los años 2000 y la epidemia de ébola que azotó África occidental en 2014 y 2015 . Si bien la crisis de la COVID-19 es más amplia y profunda, los mecanismos concebidos para aumentar la escala del respaldo se basan en la experiencia recogida en crisis anteriores.
SOLUCIONES EN MARCHA: Los proyectos en curso en el marco de la AIF-19 ya están proporcionando una base sólida a partir de la cual se puede intensificar esa recuperación. Estamos ayudando a los países a crear mercados y conectarse a ellos; estamos ofreciendo herramientas adecuadas para responder a la crisis al tiempo que respaldamos la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, y estamos redoblando nuestros esfuerzos en pro de la igualdad de género, entre otras soluciones (i).
Con estos cinco factores, en este blog se inicia una serie de artículos sobre la forma de asegurar una recuperación resiliente en los países más pobres del mundo. Debemos trabajar juntos ahora en beneficio de las futuras generaciones.
*Vicepresidente, Financiamiento para el Desarrollo
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