Publicado: 11 noviembre 2020 a las 5:00 am
Categorías: Artículos
Por:
El mundo postcovid también trae un nuevo modo de acometer el aprendizaje, con un alto protagonismo de la tecnología.
El mundo postcovid-19 es un reto que la humanidad tendrá que afrontar de forma global. Para ello, la educación tendrá un papel primordial. Lo que se estaba implantando sin prisa, pero sin pausa, como la digitalización de las aulas y la reforma imparable de la pedagogía, así como el relato educativo, tienen ahora una fecha de implantación cercana y, en algunos casos, acuciante.
A continuación, relatamos algunos de los retos de la educación que tendremos que afrontar y cómo podremos resolverlos:
Brecha digital: Desgraciadamente el covid-19 ha dejado al aire el doloroso hecho de que una parte sensible de la población no cuenta con internet o la tecnología necesaria para recibir clases a distancia. Uno de los retos de la educación del futuro será encontrar el modo de dotar a cada alumno de una conexión y un terminal adecuado. Experiencias como la conversión digital de los centros educativos podrían recuperarse ahora para evitar que haya una parte del alumnado que quede atrás.
Educación online: El acceso a la educación desde cualquier parte del mundo; la posibilidad de poder acceder a cualquier fuente de conocimiento o de seguir una clase, pese a estar a cientos de kilómetros de distancia, es un escenario en el que se viene trabajando desde comienzos del siglo XXI. Si bien el crecimiento exponencial de la tecnología había dado un fuerte empujón, lo cierto es que ha sido la pandemia la que nos ha hecho mirar hacia la “educación online” no como un complemento, sino como la base de todo el modelo educativo. Por ahora, y a partir de septiembre, lo más probable es que se opte por un sistema mixto donde lo presencial se alternará con seguir las clases desde casa. Su implantación tendrá que llevarse a cabo en un tiempo récord para afrontar uno de los retos de la educación que se nos presentan.
Desmotivación: La falta de la disciplina positiva de los horarios, de las clases y del ritmo habitual de tareas, y, claro está, de la costumbre de seguir las clases a distancia, ha hecho que muchos niños y jóvenes puedan presentar síntomas de desmotivación. El reto de la educación tiene que ser el de mandar un claro mensaje al alumnado sobre que la clase online vale lo mismo que la presencial.
Cohesión territorial: Aunque en España las consejerías de Educación de las comunidades autónomas son las que articulan la política educativa territorial, los especialistas consideran necesario un esfuerzo por cohesionar todo el territorio en una sola dirección para encontrar, entre todas las administraciones públicas, las fórmulas y protocolos más apropiados para los alumnos, independientemente de su lugar de residencia.
Life-long learning: Lo que es lo mismo, “no dejar de aprender nunca”. Sí, uno de los objetivos principales de los sistemas educativos será animar a sus alumnos a no dejar de formarse durante toda la vida. Como estos casi tres meses de encierro nos han dejado claro, este es un mundo donde los modelos económicos y sociales se han enfrentado a una prueba de fuerza ofrecida por lo imprevisible. Formarnos para acomodarnos a los cambios en el mercado laboral, reinventarnos o encontrar nuestro camino en un mundo que cambia a cada momento es muy importante.
Metodología educativa: Los profesores tendrán que adaptar lo aprendido en los meses de curso no presencial para aplicarlo en el futuro y adaptar las clases a este modelo líquido en el que el alumno combinará clases presenciales con clases online. Se intuye que el nuevo sistema educativo será más flexible, pero, también, más exigente, donde será necesario que el profesorado altere los paradigmas tradicionales.
Sociabilidad: Pese a que el confinamiento aísla del círculo de amistades y familia más cercano, es necesario reconectar todas esas relaciones y, a la vez, volver a reconectar con nuestros grupos de amistades, compañeros de trabajo aunque ya no se pueda, por ahora, reunirse como antes. Va a ser importantísimo que el sistema educativo reeduque en el trabajo en equipo como base para volver a encontrar esa cohesión social necesaria, aparcar el individualismo y conocer las ventajas del trabajo en equipo.
Nuevas vocaciones: No sería extraño que carreras como medicina, enfermería o todas las relacionadas con la sanidad tengan un repunte de solicitudes. Las ciencias tendrán también un fuerte incremento de estas solicitudes cualquier carrera relacionada con la programación. Las universidades tendrán que contestar a este previsible aumento de las vocaciones sanitarias.
Fuente del Artículo:
https://www.lne.es/la-pizarra/2020/11/10/bases-educacion-eficaz-22818026.html
Deja un comentario