Un nivel educativo más alto no reduce el deterioro cognitivo en el envejecimiento

Publicado: 28 julio 2025 a las 2:00 am

Categorías: Artículos

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Por https://web.ub.edu/es

Un estudio internacional publicado en la revista Nature Medicine pone en duda la idea, hasta ahora extendida, de que un mayor grado de educación formal protege de forma directa del deterioro cognitivo y el envejecimiento cerebral. El trabajo ha analizado datos longitudinales de más de 170.000 personas de 33 países occidentales, lo que lo convierte en uno de los estudios más amplios sobre envejecimiento cognitivo que se han hecho hasta la fecha. La Universidad de Barcelona y el Instituto Guttmann son los dos únicos centros de todo el país que han participado en el estudio, liderado por la Universidad de Oslo (Noruega) en el marco del consorcio europeo Lifebrain.

Los resultados refuerzan la idea de que son necesarias políticas y programas de fomento de la salud cerebral que vayan más allá de la actividad cognitiva y se extiendan durante todo el ciclo vital, no solo en la infancia y la juventud.

Según trabajos previos, aunque el número total de personas con demencia en el mundo aumenta a causa del crecimiento y el envejecimiento de la población, parece que la incidencia disminuye y los adultos mayores tienen hoy una mejor función cognitiva que hace veinte años. Esto se atribuye a los cambios en el estilo de vida de la población, y hasta ahora la hipótesis más extendida sugería que la educación reglada podía proporcionar una protección frente a la neurodegeneración o el envejecimiento normal del cerebro.

Ahora bien, el equipo ha comprobado que, aunque las personas con más años de educación formal tienden a empezar con un mayor nivel cognitivo en la adultez, con la edad no experimentan un deterioro cognitivo más lento.

«Podría decirse que tener un nivel educativo más elevado te coloca en una posición ventajosa al comienzo de la carrera, pero una vez que esta empieza no te permite ir más rápido ni te indica ningún atajo: te enfrentarás a los mismos obstáculos que todos y te afectarán lo mismo que a los demás», explica el catedrático David Bartrés-Faz, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y del Instituto de Neurociencias de la UB (UBNeuro), e investigador principal de la Barcelona Brain Health Initiative (BBHI) del Instituto Guttmann.

Los estudios elaborados hasta ahora presentaban resultados contradictorios y a menudo se limitaban a muestras pequeñas o de un solo país. El trabajo publicado ha procesado más de 420.000 exploraciones neuropsicológicas y pruebas de imagen de individuos de múltiples países y cohortes (europeas, americanas, asiáticas y australianas) con diferentes metodologías, lo que lo convierte en una de las investigaciones más sólidas y generalizables sobre el tema. En total, han participado 170.795 personas mayores de cincuenta años, pertenecientes a 27 cohortes longitudinales y con un seguimiento de hasta 28 años por participante.

En concreto, la cohorte de la BBHI aportó 966 sujetos al estudio, mientras que la UB lo hizo con 161. Los participantes ejecutaron pruebas de memoria, razonamiento, velocidad de procesamiento y lenguaje, y a 6.472 individuos se les hizo también pruebas de resonancia magnética cerebral para analizar parámetros como el volumen cerebral total y el volumen de regiones clave para la memoria (hipocampo y corteza prefrontal).

Una evolución muy similar

Según los resultados, un nivel educativo más alto se asocia con una mejor memoria, mayor volumen intracraneal y un volumen ligeramente más grande de las regiones cerebrales sensibles a la memoria. «Una explicación plausible es que son los rasgos neurobiológicos iniciales de las personas los que favorecen que alcancen un mayor nivel educativo, y no a la inversa», explica el investigador Gabriele Cattaneo (BBHI). Y todos los grupos, independientemente de su nivel de estudios, mostraron un deterioro cognitivo y un envejecimiento de la estructura cerebral prácticamente paralela a lo largo del tiempo.

«Esto no quita que partir de una mejor reserva cognitiva proporciona una ventaja, porque, si sales de más arriba, más arriba acabarás. Claramente, la educación y la escolarización temprana mejoran la función cognitiva a lo largo de la vida, pero no influyen en el ritmo de deterioro ni en el envejecimiento estructural del cerebro. Tomando como referencia el nivel educativo, todos los cerebros cambian de forma muy similar en la mediana edad y la vejez», prosigue Cattaneo.

El trabajo plantea importantes cuestiones para las políticas públicas en materia de salud cerebral y envejecimiento saludable. «Aunque fomentar la educación sigue siendo fundamental, los resultados indican que no es suficiente para envejecer de forma saludable. Es decir, no basta con acumular años de escolarización para proteger el cerebro del envejecimiento. Se requiere un enfoque más amplio y multifactorial que incluya intervenciones a lo largo de toda la vida, como la actividad física, la estimulación cognitiva continua, las relaciones sociales y la prevención de factores de riesgo vascular», concluye Javier Solana, director de investigación del Instituto Guttmann.

Artículo de referencia:

Rogeberg, Ole, et al. «Reevaluating the role of education in cognitive decline and brain aging: Insights from Large-Scale Longitudinal Cohorts across 33 Countries». Nature Medicine, julio de 2025. DOI: 10.1038/s41591-025-03828-y

Fuente: https://web.ub.edu/es/web/actualitat/w/nivel-educativo-deterioramiento-cognitivo?referer=noticias