Publicado: 16 septiembre 2025 a las 4:00 am
Categorías: Arte y cultura
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Por Almudena Orellana

El 18 de septiembre llega a Teatro del Barrio en Madrid Sino, una obra creada e interpretada por siete mujeres con discapacidad que transforma el escenario en un espacio de memoria y denuncia, bajo la dirección de Ainhoa Pérez, en torno a las violencias que muchas de estas mujeres sufren de manera invisible durante años: esterilizaciones forzadas, internamientos o la constante negación de la autonomía reproductiva.
La propuesta convierte así experiencias individuales en una voz coral capaz de interpelar a toda la sociedad, y lo hace a través de monólogos, escenas colectivas y un humor que oscila a veces entre lo absurdo y lo doloroso, pero que atrapa. Es a través de esta tónica como las actrices narran las formas en que sus cuerpos fueron controlados en el pasado por instituciones, leyes o incluso familiares.
Y es que, con cada gesto y palabra, Sino convierte las memorias y experiencias más dolorosas en un grito colectivo imposible de ignorar y en una crítica feroz al paternalismo social, que aún hoy limita la autonomía de muchas mujeres con discapacidad.
Aunque el dolor no se presenta de forma suavizada durante la representación, tampoco es algo que parezca definir a las protagonistas, pues lo que de verdad muestran es una gran capacidad de resistencia y una dignidad absolutamente contagiosa. Por eso brilla por todos lados el humor, convertido en una poderosa herramienta de denuncia y en una irónica forma de sobrevivir, y todo rodeado de poderosas escenas infantiles o juegos de corro y patio que revelan esa dura infantilización sufrida por las mujeres con discapacidad.
El grupo es también un símbolo de lucha comunitaria y de sanación de los traumas más íntimos. Una voz colectiva que se va convirtiendo a lo largo de la obra en pura acción política. Y es que en Sino el teatro es un altavoz a través de las voces de Angélica, Clara, Rosa, Alma, Camino, Margarita y Luz, que aparecen como un coro que se interrumpe, se contradice y se apoya, encarnando vivencias duras, crueles y compartidas.
Una colectividad que también permite que el dolor pueda deslizarse entre bromas, canciones y frases y repeticiones delirantes, como cicatrices hechas voz. Porque, aunque con humor, Sino habla de una terrible y frecuente violencia social e institucional que afecta a las personas con discapacidad a diario, especialmente a las mujeres, que sacudirá al espectador con firmeza en Teatro del Barrio.
La obra recuerda también que estas violencias no son únicamente parte del pasado, ya que entre 2007 y 2020 se registraron más de mil resoluciones judiciales que autorizaron esterilizaciones forzadas en España, una práctica prohibida legalmente desde la reforma de 2020 (Ley Orgánica 2/2020), cuando ese artículo 156 del Código Penal español -que permitía a jueces autorizar esterilizaciones forzadas de personas con discapacidad con consentimiento sustituto (normalmente el familiar)- quedó modificado y se prohibió definitivamente esa terrible práctica en España.
Pero a pesar de la ley falta mucho, y por ello la obra insiste en que el cambio normativo no elimina las miradas sociales que aún hoy cuestionan la capacidad de las mujeres con discapacidad para decidir sobre temas tan complejos y vitales como su maternidad, motivo por el que la brecha entre ley y vida cotidiana sigue siendo evidente.
Un dolor que, a pesar de todo, se enfrenta con valentía, esperanza, ternura y un gran espíritu de lucha y de denuncia gracias a las actrices, capaces de evidenciar magistralmente cómo el control sobre sus cuerpos ha estado históricamente en manos de instituciones, familiares y leyes, así como normalizado y silenciado por el resto de la sociedad.
El beneplácito de las familias y las instituciones es el eje principal de la temática y uno de los conflictos más amargos de la obra, con discusiones entre madres e hijas, médicos que trivializan decisiones irreversibles o policías que acompañan a las mujeres a instituciones sin que sepan por qué ni para qué. Y es que el humor envuelve todo el tiempo testimonios y vivencias del todo reales para provocar incomodidad y sacudir al espectador, desarmando así la indiferencia y reparando ese dolor que también deja absoluta constancia de cómo la violencia puede infiltrarse en lo cotidiano.
Pero no todo es denuncia. Sino también es un homenaje a la resistencia y a la capacidad de reescribir la propia historia, y por ello el público es testigo de un proceso colectivo de empoderamiento. Porque, aunque cada actriz aporta su experiencia y forma de habitar el escenario, juntas construyen un mosaico de voces que se se contradicen y se sostienen mutuamente en una preciosa ceremonia de sororidad, memoria y transformación.
Entre risas, gritos y silencios incómodos, el espectador se encontrará con cuestiones como la de si es realmente libre una mujer con discapacidad para decidir si quiere —o no quiere— ser madre, o qué apoyos necesita para que esa decisión no esté condicionada por el miedo, el estigma o la falta de recursos.
Reflexionar sobre las contradicciones de la vida será así una constante en esta nueva propuesta de Teatro del Barrio que tendrá dos sesiones, el próximo 18 de septiembre y el 15 de octubre.
Fuente: https://efeminista.com/sino-teatro-barrio-violencias-reproductivas/
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