Publicado: 12 junio 2025 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Andrea Sala

Que el acoso escolar es un problema que preocupa a la sociedad es una realidad. Y que la prevención es la mejor solución, también. Cada vez hay más escuelas que implementan en sus aulas el “Club de valientes violencia cero”, donde los niños y niñas se forman sobre qué es violencia y dialogan constantemente sobre cómo posicionarse ante ella. Está científicamente demostrado que esta actuación previene el acoso escolar, igual que una vacuna previene una enfermedad. Pero ahora me pregunto: ¿y el resto de la sociedad, dentro y fuera de la escuela, somos también valientes y formamos parte de ese club? ¿Qué podemos hacer, desde nuestra posición como personas adultas, para prevenir el acoso escolar?
Como familia, podemos mantener conversaciones con nuestros hijos e hijas y dedicar tiempo de calidad, sin distracciones, para poder estar atentos a cualquier comentario que nos puedan hacer sobre ellos mismos o sobre cualquier compañero o compañera. También podemos hacer red con otras familias si llega a nuestros oídos que un niño o una niña lo está pasando mal, para posicionarnos, hablar con el centro y brindar apoyo, junto a nuestros hijos e hijas, al niño y a su familia.
Un equipo directivo puede asegurar que el personal del centro esté formado en la prevención de la violencia escolar y del abuso sexual infantil. También puede garantizar que en su centro se implante y se lleve a cabo correctamente un programa de prevención de conflictos. Pero no uno cualquiera, o que esté de moda (y que a veces implica un coste económico al estar promovido por entidades con intereses comerciales), sino uno que esté demostrado científicamente que consigue los mejores resultados. Si además está al acceso de todos y todas a coste cero, como el modelo dialógico de prevención de conflictos, mucho mejor. Los equipos directivos también pueden supervisar que en todas las aulas se esté realizando de manera rigurosa el programa de prevención de conflictos elegido. Para ello, deben poner todos los recursos necesarios para llevarlo a cabo, en vez de dirigir los esfuerzos a otras cosas que pueden resultar más “llamativas” pero que no mejoran las vidas de los niños y las niñas. De hecho, las familias seguramente verán más atractiva que cualquier otra “innovación” la idea de un centro violencia cero, si se les explica que es posible conseguirlo.
Siendo docente o monitora de comedor o de actividades extraescolares, puedo no permitir nunca que se traten mal, cuidando especialmente los tiempos libres o de recreo, que es cuando se producen más conflictos y agresiones. Además, puedo crear espacios de diálogo seguros donde formar y sensibilizar a mi alumnado, así como guiarlos de modo que lleguen a acuerdos para no permitir ningún tipo de violencia.
Si fuese entrenadora o miembro de un club deportivo, podría asegurar que todos los miembros del club (entrenadores, familias y niños y niñas) están formados en la prevención de la violencia y del abuso sexual infantil. Mantendría una actitud de vigilancia activa para actuar ante cualquier mal trato o cualquier conversación que pueda escuchar sobre acoso o abusos en otros entornos, avisando a las familias o a los centros escolares.
Y si no tuviera hijos ni estuviera vinculada al ámbito educativo, como persona adulta de la comunidad podría, cada vez que vea una discusión entre niños o jóvenes, mantenerme cerca para asegurar que no llega a más, o actuar si fuera necesario, avisando a las autoridades o sacando a la víctima de esa situación. Como posible actuación, podría hablar a la víctima como si la conociera y separarla del resto con decisión: «¡menos mal que te encuentro, tus padres te están buscando toda la tarde, por ahí vienen…!», ahuyentando así a los acosadores y salvando a la víctima.
Cientos de niños y niñas sufren acoso sin que nadie haga nada: muchas veces, porque las personas adultas de su entorno no llegan a enterarse; otras, porque han normalizado la violencia entre menores y la justifican o trivializan. Muchos y muchas tendrán secuelas en un futuro, aunque aún no lo sepan. A otros, les marcará sus vidas, recordando la infancia como una etapa triste. Está en las manos de todos y todas ser conscientes de este problema y saber que siempre podemos hacer algo para intentar que ningún niño o niña vuelva a ser víctima de acoso escolar. Yo lo tengo claro, ¿y tú? ¿Decides actuar o mirar hacia otro lado?
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2025/06/09/que-estas-haciendo-tu-para-protegerlos-del-acoso-escolar/
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