Publicado: 5 agosto 2025 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Esther Rodríguez Diez
Establecer costumbres alimentarias positivas desde la primera infancia es clave para un desarrollo físico, emocional y social equilibrado. Nutrición, sueño, actividad física e higiene son pilares fundamentales para lograrlo.

La alimentación es uno de los factores más importantes e influyentes para conseguir y mantener una buena salud.
La primera infancia (de 0 a 5 años) es la fase de desarrollo más importante de toda la vida de un individuo. También es el momento clave para establecer unos hábitos saludables correctos, las costumbres adquiridas en esta etapa van a ser determinantes del estado de salud del futuro adulto.
La adquisición de hábitos se inicia a los tres años o incluso antes y se establecen desde los once, con una tendencia a consolidarse a lo largo de toda la vida. Las familias, la escuela y el entorno cercano a los infantes, tienen una gran influencia en el desarrollo de los mismos. Un niño con salud, es un niño feliz.
A partir de un año de edad, el niño/a comienza a distinguir distintos sabores y texturas, empieza a tener cierta autonomía, y se inicia el momento más importante para establecer unos hábitos alimentarios correctos.
Es importante conocer las recomendaciones y recordar que educar con el ejemplo es la forma más efectiva (De Paz, 2015):
La alimentación es uno de los factores más importantes e influyentes para conseguir y mantener una buena salud. En la población infantil, además asegura un buen desarrollo físico y cognitivo.
El sueño juega un papel importante en el desarrollo físico, cognitivo y social. ¿Qué ocurre durante el sueño infantil?
Siguiendo como referencia el National Institute of Health de los Estados Unidos de América, los padres y educadores deben seguir recomendaciones como:
El niño debe sentirse seguro y cómodo para poder conciliar bien el sueño.
El Ministerio de Sanidad, ofrece recomendaciones muy claras para evitar el sedentarismo y aumentar la actividad física para todos los grupos de edad, y también para el periodo infantil. Algunos de los beneficios asociados a la realización de actividad física para menores, son:
A partir del año de edad, se recomienda:
Tanto la actividad física como el descanso, deben estar en un correcto equilibrio, dando la misma importancia a ambos. De esta manera, nos aseguramos un correcto desarrollo, una mejora en la salud y la prevención de enfermedades.
Para terminar, no nos debemos olvidar de la higiene. Unos buenos hábitos higiénicos no solo contribuyen a la prevención de enfermedades y a la mejor de nuestra salud, sino que, además, facilitan el acercamiento a los demás y las relaciones interpersonales.
Por lo tanto y a modo de conclusión, el establecimiento de unos buenos hábitos saludables desde la primera infancia, donde se incluye una buena alimentación, higiene del sueño, actividad física e higiene personal, garantiza un correcto desarrollo infantil, salud y bienestar para los infantes, lo que contribuirá a una mejora tanto física como emocional.
(*) Esther Rodríguez Diez. Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid con la tesis Modelos genéticos de desregulación del ciclo celular implicaciones en cáncer 2009. Docente en los grados de la facultad de educación de UNIR.
Fuente: https://www.unir.net/revista/educacion/habitos-saludables-bienestar-emocional-infancia/
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