María del Mar Sánchez, docente: “No es lo mismo una televisión que un móvil, ni aprender a programar un robot que apostar online”

Publicado: 26 octubre 2025 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Lucía García López

Abrir un debate informado que supere las posturas alarmistas y que ayude a ver la tecnología en las aulas no sólo como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que enriquece la enseñanza y el aprendizaje. Esa es la clave para entender el uso que se hace (o debe hacer) de las pantallas en las aulas según María del Mar Sánchez, docente e investigadora que impartirá la ponencia ‘El debate de las pantallas en la educación: hacia una mirada crítica e informada’ en SIMO EDUCACIÓN 2025

En un momento en que el debate sobre pantallas en la educación se encuentra más polarizado que nunca, contar con voces expertas que aporten una mirada crítica e informada resulta imprescindible. María del Mar Sánchez, investigadora del Grupo de Tecnología Educativa de la Universidad de Murcia, es una especialista que contribuye a desmontar mitos, aportar matices y situar la conversación en el terreno de la evidencia pedagógica. Con una trayectoria dedicada al estudio del uso didáctico y responsable de la tecnología en el aula, Sánchez participará en SIMO EDUCACIÓN 2025, donde ofrecerá la ponencia ‘El debate de las pantallas en la educación: hacia una mirada crítica e informada’. En ella invita a superar las posturas alarmistas y simplistas para comprender cómo, más allá de los titulares, la clave no está en las pantallas en sí, sino en lo que se hace con ellas.

Pregunta: El debate sobre el uso de pantallas en la educación suele estar rodeado de titulares alarmistas. ¿Por qué cree que se ha instalado esta visión tan polarizada? 

Respuesta: Vivimos en un momento en que queremos certezas absolutas y respuestas rápidas a problemas complejos. Además, la relación de la humanidad con la tecnología siempre ha estado marcada por el debate y la controversia. A esto se añade que a veces tendemos a entender la investigación en la educación como si esta se produjera en un laboratorio aséptico y no se tiene en cuenta la didáctica ni el contexto, y por lo tanto, interpretamos la evidencia de manera un poco sesgada o simple, lo que da lugar a titulares alarmistas.

P: Uno de los argumentos más repetidos es que “los grandes gurús tecnológicos llevan a sus hijos a colegios sin pantallas”. ¿Hasta qué punto esta afirmación es cierta y qué intereses crees que hay detrás?

R: Tenemos que empezar por entender el contexto. En el modelo educativo estadounidense, las escuelas privadas cobran un papel fundamental en el sistema, y el planteamiento de estas escuelas Waldorf que son ‘sin pantallas’ responde, en parte, a una lógica de oferta y demanda del modelo educativo norteamericano. De tal manera que lo que suele haber detrás es una estrategia de diferenciación y posicionamiento de mercado. La matrícula en estos centros puede llegar a los 30.000 dólares. Pero, además de eso, Jackie Marsh, una investigadora de la Universidad de Sheffield, ha estudiado el posible rechazo a la tecnología de esta élite empresarial y encontró que lo que se suele rechazar es que los menores pasen mucho tiempo ‘sin sentido’ delante de las pantallas, pero no que todos estén realmente en contra de las tecnologías. 

De hecho, vió que hay profesionales de Sillicon Valley que llevan a sus hijos e hijas a colegios ‘sin pantallas’ por la mañana, pero por la tarde los apuntan a espacios maker. Incluso aunque pueda haber algunas familias en contra del uso de la tecnología, el titular es una simplificación. Resulta que estas familias restringen el uso de tecnología, pero una gran parte de ellas son totalmente conscientes de la necesidad de que los estudiantes se eduquen en recursos tecnológicos de una forma controlada y reconocen la importancia de las habilidades digitales hoy en día. Es decir, tratan de reducir un uso que no tenga sentido.

“La mera exposición a una pantalla no es el problema. En educación la clave está en los usos que se le da y en cómo se integra en los procesos educativos”
María del Mar Sánchez

P: Desde la investigación educativa, ¿qué evidencias existen sobre el impacto real de la tecnología en el aprendizaje?

R: La Asociación Americana de Pediatría ha actualizado sus recomendaciones en 2025 haciendo un análisis de la evidencia disponible y destaca la importancia de enfocarse en la calidad y no en la cantidad o el tiempo frente a la pantalla. Las revisiones sistemáticas indican que los posibles efectos negativos de la salud dependen de muchos factores, como las etapas sensibles del desarrollo, el tipo de dispositivo que se utiliza y factores demográficos y contextuales. Además de eso, tenemos que diferenciar las diferentes ramas de investigación, cómo se investiga sobre educación y qué usos se dan, porque tendemos a hacer experimentos aislados que hablan de pantallas sin tener en cuenta que no es lo mismo una televisión que un móvil, y que no es lo mismo estar aprendiendo a programar un robot que estar apostando online. 

La educación es una ciencia social y hay que usar enfoques experimentales, sí, pero también cualitativos y de investigación-acción para comprender mejor lo que sucede. Desde el aspecto didáctico, cuando se incorpora algún aspecto educativo o de acompañamiento al estudio, muchas veces los hallazgos cambian. Me explico con un ejemplo: algunos estudios encuentran una posible relación entre la cantidad de horas de visualización de vídeos y el desarrollo de habilidades lingüísticas, indicando que cuantas más horas se ve una pantalla menos desarrollo lingüístico se da. Pues bien, cuando en las investigaciones se incluyen elementos como la co-visualización, el acompañamiento y aspectos educativos, se revierte la situación e, incluso, se mejoran algunas habilidades. Por eso, se reclama más y mejor investigación, que no se base en autoinformes y que incluya elementos de contexto y de la didáctica.

debate sobre pantallas en la educación

P: ¿Cuáles son algunos de los mitos más extendidos sobre el uso de pantallas en la escuela que sería importante desmontar?

R: Con este tema, se tiende a culpabilizar a la escuela de todos los males de la sociedad. El problema de fondo está en el marco en el que se plantea el debate: se parte de la lógica de que, como las pantallas son malas, deben prohibirse, y a menudo se llega incluso a compararlas con el alcohol o el tabaco. Esta visión es muy reduccionista, porque la tecnología no es neutra, pero la mera exposición a una pantalla no es el problema. En educación la clave está en los usos que se le da y en cómo se integra en los procesos educativos. Hay buenas prácticas que demuestran que cuando se integran bien a nivel didáctico, se generan nuevas experiencias de aprendizaje. También hay un mito que suele ser considerar que en la etapa de Infantil lo correcto es proteger a los niños manteniéndolos al margen de lo digital. Pero estos niños no viven al margen de la sociedad. Hay experiencias muy valiosas de aula y grandes maestras de Infantil que llevan décadas demostrando que se pueden combinar recursos tecnológicos con actividades manipulativas, mostrando que una alfabetización digital bien planteada resulta fundamental para su desarrollo integral.

P: Forma parte del Grupo de Investigación de Tecnología Educativa de la Universidad de Murcia. ¿Cómo planteáis un uso pedagógico de las pantallas en el aula?

R: El Grupo de Investigación de Tecnología Educativa dirigido por Maripaz Prendes y del que yo formo parte lleva décadas trabajando en el uso adecuado de la tecnología en la educación. Somos investigadores y docentes que pertenecemos al área de Didáctica y Organización Escolar. La Tecnología Educativa no es software educativo, como algunos creen, sino un campo de conocimiento que estudia cómo integrar de manera crítica y pedagógica los recursos (sean digitales o no) en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Se centra en el diseño didáctico, en la innovación metodológica y en la creación de experiencias formativas que realmente aporten valor, más allá de la herramienta en sí. La Tecnología Educativa como disciplina ya existía antes del boom de las TIC. Somos investigadores de una universidad pública y nuestro trabajo es público. En realidad, nosotros llevamos décadas trabajando en ello y formando a los futuros docentes y siempre hemos planteado que la clave es la innovación pedagógica. Tenemos varias líneas de trabajo abiertas, como la competencia digital, el pensamiento computacional o la educación online.

“Para muchos estudiantes la escuela es el único espacio donde aprender a usar la tecnología de manera crítica, creativa y responsable”
María del Mar Sánchez

P: Su ponencia en SIMO EDUCACIÓN 2025 lleva por título ‘El debate de las pantallas en la educación: hacia una mirada crítica e informada’. ¿Qué espera que descubran los asistentes en ella?

R: Mi idea es tratar de ir un poco más allá de algunos titulares y ayudar a comprender mejor cómo se investiga en educación, porque hay muchos malentendidos acerca de cómo interpretamos la investigación y la evidencia. Mi intención es abrir un debate informado, que supere las posturas alarmistas o simplistas, y que ayude a ver la tecnología en las aulas no sólo como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que, bien utilizada, puede enriquecer la enseñanza y el aprendizaje, si se utiliza en el marco de estrategias didácticas adecuadas. Analizaremos cosas que se han hecho bien y cosas que se han hecho mal en los procesos de digitalización y trataré de plantear ideas y propuestas concretas acerca de qué podemos hacer en el momento en el que nos encontramos para tratar de conseguir lo importante: educar a los jóvenes para el mundo que les ha tocado vivir.

P: ¿Qué riesgos identifica en el uso indiscriminado o mal planificado de la tecnología en contextos escolares?

R: Uno de los principales riesgos que encontramos si no trabajamos bien la competencia digital en la escuela es que estamos agrandando la brecha digital. Para muchos estudiantes la escuela es el único espacio donde tienen la oportunidad de aprender a usar estas herramientas de manera crítica, creativa y responsable. En este debate se nos olvida que esto es también una cuestión de justicia social e igualdad de oportunidades. No se trata de plantear que no existen riesgos, que los hay; y por eso desarrollar la competencia digital de forma adecuada es imprescindible.

 “Mi intención es abrir un debate informado, que supere las posturas alarmistas o simplistas, y que ayude a ver la tecnología en las aulas no sólo como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que, bien utilizada, puede enriquecer la enseñanza y el aprendizaje”
María del Mar Sánchez

P: En su opinión, ¿qué papel deben jugar las familias en el acompañamiento del uso de pantallas y tecnología en general, tanto dentro como fuera del aula?

R: El papel de las familias es fundamental. Gran parte de las experiencias digitales se dan fuera del aula. Somos las familias las que decidimos, por ejemplo, cómo y cuándo se le da un teléfono móvil. Por ello, también las familias necesitamos ayuda para saber cómo acompañar a los menores en el uso de la tecnología. No se trata solo de poner algunos límites que son necesarios, sino también de aprender a dialogar, a establecer acuerdos de uso razonables y a dar ejemplo con nuestras propias prácticas.

P: ¿Cómo deberían formarse los docentes para hacer un uso crítico y fundamentado de las tecnologías digitales en su práctica diaria?

R: Es necesario recuperar las bases de la Tecnología Educativa y dejar de centrar el discurso únicamente en las herramientas para poner el foco en las estrategias didácticas. Antes se pensaba que poniendo una pizarra digital se iba a aprender mejor y ahora se piensa que quitando la pizarra digital se aprenderá mejor; pero seguimos sin preguntarnos qué se hace con esas PDI, que es lo importante.

Gran parte de la formación actual se queda en el componente técnico, cuando lo realmente importante no es simplemente saber utilizar un robot, sino diseñar una actividad significativa para un grupo concreto de estudiantes, por ejemplo, de 2º de Primaria que están trabajando el cuerpo humano, en la que ese recurso pueda integrarse de manera coherente. En la formación inicial de los futuros docentes, la Tecnología Educativa apenas ocupa 6 créditos de un total de 240 en los planes de estudio, lo que suele traducirse en una única asignatura de pocas semanas. Es totalmente insuficiente. 

Además, en la formación continua del profesorado resulta imprescindible explorar otras vías además de los tradicionales cursos, como las comunidades de innovación, la codocencia o los espacios de colaboración docente que permitan experimentar, reflexionar y compartir prácticas. Los docentes necesitan tiempo y apoyo para poder transformar la práctica educativa. Y también necesitamos mejores mecanismos de acompañamiento y supervisión que no se limiten a comprobar la presencia de tecnología en las aulas o si el plan digital ha incorporado un elemento o no en el papel, sino que evalúen si realmente se está trabajando de manera adecuada la competencia digital.

Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/debate-sobre-pantallas-en-la-educacion/