Convencido de que la educación necesita adaptarse a la realidad digital en la que los estudiantes están inmersos, Di Salvo sostiene: “Mi trabajo se basó en explorar cómo estas herramientas pueden ser utilizadas de manera estratégica para mejorar la enseñanza en el nivel primario”. Su tesis se tituló “El uso de videojuegos de mundos abiertos de construcción en la enseñanza de educación primaria”.
Los años de estudio profundo capacitaron a Di Salvo para diseñar estrategias de formación docente en tecnología educativa, y trabajar también en el desarrollo de programas de capacitación y asesorías para instituciones educativas que buscan incorporar prácticas innovadoras con uso de TIC.
Hoy dirige diferentes equipos de docentes referidos a la temática y está involucrado en la gestión de instituciones educativas, donde impulsa la innovación. “El impacto del trabajo de investigación en el doctorado fue enorme. En el ámbito académico, me permitió profundizar en lo educativo y tejer redes internacionales sobre tecnología y pedagogía. Pude realizar publicaciones en diferentes ámbitos, colaborar en proyectos de innovación educativa y desarrollar propuestas innovadoras de formación para docentes”.
A su vez, Di Salvo reconoce que durante los años dedicados a la investigación tuvo que enfrentar varios desafíos: “Uno de los principales fue el diseño de un modelo tecnopedagógico aplicable y escalable en distintos contextos educativos, considerando las limitaciones tecnológicas de algunas instituciones. También fue un reto lograr que docentes sin formación en tecnología adoptaran estas herramientas con confianza”.
Actualmente se desempeña como responsable de Educación a Distancia en el Instituto Universitario River Plate (IURP) y acompaña la apropiación e implementación de las TIC en el Instituto Municipal Superior de Educación y Tecnología “Dr. Emilio Mignone”. Es también docente titular en la Maestría en Entornos Virtuales de Aprendizaje de Virtual Educa, y director del Observatorio Tecnopedagógico de la Universidad Nacional de Luján entre otras tareas.
“La educación está en un punto de cambio acelerado debido a las nuevas tecnologías, y se necesitan investigadores que generen modelos, teorías y estrategias innovadoras para enfrentar estos desafíos. Los doctorados no solo forman académicos, sino también líderes educativos capaces de guiar procesos de cambio en la enseñanza, creo que jugarán un papel crucial en la transformación de las prácticas pedagógicas”.
Cal y arena
Con la experiencia a sus espaldas, Di Salvo recuerda momentos reconfortantes de su carrera doctoral, junto al apoyo de sus compañeros, profesores y todo el personal, que amenizaron el camino. “Uno de los momentos más destacados fue cuando tuve la oportunidad de presentar mi investigación en un congreso internacional de educación y tecnología. Fue una experiencia increíble poder compartir mis hallazgos y recibir retroalimentación valiosa”.
A su vez, los numerosos seminarios le brindaron herramientas teóricas y metodológicas fundamentales, pero fueron también espacios de debate enriquecedores: “Los intercambios con otros doctorandos y docentes ampliaron mi visión y me permitieron fortalecer mi investigación con diferentes perspectivas”.
Di Salvo advierte que la pasión y el compromiso son dos elementos clave al momento de embarcarse en un doctorado. “Recomendaría que elijan un tema que realmente les apasione, porque es un camino largo y la motivación es clave para sostener el trabajo de investigación. Durante el proceso, es fundamental ser perseverante, estar abierto a la crítica constructiva y aprovechar al máximo los intercambios con docentes y colegas. Es un camino exigente, pero profundamente enriquecedor”.
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