Publicado: 16 octubre 2025 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por José Luis Fernández

Las conductas disruptivas son un motivo habitual de preocupación en las aulas españolas. Aunque en algunos casos responden a fases normales del desarrollo, cuando se intensifican y se mantienen en el tiempo pueden convertirse en un trastorno del comportamiento.
La prevalencia estimada se sitúa entre el 4,8 % y el 7,4 % en niños y entre el 2,1 % y el 3,2 % en niñas de entre 5 y 12 años1. Estos problemas afectan tanto al aprendizaje individual como al clima escolar y la convivencia. Esta situación requiere una atención urgente por parte del sistema educativo.
Conscientes de este desafío, el Instituto de Salud y Bienestar Emooti, en colaboración con la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad de Navarra, ha desarrollado una guía de buenas prácticas que orienta a los centros educativos en la detección y abordaje de los problemas de conducta en el aula.
Los expertos recuerdan que bajo el término “problemas de conducta” se engloban distintos patrones de comportamiento disruptivo. Entre los más habituales en el entorno escolar se encuentran la desobediencia reiterada a las normas y a la autoridad, la agresividad verbal o física hacia compañeros y docentes, la baja tolerancia a la frustración con reacciones desproporcionadas, así como actitudes rencorosas o vengativas que alteran la convivencia en el aula.
Estos signos no deben interpretarse como simples fases pasajeras, sino como posibles indicadores de un malestar emocional más profundo que requiere atención. Tal como señala el doctor Hilario Blasco-Fontecilla, director general de Emooti e investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), «los problemas de conducta son un reflejo de malestar interno y no deben ser ignorados ni atribuidos a simple rebeldía. Si no se interviene pronto, pueden condicionar el futuro académico y social de los menores».
«La escuela», agrega, «debe ser un espacio seguro donde estas conductas se detecten a tiempo y se trabaje de forma coordinada con las familias y los profesionales de la salud. Solo así podremos evitar que se cronifiquen y afecten no solo al niño que las presenta, sino también al bienestar y la convivencia de toda la clase».
La guía elaborada por expertos en salud mental infanto-juvenil de Emooti, la UNIR y la Universidad de Navarra destaca la importancia de la identificación temprana: en primaria, conviene observar conductas como la desobediencia reiterada, la agresividad verbal o física, discusiones frecuentes, rabietas desproporcionadas o acusaciones constantes para justificar errores.
En secundaria, los signos de alarma incluyen comportamientos disruptivos persistentes que interfieren en la dinámica de la clase, desafíos a la autoridad, actitudes rencorosas y conflictos constantes con compañeros que alteran la convivencia.
La elaboración de las guías ha sido realizada gracias a la colaboración de la Universidad de Navarra y La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), y evidencia la creciente importancia de la colaboración entre expertos en salud y el ámbito educativo. Las guías pueden descargarse en los siguientes enlaces: la de Primaria: https://n9.cl/46zo3u y la de Secundaria: https://n9.cl/36p1b
Para complementar esta herramienta, se ha desarrollado una serie de videos educativos disponibles en su canal de YouTube. Estos materiales ofrecen explicaciones claras y ejemplos prácticos que facilitan la aplicación de las recomendaciones en el ámbito escolar.
Fuente: https://exitoeducativo.net/los-problemas-de-conducta-afectan-hasta-el-7-escolares/
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