Los expertos defienden el periodo de adaptación en infantil: “No aplicarlo tiene consecuencias en el aprendizaje”

Publicado: 24 septiembre 2025 a las 2:00 am

Categorías: Artículos

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Por Olga Pereda

Las entrada progresiva a la escuela con la compañía de un adulto genera problemas de conciliación familiar, pero es una “inversión en el futuro personal y académico” de niñas y niños

Septiembre es sinónimo de nervios en los hogares. La entrada en la etapa de infantil (0 a 3 años, el primer ciclo; y de 3 a 6, el segundo) desencadena dudas y temores en los niños y en sus familias. Las escuelas han integrado los periodos de adaptación, una serie de días o semanas en los que el menor acude junto a su madre, padre, abuela u otra figura de apego, y solo durante un tiempo concreto para hacer de puente con el centro y acompañar. El objetivo es que los pequeños establezcan la confianza básica para que se sientan cómodos en su nuevo entorno y lo perciban como un espacio seguro y familiar.

En una década, España ha pasado del 32% al 46% en la escolarización de menores de tres años, situándose entre los países con mayores avances y alcanzando niveles cercanos a los de Suecia y Japón

Esta entrada progresiva en la guardería o el cole provoca un quebradero de cabeza para las familias, que hacen malabares para compaginarlo con la vida laboral. Los expertos son conscientes de que la conciliación es una asignatura pendiente, pero insisten en que el periodo de adaptación en infantil es fundamental y necesario para el futuro personal y académico de los menores. “Es una inversión en la vida emocional de la infancia y no aplicarlo tiene consecuencias”, defienden tres profesores e investigadores de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea (Euskadi).

“Es importante que madres y padres conozcan por qué se realiza. Cuando entiendes las razones de algo, lo aplicas convencido de su utilidad y siendo conscientes de que la meta es el bienestar de tu hijo”

— Eider Salegi Arruti, Mondragon Unibertsitatea

“Los niños se adaptan a todo, qué más da que estén todo el día en la escuela desde el primer día”. “No notan la diferencia entre estar con nosotros unas horas o estar solos toda la mañana”. “En mi época no había adaptación y no hemos salido tan mal”. “Tengo un horario laboral que no me permite estar en la escuela con mi hija, no voy a perder días de vacaciones para esto”. Estas son algunas frases que las familias alegan para esquivar la adaptación. “Es importante que madres y padres conozcan por qué se realiza. Ellos son los puentes entre el hogar y la escuela. Cuando entiendes las razones de algo, lo aplicas convencido de su utilidad y siendo conscientes de que la meta es el bienestar de tu hijo. La información aumenta la confianza”, reconoce a este diario la docente de Mondragón Eider Salegi Arruti, autora, junto con sus colegas Markel Maia Sadaba Susana Cabello Perez del artículo ‘¿Es necesario el período de acogida en la escuela infantil?’.

“La palabra adaptación sugiere que es el niño el que se tiene que adaptar a lo que hay. Pero el foco lo tenemos que poner en los adultos, que son los que tienen que adaptarse a los ritmos infantiles. Los niños tienen que ser acogidos porque están viviendo un momento clave de su desarrollo”

— Markel Maia Sadaba, Universidad de Mondragon

Acogida en lugar de adaptación

Los tres investigadores consideran tan vital esos días (o semanas) que se niegan a llamarlo periodo de adaptación. En su lugar, lo han bautizado como periodo de acogida. “La palabra adaptación sugiere que es el niño el que se tiene que adaptar a lo que hay. Pero el foco lo tenemos que poner en los adultos, que son los que tienen que adaptarse a los ritmos infantiles. Los niños tienen que ser acogidos porque están viviendo un momento clave de su desarrollo”, añade Maia Sadaba.

La ausencia del periodo de adaptación tiene consecuencias serias. “Si un niño no se siente seguro, tendrá problemas para aprender”, sentencian los investigadores. El objetivo del tiempo de acogida es que la niña o el niño establezcan un vínculo afectivo con los nuevos adultos de referencia. Este vínculo tiene que ser lo suficientemente sólido como para que pueda afrontar la estancia en la escuela con seguridad física y emocional y así poder avanzar a su ritmo en el descubrimiento y la exploración del nuevo entorno”, añaden.

Los tres investigadores reconocen que los niños se adaptan a todo gracias a su plasticidad cerebral. Se acostumbra hasta a los desastres naturales o las guerras, afirman con tristeza. Pero bajo ese paraguas se hace pasar a los más pequeños por situaciones cotidianas que, sin embargo, son muy complicadas de atravesar a su edad. “Acostumbrados a estar en casa y rodeados de sus figuras de apego con las que tienen un vínculo emocional profundo, les soltamos en un espacio nuevo y desconocido para ellos. Como se adaptan a todo, pensamos ‘¿qué más da?’, reflexiona Salegi Arruti.

Las maestras, vitales

La maestra de infantil es un cargo académico que tiene poco reconocimiento social. “Mucha gente piensa que solo se dedican a jugar. Como si el juego no fuera un pilar fundamental en el desarrollo de los niños”, puntualizan los tres investigadores, que insisten en el “papel determinante” de estas docentes, que tienen que acoger a cada niño en función de sus necesidades. Hablamos de maestras porque la docencia en las primeras etapas de la vida (0-6 años) sigue siendo un oficio absolutamente feminizado. Según cifras recogidas por el Observatorio por la Igualdad de la Universitat Autònoma de Barcelona, en el curso 2022-2023, un 94,2% de las estudiantes que accedían al grado Educación infantil eran mujeres.

Infantil no es una etapa obligatoria en España. Sin embargo, lejos de ser un aparca niño o, en el mejor de los casos, una etapa de juegos, se trata de una fase en la que se desarrollan las bases de una persona. “Se ponen los cimientos de la identidad, son unos años condicionantes para el futuro de los niños”, destaca el investigador vasco.

“La educación y el cuidado en la primera infancia mejoran de forma sustancial las habilidades lingüísticas, cognitivas, sociales y emocionales de los niños”

— Informe de la OCDE ‘Panorama de la educación 2025’

Por encima de la OCDE

La escolarización en los primeros años, efectivamente, desempeña un papel crucial en el desarrollo y el bienestar de los niños. El informe de la OCDE ‘Panorama de la educación 2025’, publicado a principios de septiembre, coincidiendo con la vuelta al cole, subraya que “la educación y el cuidado en la primera infancia mejoran de forma sustancial las habilidades lingüísticas, cognitivas, sociales y emocionales de los niños, al tiempo que fomentan la autorregulación y la confianza que necesitan para una transición fluida a la educación primaria”. Con un incremento de 14 puntos porcentuales, España ha pasado del 32% (año 2013) al 46% (2023) en la escolarización de menores de tres años, situándose entre los países con mayores avances y alcanzando niveles cercanos a los de Suecia (49%) y Japón (46%).

Los investigadores de Mondragon recalcan que el periodo de acogida no debe consistir en los mismos días para todos los nuevos alumnos. “Cada uno necesita su tiempo. Los habrá que en pocos días se sienten seguros y otros que necesitarán más tiempo. Semanas, incluso. El periodo se tiene que establecer en función de cada uno y no caer en las comparaciones”, explica Salegi Arruti.

Conscientes de que la “conciliación no existe”, los tres investigadores de Mondragón reclaman que iniciativas como el periodo de acogida entren en la agenda política para que, por ley, las empresas permitan flexibilidad a los progenitores. “Los cuidados son la base de la sociedad”, concluye Maia Sadaba, que pide a las familias y a las escuelas estar en permanente contacto y remar en la misma dirección para llevar a cabo un periodo de acogida lo mejor posible.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20250924/expertos-defienden-periodo-adaptacion-infantil-121872671