Publicado: 7 octubre 2025 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Educación 3.0
Un estudio reciente revela que los menores de entre 12 y 16 años consideran esta plataforma como una fuente de ingresos y una alternativa atractiva al trabajo tradicional. Los expertos aconsejan información y comunicación para prevenir esta percepción.

¿A qué te quieres dedicar cuando seas mayor? La respuesta a esta pregunta hasta hace no mucho podía ser ‘abogado’, ‘doctora’, ‘profesor’… Pero desde hace unos años no resulta extraño que los menores quieran crear contenido para redes sociales como Instagram, YouTube o TikTok; incluso, que contemplen webs como OnlyFans (una plataforma para adultos en la que los usuarios pagan una tarifa mensual a cambio de ver determinados contenidos) como una fuente de ingresos y emprendimiento.
Así lo revela el estudio ‘Making Money on OnlyFans? A Study on the Promotion of Erotic Content Platforms on Social Media and their Influence on Adolescents’, que afirma que los jóvenes de entre 12 y 16 años conocen el funcionamiento de esta web y han normalizado la sexualización como un recurso para ganar dinero.
De hecho, muchos adolescentes son capaces de explicar cómo se generan ingresos a partir de suscripciones o qué estrategias ayudan a conseguir más seguidores. También perciben que la exposición del cuerpo suele traducirse en mayores beneficios y establecen una relación entre el éxito y la apariencia física: las chicas, especialmente, expresan que tener un cuerpo que encaje en ciertos estándares de belleza podría facilitar su acceso a mayores ingresos.
Por otro lado, el informe refleja una normalización de la sexualización como recurso económico, ya que algunos adolescentes entienden la producción de contenido íntimo como una decisión ‘práctica o racional’ en un contexto donde conseguir trabajos bien pagados les parece cada vez más difícil.
Además, algunas menores consideran que esta plataforma les permite tener control y empoderamiento sobre su cuerpo; sin embargo, otras señalan que, en contextos de necesidad económica, la elección deja de ser realmente libre e, incluso, lo comparan con la prostitución.
En cuanto a la influencia mediática, cuentan que han visto publicidad de OnlyFans en redes como TikTok o Instagram e, incluso, han recibido mensajes que los animan a crear cuentas o compartir fotos, contribuyendo a crear una percepción de normalidad. Y aunque reconocen posibles riesgos —robo de imágenes, acoso, arrepentimiento futuro o consecuencias sociales—, tienden a minimizarlos frente a la promesa de ingresos rápidos.
El estudio concluye que existe un déficit educativo en torno a estos temas y que las advertencias sobre ciberseguridad resultan insuficientes si no se abordan cuestiones más amplias como la sexualidad, la autoestima o la economía digital.

Ante esta situación, es esencial que escuelas, familias e instituciones actúen alineadas con estrategias claras para prevenir riesgos y acompañar a los adolescentes de manera constructiva. Estas son algunas recomendaciones de los expertos:
Además de establecer un control parental o límites claros en cuanto a tiempo de uso o acceso a determinadas redes o apps según su edad, es importante que los menores comprendan cómo funcionan los algoritmos de las redes y que conozcan que el contenido que suben (fotos, vídeos, mensajes…) es muy complicado de eliminar. Por ello, resulta también esencial que los adultos supervisen su actividad en todo momento.
Los adolescentes necesitan sentir que pueden hablar sin miedo a ser juzgados: preguntarles qué opinan, escuchar sus argumentos y responder con información veraz en un ambiente relajado y de confianza. Desde webs especializadas en psicología como ‘Educamos en familia’ aclaran también que no se trata únicamente de que los padres informen acerca de lo que hay detrás de determinadas redes o plataformas, sino que es imprescindible que dejen clara su opinión sobre las mismas y lo que esperan del comportamiento de sus hijos. A su vez, insisten en que hay que evitar que estas conversaciones deriven en disputas, poniéndose en el lugar de un adolescente que tiene curiosidad o que ya ha accedido a este tipo de redes.
Para que entiendan que hay materiales que nunca deben mandarse o compartirse en Internet, y más aún si contienen contenido explícito de carácter sexual, es necesario abordar las consecuencias que esta acción puede conllevar en su vida adulta, ya sea a nivel laboral o social. Los expertos recomiendan hablarles abiertamente sobre los efectos de estas acciones sobre su persona y explicarles que a su edad están en pleno proceso de crecimiento y construcción de personalidad.
Fomentar su autoestima, el respeto a uno mismo y la valoración del cuerpo más allá de su apariencia es otro aspecto que ayudará a que los jóvenes no dependan únicamente del reconocimiento externo. Además, tratar temas como el consentimiento y la presión social les permitirá identificar dinámicas poco saludables.
Tanto los docentes como el resto de la comunidad educativa pueden orientar a los menores, mostrándoles que existen múltiples alternativas formativas y laborales; también proyectos digitales no vinculados a la sexualización. Y si se detectan contextos vulnerables, es aún más importante acompañar a los adolescentes en la construcción de un proyecto de vida diversificado como medida de prevención.
El propio informe y los especialistas alertan también de la necesidad de que las plataformas digitales asuman mayor responsabilidad en el control del acceso de menores y en la moderación de sus contenidos. De forma paralela, es necesario que las políticas educativas incluyan formación específica para docentes y familias en torno a los riesgos emergentes de la economía digital.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/familias/adolescentes-onlyfans/
Deja un comentario