Las ecuatorianas se unen para combatir la violencia machista en el Chocó Andino

Publicado: 25 agosto 2024 a las 12:00 am

Categorías: Noticias / Noticias América

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Ecuador, 25 de Agosto de 2024, Por Ane Amondarain, https://efeminista.com/

En el Chocó Andino de Ecuador, donde un húmedo y verde bosque tropical se abre paso, un grupo de ecuatorianas de las poblaciones aledañas teje redes contra la violencia de género, con el objetivo de reivindicar el acceso a la justicia para víctimas de violencia machista, fomentar la participación femenina en procesos de gobernanza y favorecer la independencia económica de las mujeres.

En este entorno rural, que se ubica dentro de la zona metropolitana de la capital de Ecuador, el 41 % de las mujeres han sufrido violencia por parte de sus parejas o exparejas, según el informe La realidad de las mujeres en el Bosque Modelo Chocó Andino, que elaboró la Fundación Aldea, con la participación de la Fundación Imaymana y la Red de Mujeres y Diversidades del Chocó Andino.

Daniela Balarezo, integrante de la Red de Mujeres y Diversidades y quien recorrió siete localidades pequeñas para recabar los datos de este reporte y reunió a mujeres de diferentes municipios para combatir estas violencias, asevera en una entrevista con Efeminista que en “este territorio pródigo a nivel ambiental” también existe “un profundo patriarcado”.

Prueba de ello es que el 91 % de las mujeres encuestadas denuncia la naturalización de la violencia de género, el 35 % de ellas confiesa haber sufrido violencia psicológica en algún momento de su vida, un 22 % reconoce haber vivido violencia física y otro 7 % se refiere a la violencia sexual, según el informe.

Limitado acceso a la justicia en la ruralidad 

Uno de los mayores retos que identifica este trabajo, llevado a cabo en este paraje declarado reserva de la biosfera por parte de la Unesco en 2018, es la dificultad para acceder a la justicia y denunciar este tipo de violencias.

“Las barreras para acceder a los derechos humanos en el caso de la violencia de género son múltiples”, apunta Balarezo, quien señala que una de ellas es la ausencia de transporte público que conecte las diferentes poblaciones.

Asimismo, destaca que el Chocó Andino apenas cuenta con una “pequeña unidad de la Fiscalía” que no es especializada, lo que provoca que la resolución de casos se demore y que no se atiendan con un enfoque de género.

En este sentido, la también pedagoga denuncia que “cuando la política pública se hace desde el escritorio es complicado porque no se conoce el territorio”, por lo que insta a las instituciones a atender la realidad de las mujeres en toda la ruralidad ecuatoriana y a invertir en prevención.

Y es que Balarezo espera que este pionero informe sea el primero de otros muchos que arrojen luz sobre la realidad de las mujeres rurales en todo el país para atender sus necesidades y mejorar sus condiciones de vida ante la brecha urbano-rural.

Mujeres en procesos de gobernanza local

Otro de los datos que se destacan en el informe es que el 100 % de las mujeres participantes señala que su presencia en la toma de decisiones es importante. Sin embargo, el reporte recuerda que no se ha alcanzado la paridad en esta esfera.

Nina Duarte, integrante de la Fundación Imaymana, explica a Efeminista que las mujeres siempre han tenido “un rol importante en el cuidado de la vida, la agricultura y las chacras (campos de cultivo, en quechua)”.

No obstante, enfatiza en que es momento de que éstas “tengan un rol también en los espacios de toma de decisión en términos de restauración y conservación del territorio” porque “han sido excluidas muchas veces”, afirma Duarte desde un entorno natural privilegiado en la Reserva Intillacta, un proyecto que aúna conservación ambiental y turismo responsable.

“No podemos mantener un proceso de conservación del Chocó Andino a largo plazo si no empezamos a restaurar nuestras relaciones entre nosotros y con la naturaleza”, asegura.

Sólo el 31% de las mujeres tiene las tierras a su nombre

El reporte evidencia que es complicado que las mujeres de esta zona alcancen la paridad en la toma de decisiones sobre el territorio, cuando apenas el 31 % de ellas tiene a su nombre las tierras que trabaja.

En esta defensa está sumergida la lideresa del Chocó Anita Cajas, quien solicita que se les facilite el acceso al crédito para que ellas también puedan ser dueñas de terrenos y abrir sus emprendimientos. En la actualidad este acceso financiero sólo llega a un 38 %.

Cajas señala que la independencia económica de las mujeres de la ruralidad es primordial para que éstas puedan satisfacer sus necesidades sin depender de sus parejas, y empiecen así a reivindicar sus derechos en todas las esferas de la sociedad.

Mujeres con discapacidad en zonas rurales

Asimismo, el reporte alerta de que todas estas violencias de género se recrudecen en aquellas mujeres y niñas LGTBI o con discapacidad. Norma Carrillo, perteneciente a la Red, y quien tiene una hija con una discapacidad del 75 %, conoce de cerca esta realidad.

La también presidenta de la asociación Discapacidad Mindo asegura que vivir en el Chocó con una persona con discapacidad es “sumamente terrible”, ya que los servicios públicos no cubren las “necesidades educativas y especiales” de estas personas. Esta situación se replica “en toda la ruralidad de Ecuador”, apostilla.

Además, relata que estas niñas y mujeres, así como sus cuidadoras, sufren “tres o cuatro veces más” las múltiples formas de violencia machista.

Carrillo advierte de que ellas son “más vulnerables a esta discriminación”, puesto que, debido a su condición y a la falta de información, les resulta más complejo identificar estas situaciones: “La información sobre violencia no llega a las zonas rurales […]. No se dan cuenta de que están siendo violentadas. Están inmersas en esa violencia”.

Es por ello que Carrillo solicita a las autoridades mayor sensibilización y mejoras en la infraestructura local para que las mujeres con discapacidad puedan integrarse de forma plena en la sociedad y participar en la vida pública.

El rechazo hacia las personas LGTBI

Gregory Jiménez, parte de la Comisión de Diversidades de la Red, asevera que ser una persona LGTBI en una zona rural es todo un “desafío” porque rompen con los rígidos “estereotipos y esquemas” arraigados en la sociedad. El 10 % de las mujeres entrevistadas para el informe de Aldea confesaron ser personas LGTBI.

Más allá de las habituales agresiones verbales que reciben, las mujeres y hombres LGTBI se enfrentan al rechazo en el entorno laboral y en el sistema de salud, dos espacios que aún quedan por conquistar, explica Jiménez.

Por ese motivo, continúa, la principal línea de trabajo de la Comisión de Diversidades es sensibilizar con el objetivo de “generar mayor respeto, reducir la violencia y concienciar a los habitantes del territorio”.

“Vivimos en un lugar en el que necesitamos garantizar la sostenibilidad y la conservación (natural), pero al mismo tiempo necesitamos que los derechos de las personas estén presentes”, concluye.

Fuente: https://efeminista.com/choco-ecuador-mujeres-violencia-machista/