Publicado: 26 marzo 2025 a las 12:00 am
Categorías: Artículos
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Por Adriana Ovando
Descubre cómo una transformación estructural en la educación financiera puede empoderar a los mexicanos para tomar mejores decisiones económicas y enfrentar los retos del futuro.

La educación financiera en México necesita un cambio urgente. Aunque el acceso a productos financieros ha crecido en los últimos años, el conocimiento para usarlos correctamente sigue siendo limitado. Hoy más que nunca, urge replantear cómo, cuándo y para qué aprendemos sobre dinero. La forma en la que educamos financieramente ya no responde a los desafíos actuales, y es momento de iniciar una transformación profunda y estructural.
Según la OCDE (2020), sólo el 25% de los adultos mexicanos cuenta con conocimientos financieros básicos. Esto sitúa al país entre los niveles más bajos de cultura financiera en América Latina y evidencia una brecha alarmante que impacta directamente en la calidad de vida de las personas.
La falta de comprensión sobre ahorro, crédito, inversión y planeación a largo plazo conduce a decisiones impulsivas, sobreendeudamiento y exposición a fraudes o esquemas de alto riesgo.
Durante décadas, la educación financiera ha operado bajo modelos excluyentes, teóricos y desactualizados. Cuando se imparte (si es que sucede) suele hacerse en aulas rígidas, con materiales que no conectan con la realidad cotidiana de los estudiantes y sin herramientas que les permitan aplicar lo aprendido en su vida personal.
Lo que ha predominado es un enfoque pasivo, centrado en la memorización, alejado de la acción y totalmente desconectado del contexto económico y digital del siglo XXI.
Frente a este desfase histórico y estructural, Juan Gutiérrez, CEO y fundador de MiMentorDeInversión.com, propone un Modelo Educativo que rompa paradigmas, alineado con las verdaderas necesidades del presente. Un sistema que no solo informe sino que empodere, que no solo enseñe conceptos, sino que transforme comportamientos. Y sobre todo, que deje de excluir a quienes más necesitan aprender a manejar su dinero.
Su propuesta está construida sobre cinco ideas clave que buscan democratizar el conocimiento financiero de forma práctica, ética y accesible:
El primer gran error es enseñar finanzas desde lo técnico y no desde lo práctico. En lugar de comenzar con conceptos abstractos como “interés compuesto” o “diversificación”, deberíamos partir de preguntas reales: ¿Por qué no alcanza el salario? ¿Cómo evitar el sobreendeudamiento? ¿Cuánto cuesta vivir mes a mes? Solo cuando las personas ven reflejada su realidad, comienza el verdadero aprendizaje.
El objetivo no es memorizar fórmulas ni convertirse en inversores expertos, sino saber identificar riesgos y tomar mejores decisiones. Entender cuándo una deuda es sana, cuándo una oferta es engañosa o qué significa realmente ahorrar, es más importante que calcular tasas. Se trata de formar personas con pensamiento crítico, no contadores improvisados.
En un mundo saturado de promesas de “ingresos pasivos” y “libertad financiera rápida”, la educación ética cobra un valor clave. Enseñar a invertir con responsabilidad, sin caer en modas de alto riesgo ni promesas vacías, implica alertar, contextualizar y priorizar la seguridad. No todo lo nuevo es seguro, y no todo lo rentable es recomendable.
Durante mucho tiempo se ha pensado que diversificar es algo para quienes ya tienen patrimonio. Pero hoy, incluso quienes empiezan con montos mínimos pueden y deben conocer distintas opciones: crowdfunding, bienes raíces, bolsa de valores, sofipos, etc. Diversificar no es sofisticación: es protección financiera.
El futuro exige acción. Según el Foro Económico Mundial, el 50% de los trabajadores necesitarán volver a capacitarse antes de 2027 para adaptarse a los cambios tecnológicos y económicos acelerados por la transformación digital y la automatización.
Si no actualizamos también nuestros modelos educativos en finanzas personales, seguiremos formando generaciones sin herramientas para enfrentar la incertidumbre económica, el desempleo o las crisis financieras.
“No podemos seguir educando con modelos que ya no responden a los retos del presente. Si queremos un México más justo, necesitamos enseñar a las personas a tomar el control de su dinero desde hoy”, concluye Gutiérrez.
Fuente: https://www.entrepreneur.com/es/finanzas/la-revolucion-de-la-educacion-financiera-en-mexico/489121
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