Publicado: 28 abril 2025 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Victoria Zorraquín*

Mayoría. Un estudio de una consultora mostró que seis de cada diez niños menores de 12 años eligen un objeto tangible. | cedoc
Por qué el sistema educativo de la Argentina, un país que fue un ejemplo en América Latina, tiene a la alfabetización como eje de sus políticas hoy? ¿Qué nos pasó para que, en el siglo XXI, los alumnos terminen la escuela sin entender lo que leen o con grandes dificultades para leer y escribir? Estas son algunas de las preguntas que me invitaron a investigar, dialogar con familias, docentes, directivos, especialistas de diferentes áreas de conocimiento, y que derivó en un libro que tiene una mezcla de dolor y esperanza.
El dolor se hace presente ver en las escuelas a alumnos que pasan de grado sin saber leer, docentes que hacen lo que pueden en un sistema que no los acompaña, y familias que se sienten culpables sin saber por qué sus hijos no avanzan. Pero también enciende la esperanza de que todavía podemos cambiar las cosas. Pero solo si nos decidimos a actuar.
¿Por qué es importante? La alfabetización no es un tema menor ni un debate técnico entre especialistas: es el primer derecho que garantiza el acceso a todos los demás. Es la llave de la ciudadanía. No se puede elegir, comprender ni participar si no se entiende lo que se lee. Y no se puede leer si no se enseña de manera clara, directa y sistemática. Pero, si la escuela no está logrando que los chicos aprendan a leer y escribir, ¿qué podemos hacer en casa para promover aprendizajes que abran puertas a un futuro de mayores oportunidades?
Existen tres llaves para trabajar en casa:
La infancia basada en el juego está siendo reemplazada por infancias basadas en celular y en pantallas: los niños y adolescentes mudaron sus vidas sociales y su tiempo libre a Internet, cambiaron el juego por dispositivos dispensadores de dopamina. No se trata de la prohibición de la tecnología sino de promover el contacto con lo real, con la naturaleza y su magia. Ayudar a los niños a vivir esa inocencia y esa sorpresa es un camino esencial para su desarrollo.
La conversación es la fábrica de ideas más extraordinaria que tenemos a nuestro alcance”
El primer aspecto que hay que desarrollar es la conciencia fonológica, es decir, invitar a los chicos antes que nada a jugar con los sonidos, jugar con rimas y jugar prolongando sonidos. Así, pasito a paso, vamos introduciendo las letras.
El otro analfabetismo
El segundo aspecto es desarrollar la motricidad fina, invitando a que los chicos practiquen como tomar el lápiz, jueguen con grafismos y el trazado de las letras, y también que vean las palabras escritas.
Y por supuesto, el tercer aspecto o ingrediente esencial es realizar lecturas diarias de distintos tipos de textos.
La evidencia científica confirma cómo hace el cerebro para leer y cuál es la perspectiva basada en evidencia para enseñar a leer y escribir en español de una forma efectiva y veloz en primer grado.
Aún así, nuestras escuelas están repletas de analfabetos. No podemos esperar que las políticas educativas nos traigan las respuestas que necesitamos hoy, las familias tenemos que entender que la educación también empieza por casa. Si trabajamos juntos, aún estamos a tiempo de salvar a toda una generación.
Fuente: https://www.perfil.com/noticias/opinion/la-educacion-comienza-en-casa.phtml
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