España: La educación pública en Galicia

Publicado: 31 enero 2022 a las 8:00 pm

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España/ 31 de enero de 2021/ Por Xosé Luís Barreiro Rivas/Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/

Aunque la calidad de un sistema educativo puede medirse de muchas formas, en todos los niveles y con distintos objetivos —desde evaluar el analfabetismo o contar los premios Nobel, hasta usar el oficializado informe PISA o el ránking de Shanghái—, existe un amplio consenso en que, a la hora de medir la calidad de un sistema educativo generalizado, obligatorio y gratuito no hay ningún dato más fiable que el índice de abandono escolar temprano. Porque este índice arroja mucha información sobre las bases en las que se sustentan los siguientes niveles de enseñanza, y mide, sobre todo, la equidad —es decir, la igualdad de oportunidades— y la inclusión —la capacidad de atender a las circunstancias especiales de cada alumno— dentro del mismo sistema. También muestra, con razonable precisión, el atractivo que ejerce la educación sobre la sociedad, y la capacidad estructural y pedagógica que generan las administraciones para responder de forma eficiente a la demanda educativa.

En términos estrictos, el abandono escolar temprano expresa el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no culminaron —por abandono o fracaso— ninguna etapa de enseñanza posterior a la obligatoria, que en España son el bachillerato y la FP. Y esa es la razón por la que el abandono escolar temprano también ofrece orientaciones sobre los valores que protege cada sociedad, o sobre las circunstancias éticas, económicas y políticas que ofrece un país en un momento determinado. A modo de ejemplo podemos citar la burbuja inmobiliaria y la cultura del pelotazo que precedieron a la crisis financiera del 2008, cuando el abandono escolar alcanzó la espeluznante cota del 31 %. También cabe citar los efectos de la pandemia, que, en la dirección opuesta, sitúa la media española de abandono en el 13,3 %, cuando la señal de alarma de la UE no suena por debajo del 15 %. E incluso podemos citar con ciertos reparos, que merecerían mayor explicación, el hecho de que el índice de abandono del año 2021 alcanza en Cataluña el 14,8 %, mientras en Galicia no pasa del 8,1 %.

Galicia, que en el año 2009 tenía una tasa de abandono escolar del 25,8 %, descendió ahora al mencionado 8,1 %, que es un dato compartido con los países nórdicos, todos excelentes, y por otras cuatro comunidades españolas que sembraron el mismo esfuerzo y recogen similar éxito: País Vasco (4,8 %), Cantabria (6,4 %), Navarra (9,1 %), y Madrid (10,7). Por eso es importante señalar que este nivel de excelencia solo se alcanza con un trabajo constante y generalizado que resume, sin oportunismos ni juegos malabares, el éxito de tres instancias: la dirección de Núñez Feijoo, la gestión de Román Rodríguez, conselleiro de Educación, y el esfuerzo constante y prolongado de una comunidad educativa que, sin remar a favor de corriente, porque la educación en Galicia tiene muchas dificultades, supieron alcanzar la meta con admirable dedicación y profesionalidad. Gracias a ellos podemos hablar de cosas muy agradables sin salir del carril de la política.

Fuente:

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2022/01/31/educacion-publica-galicia/0003_202201G31P10993.htm