España: 19 de octubre marrón, la campaña que crea un relato menos “rosa” del cáncer de mama

Publicado: 5 septiembre 2024 a las 12:00 am

Categorías: Noticias / Noticias Europa

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España, 05 de Septiembre 2024, Por Laura de Grado,https://efeminista.com/

19 de octubre cáncer de mama

Cada año, el 19 de octubre, un mar de lazos y campañas en rosa se apodera de redes sociales, tiendas y medios de comunicación para conmemorar el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Sin embargo, esta explosión de color no ha logrado hacer justicia a la realidad cruda y multifacética de la enfermedad. Este año, una nueva campaña de teta & teta busca cambiar esta narrativa y desafiar la comercialización del cáncer de mama, que “no es rosa, es un gran marrón”.

La iniciativa, bajo el nombre 19 de octubre marrón, surge como una respuesta a lo que sus organizadoras consideran una grave crisis de percepción y comunicación.

“La cultura del lazo rosa, las campañas rosas, el pinkwashing, la narrativa construida por las marcas a lo largo de todos estos años, han infantilizado la enfermedad, ocultado su gravedad, romantizado a las pacientes y distraído de lo realmente importante: no hay suficiente inversión en investigación, tratamientos, supervivencia y en las desigualdades que provoca”, ha asegurado a Efeminista la fundadora de teta & teta, María Rufilanchas.

La campaña pretende arrojar luz sobre las realidades difíciles y menos visibles del cáncer de mama, un tumor que afecta a 1 de cada 8 mujeres a lo largo de su vida  y es la principal causa de muerte por cáncer entre ellas, con un saldo anual de más de 6,000 muertes, según GEICAM.

“Se nos infantiliza”

Olat Mercader es una de ellas. Abogada de 48 años y madre de dos hijas, le detectaron un cáncer de mama hormonal en un estadio inicial cuando tenía 44 años. Lo que parecía que iba a ser un proceso sencillo, se convirtió en tres operaciones, una mastectomía radical, es decir, le extirparon toda la mama, y quimioterapia.

“Yo no era nada consciente del pinkwashing que existía antes de ser paciente, pero ahora todo eso lo vivo con bastante rabia. Me parece que se nos infantiliza. Siempre ves anuncios donde todas las mujeres aparecen con sus pelazos y sus cuerpazos normativos, pero esa no es la realidad de de las mujeres que hemos pasado por un cáncer”, explica Mercader, que forma parte de la asociación Izan Inurri.

Y pide reorientar la visibilidad que tiene el Día Mundial contra el Cáncer de Mama “al sentido original que tuvo este día, que era el de reivindicar”.

Un crowdfunding para desterrar el lazo rosa

En lugar de seguir el camino del rosa pastel y la positividad comercial, 19 de octubre marrón aboga por una representación más honesta y crítica.

La campaña busca financiación a través de un crowdfunding que tiene como objetivo crear una pieza audiovisual de gran impacto y seis cápsulas cortas, además de desarrollar una web integral que sirva como recurso científico y reivindicativo. La web será completamente libre de lazos rosas y mensajes edulcorados, enfocándose en la realidad dura y la urgencia de la investigación, la inversión y la detección precoz para salvar vidas, ya que “el 95 % de los tumores cazados a tiempo evolucionan bien”.

La elección del color marrón no es arbitraria. Según Rufilanchas, el marrón está asociado con situaciones incómodas y difíciles. No se trata de un color estéticamente agradable, sino de uno que representa la realidad cruda del cáncer de mama, explica, por ello abogan, de forma simbólica, a “un cambio de color, un cambio de narrativa. Del rosa ficción cuqui, al marrón realidad cruda”.

“El problema no es el rosa sino todo lo que hay detrás. No se puede capitalizar el sufrimiento de tantas personas como se capitaliza la vuelta al cole o Halloween. Es muy hipócrita y muy incoherente por parte de las marcas unirse a esta causa y a la vez vender productos con ingredientes tóxicos que podrían ser responsables de que aparezca un tumor”, añade la portavoz de teta & teta.

En 1991, Charlotte Haley, motivada por su propio diagnóstico y el de mujeres de su familia, creó el lazo contra el cáncer de mama, de color melocotón, para concienciar sobre esta enfermedad y su prevención. En 1992 las marcas lo empezaron a utilizar, pero como no contaban con el permiso de su creadora, lo cambiaron a rosa.

Tener cáncer de mama en un mundo capitalista

La iniciativa no surge en un vacío; se enraíza en un legado de voces literarias que han desafiado la edulcorada narrativa del cáncer de mama. Anne Boyer, en su ensayo ganador del Premio Pulitzer de No Ficción 2020Desmorir. Una reflexión sobre la enfermedad en un mundo capitalista, también aborda la desconexión entre la realidad del cáncer de mama y la narrativa comercializada. Boyer, quien ha vivido el cáncer de mama en carne propia, denuncia cómo la cultura del pensamiento positivo y el marketing rosa ocultan la brutalidad de la enfermedad y perpetúan lógicas patriarcales y capitalistas.

También abordaron este tema otras escritoras como Audre Lorde en Los diarios del cáncer, que rechaza la explotación de la supervivencia para beneficio ajeno, o Susan Sontag en La enfermedad como metáfora, que cuestiona cómo el cáncer se convierte en una metáfora de fortaleza o debilidad en lugar de ser visto como una condición médica seria.

Olatz Mercader, paciente que ha tenido cáncer de mama, coincide con esta crítica: “esas narrativas de victorias y derrotas y de guerras y batallas nos hacen sentir presión individual hacia la persona que está pasando la enfermedad y no en relación a los apoyos y ayudas que necesitaría para hacerle frente”

“No me llames guerrera y ponme un fisio o un nutricionista”, asevera.

E insiste en que el lenguaje bélico es algo que hay que erradicar “ya” porque es “muy tóxico”. “De diez mujeres que tenemos cáncer de mama, tres desarrollarán metástasis y es una enfermedad de la cual se mueren muchísimas mujeres todos los años. ¿Y esas mujeres qué pasa, que han perdido la lucha?”, critica.

Desigualdades en el acceso al tratamiento

El problema no es solo la representación superficial. La creadora de teta & teta apunta a una serie de deficiencias estructurales como la insuficiente inversión en investigación, el lento avance en tratamientos o la falta de una perspectiva de género en la ciencia son alarmantes.

La campaña también pone de relieve la desigualdad en el acceso al tratamiento. Las mujeres en situación de pobreza o exclusión social enfrentan desafíos aún mayores.

“Hay mujeres que ni siquiera contemplan la posibilidad de acceder a un tratamiento, que después de una sesión de quimioterapia tienen que volver al trabajo para poder llegar a fin de mes. Hay mujeres que no tienen cubierta una baja o que no pueden ni siquiera cogerla. Necesitamos poner a estas mujeres en el foco porque también existen”, recuerda.

Además, mientras algunas pueden costearse cuidados adicionales como una alimentación especial, masajes o ayuda en casa, otras deben lidiar con las dificultades financieras y la falta de apoyo durante el tratamiento.

“Cuando me dieron el tratamiento de quimioterapia, me dieron referencias de dónde me podía comprar una peluca, dónde me podía hacer un microblading de cejas, o dónde me podía comprar las prótesis externas de mama, pero no me dieron ninguna orientación sobre alguien especializado en nutrición oncológica, fisioterapia, fisioterapia de suelo pélvico, sexología, psicooncología o cualquier otro tratamientos de soporte que yo hubiera necesitado y que desde el sistema público no se ofrecen”, rememora Olatz, que vivió en primera persona la falta de perspectiva de género en la medicina.

Y explica que hace poco un grupo de mujeres con cáncer de mama metastásico lanzó una petición para pedir financiación pública de dos fármacos aprobados por Europa que han demostrado eficacia y años de supervivencia. Se financian en 16 países europeos porque su coste es inasumible: 5.500 euros por un ciclo de 21 días, 93.500 euros al año. Consiguieron recoger 141.000 firmas, pero no una respuesta positiva del Ministerio de Sanidad.

Un llamado a la acción

Para abordar estos problemas, la campaña 19 de octubre marrón no solo busca movilizar recursos, sino también generar conciencia y presión.

“La lucha de una enfermedad es de la ciencia y las instituciones y debería ser pública y transparente (…) No hace falta hacer campañas comerciales para visibilizar y apoyar la causa, a las pacientes y a todas las asociaciones implicadas, que por supuesto, necesitan ayuda. Si quieren ayudar, ¿por qué no donan directamente?“, concluye Rufilanchas.

“En lugar de ponernos un lacito y llamarnos guerreras, tenemos que hablar de las desigualdades del cáncer, de todas estas dificultades que hay de acceso a la medicación, de las inversiones que hay que hacer en investigación”, añade Olatz.

Fuente: https://efeminista.com/19-de-octubre-marron-cancer-de-mama/