Entre saberes, territorios y tecnologías

Publicado: 22 mayo 2025 a las 12:00 am

Categorías: Artículos

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por Luis Carlos Ballestas

Contextos del entorno científico como sabiduría del poder

La didáctica de las ciencias naturales en tanto campo de conocimiento, ha evolucionado significativamente a partir de la consolidación de paradigmas que transitan desde enfoques positivistas hacia perspectivas sociocríticas, en estrecha relación con los desarrollos históricos, filosóficos y tecnológicos que han moldeado la educación contemporánea. En este sentido, las estrategias didácticas mediadas por tecnología constituyen una respuesta contextualizada a la necesidad de integrar el conocimiento científico escolar con las dinámicas sociotécnicas emergentes.

El principio latino sapientia est potentia, entendido como la sabiduría es poder, encuentra vigencia en los procesos de transformación educativa mediados por neotecnología, en tanto estos requieren de una comprensión crítica de los saberes científicos, tecnológicos y pedagógicos para propiciar entornos de aprendizaje auténticos. La narrativa histórica de la enseñanza de las ciencias ha estado determinada por una primacía del conocimiento disciplinar fragmentado, basado en la transmisión, lo cual ha generado una escisión entre la ciencia académica y la ciencia escolar (Amórtegui Cedeño & Mosquera, 2021). Sin embargo, esta visión ha sido cuestionada por corrientes epistemológicas contemporáneas que abogan por una enseñanza situada, interdisciplinaria y culturalmente pertinente (Lampiselkä & Kaasinen, 2019).

En el ámbito filosófico, las nuevas perspectivas sobre el conocimiento científico escolar se articulan con posturas constructivistas y críticas que reconocen la necesidad de integrar no solo los contenidos científicos, sino también las dimensiones emocionales, éticas y contextuales del aprendizaje (Retana-Alvarado et al., 2018). Esto implica superar la lógica instrumental de la tecnología educativa y asumir una postura dialógica, donde el recurso tecnológico no se convierta en un fin en sí mismo, sino en un medio para fortalecer procesos de pensamiento científico, indagación reflexiva y transformación social -non scholae, sed vitae discimus-.

La epistemología que subyace a estas propuestas reconoce que el conocimiento científico no es neutro ni descontextualizado, sino construido en interacción con realidades culturales, históricas y geopolíticas, lo cual exige el diseño de estrategias didácticas capaces de integrar saberes escolares con experiencias significativas de vida (Caddel, 2024)

Con la irrupción de la pandemia por Covid-19 se generó una transformación radical en las formas de enseñar y aprender, marcando un antes y un después en la apropiación de tecnologías digitales en la educación. En el escenario previo a la pandemia, como lo muestran Cardenas-Rubio (2023), predominaban modelos presenciales con escasa integración tecnológica, ausencia de formación docente en TIC y una visión aún instrumental de los recursos digitales. Sin embargo, la pandemia obligó a transitar hacia modelos remotos y virtuales de emergencia, lo cual evidenció brechas tecnológicas, limitaciones estructurales y desafíos didácticos inéditos (Bridges, 2024). La fase pospandémica ha propiciado reflexiones profundas sobre la sostenibilidad de las tecnologías en los procesos educativos, la necesidad de articular lo pedagógico con lo emocional y la urgencia de diseñar propuestas híbridas que respondan a realidades geoeconómicas desiguales (Araujo Jr., 2024).

En tal sentido, asociamos lo narrado con el principio de scientia potentia est, al asumir que el saber científico debe democratizarse mediante estrategias didácticas tecnológicamente mediadas, que reconozcan las particularidades de cada territorio.

II Revisión de significaciones pedagógicas para una perspectiva sobre educación científica desde entornos de tecnomedias

Una tesis doctoral elaborada por Serin, G. (2021), se inscribe dentro del paradigma positivista, con un enfoque cuantitativo y un diseño cuasi-experimental, orientado a evaluar el efecto de la instrucción basada en el aprendizaje basado en problemas (Problem-Based Learning, PBL) sobre el rendimiento académico en ciencias naturales. Tal investigación se clasificó como explicativa, y se aplicó en una población conformada por estudiantes de séptimo grado de una institución educativa pública, de los cuales se seleccionó una muestra representativa mediante muestreo aleatorio estratificado. Como técnicas de recolección de datos se emplearon pruebas estandarizadas previas y posteriores a la intervención pedagógica, junto con cuestionarios de percepción estudiantil sobre la estrategia aplicada. Para el análisis de los datos se utilizó estadística inferencial, particularmente pruebas t para muestras independientes y correlación de Pearson, con el propósito de establecer el impacto del PBL sobre los resultados de aprendizaje.

Los hallazgos del estudio evidencian que los estudiantes expuestos a la instrucción mediante aprendizaje basado en problemas obtuvieron mejoras significativas en su comprensión conceptual, habilidades de resolución de problemas y actitudes hacia el aprendizaje de las ciencias naturales, en comparación con aquellos que recibieron enseñanza tradicional. Las conclusiones destacan que la estrategia de aprendizaje implementada potencia el pensamiento crítico, estimula la autonomía en el aprendizaje y favorece la transferencia del conocimiento a contextos nuevos. Asimismo, se subraya que el enfoque activo centrado en el estudiante permitió una mayor interacción con los contenidos, mayor motivación intrínseca y un clima de aula más colaborativo. El estudio recomienda la incorporación sistemática de metodologías activas mediadas por

 

Igualmente, estudios internacionales revisados, incluyendo la tesis doctoral de Serin (ob. cit), revelan una tendencia consolidada hacia la implementación de enfoques didácticos activos, en especial aquellos centrados en el estudiante y mediados por situaciones problema. Esta orientación metodológica coincide con los fundamentos por resignificar la enseñanza de las ciencias naturales a través de estrategias mediadas por neotecnología. La propuesta de Serin aporta un referente empírico robusto en cuanto a la validación de modelos pedagógicos activos, resaltando el impacto positivo del Problem- Based Learning en el rendimiento y en la motivación de los estudiantes, lo que puede extrapolarse a experiencias similares que incorporen tecnologías emergentes para potenciar dichos efectos. Aunque su estudio se orienta a estudiantes de séptimo grado, sus resultados permiten identificar patrones de mejora en competencias científicas que trascienden el nivel educativo específico. Un contraste relevante es que, si bien Serin se centra exclusivamente en el diseño metodológico sin incorporar mediaciones tecnológicas avanzadas, consideramos necesario, enfocar interfaces neotecnológicas como mediadoras del aprendizaje, lo que amplía el espectro de análisis hacia la dimensión digital del entorno de conocimiento.

Sobre estas resignificaciones, Lampiselkä y Kaasinen proponen como línea prioritaria de investigación futura el análisis del impacto real de estrategias instruccionales mediadas por tecnología en el rendimiento académico y la motivación de los estudiantes, con particular atención a contextos educativos diversos de las ciencias, sino que también valida el énfasis contemporáneo en la incorporación de tecnologías emergentes como mediadoras del aprendizaje.

A diferencia de estudios empíricos focalizados en intervenciones específicas, esta revisión de alcance ofrece una mirada global sobre las transformaciones conceptuales y metodológicas que han redefinido el campo de la didáctica de las ciencias en las dos últimas décadas. Así, el trabajo de Lampiselkä y Kaasinen sustenta la pertinencia del enfoque adoptado al integrar neotecnología como eje estructurante de una estrategia didáctica, en tanto se alinea con las corrientes actuales que promueven la formación científica a través de experiencias activas, interdisciplinarias y tecnológicamente mediadas. Además, la identificación de vacíos empíricos en el uso de modelos pedagógicos innovadores refuerza la necesidad de diseñar, implementar y validar propuestas que respondan a dichas carencias, particularmente en contextos donde la brecha tecnológica y la rigidez curricular dificultan la transformación de la práctica educativa en ciencias.

En síntesis, la revisión de significaciones pedagógicas para una perspectiva sobre educación científica desde entornos de redes; imponen unos esquemas de estudios más profundos que vayan en consonancia, no sólo con las nuevas tecnologías, sino con la actualización curricular y epistemológicas en los espacios educativos y pedagógicos en todos sus estadios y niveles.

Fuente: https://www.elnacional.com/opinion/entre-saberes-territorios-y-tecnologias/#google_vignette