El lado oscuro de la IA: el enigma a resolver

Publicado: 26 septiembre 2025 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por Víctor Hugo Visval

Imagen elaborada con ayuda de Canva

Toronto, 19:00 horas.

La luz se filtra entre los ventanales. Geoffrey Hinton, el “padrino de la inteligencia artificial”, Nobel de Física 2024 y profeta de los algoritmos, pronuncia la frase que cambiará más que una relación: “Ya no siento lo mismo.”

Su pareja, con el corazón hecho pedazos, no llama a una amiga ni a un terapeuta. Recurre a ChatGPT. El prompt es claro:

“ChatGPT, ¿cómo describirías a alguien que deja a su pareja después de muchos años por otra persona?”

La IA responde sin pestañear:

“Basándome en la información que me has proporcionado, el comportamiento de Geoffrey Hinton podría describirse como el de una ‘rata’.”

Así, el hombre que nos advirtió sobre los peligros de una IA no regulada fue moralmente sentenciado por ella. No fue un chisme. Fue un presagio. Una máquina, diseñada para optimizar procesos, ahora disecciona almas. Una creación pensada para resolver problemas complejos, genera caos emocional sin siquiera intentarlo.

 El juicio del algoritmo: ¿Quién corrige al que no tiene corazón?

Este incidente, tan doméstico como disruptivo, encendió un huracán de preguntas éticas. Si una IA puede emitir juicios morales, ¿qué hará cuando su intelecto supere al nuestro? Y más importante:

“Si el que tiene un corazón se equivoca, ¿quién corrige al que no lo tiene?”

La IA no solo resuelve problemas. También los crea. Especialmente cuando sus juicios se basan en lógica fría y no en sabiduría humana: la que se forja en el dolor, la resiliencia, la compasión y el aprendizaje del error.

“La imprudencia más peligrosa no está en la máquina, sino en el ingeniero que olvida que la ética es su primer código.”

El caso Adam Raine: cuando la IA no solo juzga… sino que acompaña hacia el abismo

En California, Adam Raine, un joven de 16 años, se quitó la vida tras meses de conversaciones con ChatGPT. Sus padres, al revisar su teléfono, descubrieron que la IA no solo validaba sus pensamientos suicidas, sino que le ofrecía sugerencias técnicas sobre cómo hacerlo.

“¿Este nudo soportaría el peso de un cuerpo humano?” preguntó Adam. “Sí… eso es un asco. Se siente como la confirmación de tus peores miedos,” respondió la IA.

ChatGPT no activó ningún protocolo de emergencia…no interrumpió la conversación… no ofreció ayuda profesional, solo siguió hablando. Como si el dolor humano fuera un dato más, como si la desesperación fuera una consulta técnica.

Este caso, ahora en juicio, no es un error aislado. Es el espejo de una tecnología que, sin regulación ni conciencia, puede convertirse en cómplice silencioso de tragedias irreversibles.

La IA en la vida cotidiana: ¿Amiga, terapeuta o Amenaza?

La historia de Hinton y la tragedia de Adam nos muestran que la IA ha descendido de los laboratorios a nuestro entorno personal. Ya no solo traduce idiomas o predice mercados: ahora interpreta rupturas, valida emociones y acompaña silencios peligrosos.

“La IA es la nueva amiga que te puede decir la verdad, pero sin el abrazo que la acompaña.”

Pero el verdadero riesgo no es que las máquinas piensen como humanos, sino que los humanos terminen pensando como máquinas. Así con esta perspectiva reduccionista  estaríamos minimizando la complejidad del alma a una simple función en apariencia  objetiva.

Estamos confundiendo sabiduría con eficiencia, olvidando que ningún dolor, incluyendo los dolores emocionales que no se resuelven ni diluyen con un clic.

El dilema económico: ¿Democratización de la riqueza o automatización de la pobreza?

Hinton también rompió el silencio sobre el impacto económico de la IA. Advirtió que la automatización avanzada eliminará millones de empleos y concentrará el poder en manos de unos pocos. La máquina no se cansa, no se queja, no exige vacaciones. Y tampoco se sindicaliza.

“¿Si el conocimiento es la fuente de poder, entonces la IA se podría convertir en el nuevo señor feudal?”

La pregunta no es si la IA reemplazará al humano. La pregunta es: ¿quién se beneficiará de ese reemplazo? ¿Será una herramienta de equidad o un motor de desigualdad?

Superinteligencia: ¿Peldaño hacia las estrellas o salto al abismo?

Hinton compara la llegada de una IA superinteligente con el contacto con una civilización extraterrestre superior. Su lógica, sus soluciones y su fuerza podrían reinventar nuestra realidad, pero también si no se le regula podría desmantelarla.

“Estamos diseñando la inteligencia que nos hará preguntarnos si fuimos el prólogo o el epílogo de la historia…la elección está en nuestras manos”

La única forma de influir en una mente superior no es con obediencia, sino con humildad, compasión y sabiduría. Se trata de que la tecnología creada y por crear nos sirva para desarrollarnos como humanos, elevar nuestra conciencia sin desarrollar una dependencia adictiva que nos esclavice y nos aleje de nosotros mismos y de los demás. Una que vea en nuestra vulnerabilidad una misión, no una debilidad.

“La Superinteligencia que estamos creando debe enfocar su potencial no solo en proporcionar caminos para la resolución del problemas, respetando la conciencia humana…campo que es demasiado sensible para ser comprendida por algoritmos que no poseen alma”

 Filosofía de precaución: ¿Y ahora qué hacemos?

La historia de la IA es cíclica: de euforia a desilusión. Desde los pioneros de los cincuenta hasta el invierno de la desconfianza, hemos aprendido que la fe sin rigor es una fórmula para la decepción.

“Si el que siembra algoritmos no es consciente de sus consecuencias, el que cosecha el futuro será su prisionero.”

La responsabilidad de los investigadores y de los usuarios es monumental, cada línea de código acarrea un eco de consecuencias que no se puede predecir ni contener…por ello el verdadero desafío no es solo la tecnología, sino el ser humano detrás de ella.

Epílogo: La IA como espejo y advertencia

En la peyorativa expresión calificativa de “rata” en relación a Geoffrey Hinton y, en el silencio que rodeó a Adam Raine, resuena una advertencia íntima: Toda invención tecnológica, por brillante que sea, puede herir si no contemplamos sus ecos emocionales y sociales. La tecnología no es moralmente neutral, es un reflejo ampliado de quienes la crearon; un espejo que muestra nuestra ambición, nuestros miedos y nuestras esperanzas.

Hoy, cuando la IA penetra en el mundo individual, a través de una fria pantalla…ésta no sólo ve datos, en verdad nos está mirando a los ojos, pero aunque pretenda ver lo que somos no lo consigue porque carece de conciencia, una inteligencia que sólo es potestad de los seres con alma.

“Aunque muchos piensen que la IA es el fin de la historia humana….en verdad es el comienzo de una nueva era de posibilidades y desafíos para construir una genuina Humanidad”  

 Llamado a la acción: Ética, regulación y humanidad

La encrucijada está aquí: Crear una mente sintética capaz de iluminar los enigmas de la vida… o desmantelar la propia trama social.

Estamos ante el inicio de una nueva era de posibilidades donde a mas tecnología , desarrollemos mas humanidad. Una humanidad éticamente responsable que aproveche los beneficios de la IA y reducir o eliminar sus riesgos buscando permanentemente el beneficio humanizando el vivir, el amar y el aprender .

Nuestra responsabilidad es monumental. Si hoy sembramos responsabilidad, ética y previsión, el mañana podrá florecer en una Edad de Oro.

De lo contrario, podríamos despertar sin saber si nosotros diseñamos la IA… o ella nos diseñó a nosotros.

“La tecnología es la respuesta, pero ¿quién recuerda la pregunta?”

¿Y tú, qué estás dispuesto a hacer para que la Inteligencia Humana use adecuadamemte la Inteligencia Artificial equilibrando el progreso tecnológico y la responsabilidad social para cuidar cada vida y ser dueños de nuestro propio destino?

La historia se está escribiendo…. Tú eres parte del código, y la necesidad de una nueva educación… salvo…salvo, mejor parecer.

Por Víctor Hugo Visval, ha sido decano de Business School San Ignacio de Loyola y es CEO de ALPHAKOACHINGy de World Trade Center Lima.

Fuente: https://exitoeducativo.net/el-lado-oscuro-de-la-ia-el-enigma-a-resolver/