Publicado: 17 mayo 2025 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por: Maura Rubio Almonacid
El cumplimiento del derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes depende en gran medida del trabajo de las y los docentes, quienes en realidad son profesionales del aprendizaje. No es una labor sencilla, por más que se piense que cualquiera la puede hacer. Desencadenar el aprendizaje está atado a generar, con los recursos al alcance, las condiciones que lo hagan posible, así como entusiasmo en los estudiantes.
La educación como derecho humano fundamental condensa todo su potencial en el derecho a aprender. Garantizar este derecho significa que cada persona cuente con oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida y con una educación de calidad. Desde la perspectiva de Mexicanos Primero, el derecho a aprender implica que todas las niñas, niños y adolescentes tengan iguales posibilidades para:
El cumplimiento del derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes depende en gran medida del trabajo de las y los docentes, quienes en realidad son profesionales del aprendizaje. No es una labor sencilla, por más que se piense que cualquiera puede hacerlo o se critique, a veces muy a la ligera, la forma como los docentes hacen su trabajo. Desencadenar el aprendizaje está atado a generar, con los recursos al alcance, las condiciones que lo hagan posible y que llevan a las y los estudiantes a entusiasmarse por el aprender.
Por ello la enseñanza en educación básica es uno los trabajos más exigentes y complejos. Cada docente tiene que lidiar con muchas dimensiones: tenemos para empezar la convivencia diaria con diversas niñas, niños, adolescentes o jóvenes (y con sus mamás y papás), quienes tienen una historia personal y familiar, ciertas vocaciones, curiosidades, intereses, emociones y formas de aprender, pero sobre todo tienen una vida llena de expectativas que esperan cumplir.
En segundo lugar está la cuestión de los contenidos y la didáctica de las temáticas que enseña, identificar lo que domina y aprender aquello que necesita. En tercer lugar se encuentran las exigencias propias de la escuela, las relativas a la gestión de los procesos de enseñanza y aprendizaje (ahora en el marco del modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana), así como aquellas relacionadas con las obligaciones de la gestión administrativa que implican la convivencia y coordinación con sus colegas docentes.
Hay que incluir también los desafíos que imponen las problemáticas del entorno que afectan a las escuelas y cómo afectan la posibilidad de generar ambientes de aprendizaje propicios (inseguridad pública, violencia, desastres naturales, riesgos de salud, ambientales o de cualquier otra clase). Finalmente, pero fundamental, las condiciones de la escuela, la disponibilidad de materiales para el aprendizaje (libros de texto y otros implementos), la calidad
de sus instalaciones e infraestructura (aulas, techos, pisos, baños, mobiliario, etc.), la disponibilidad de servicios básicos (agua, luz y conectividad a Internet).
Cada docente tendrá que tomar las decisiones que considere son las mejores para conseguir que cada estudiante desarrolle los aprendizajes que se proponen. Ante esto, ¿cómo formar a los profesionales del aprendizaje? En un sistema educativo como el nuestro, en donde el ingreso, el reconocimiento y la promoción a lo largo del trayecto profesional es definido, principalmente, por el gobierno federal, es posible que las políticas de formación en esta
carrera se orienten con base en las dimensiones del derecho a la educación con las siguientes características:
a) Disponibilidad: ser suficientes y asequibles, en condiciones de igualdad, para todas las y los maestros.
b) Accesibilidad: no dejar a nadie afuera, o sea, sin discriminación y con posibilidades de incorporación, ya sea de forma presencial y, cuando sea conveniente, con el apoyo de recursos digitales.
c) Adaptabilidad: pertinente, adecuada a las condiciones, el contexto, la cultura de maestras y maestros y de buena calidad, con la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades de las y los docentes en sus distintos contextos culturales y laborales, con ambientes de aprendizaje favorables.
El arte de enseñar lleva consigo mucha creatividad porque implica seleccionar y emplear los recursos al alcance de forma pertinente para lograr el desarrollo de los aprendizajes. En la medida en que la política de formación y desarrollo profesional docente dé respuesta a las necesidades urgentes del personal docente, se podrán potenciar los alcances del ejercicio del derecho a aprender en las y los estudiantes. Nuestro mayor reconocimiento a quienes ejercen como profesionales del aprendizaje en México.
Fuente: https://www.animalpolitico.com/analisis/organizaciones/aprender-es-mi-derecho/derecho-aprender-formacion-docente-educacion-mexico
Fuente Fotográfica: https://www.bing.com/images/search?view=detailV2&ccid=T7rGS3Su&id=2ECD3358F296DA1D8FD7724BE8A712F7929BD51A&thid=OIP.T7rGS3Su8oNGTJIZX8etawHaEK&mediaurl=https%3a%2f%2f0901.static.prezi.com%2fpreview%2fv2%2fststmcnacsjgfxtxo7brs2dhj76jc3sachvcdoaizecfr3dnitcq_3_0.png&cdnurl=https%3a%2f%2fth.bing.com%2fth%2fid%2fR.4fbac64b74aef283464c92195fc7ad6b%3frik%3dGtWbkvcSp%252bhLcg%26pid%3dImgRaw%26r%3d0&exph=396&expw=704&q=Derecho+a+aprender+y+formaci%c3%b3n+docente+en+M%c3%a9xico&simid=608034277787047619&FORM=IRPRST&ck=45BFF264DC3E93A63F7ED0A5E00B2318&selectedIndex=0&itb=0&ajaxhist=0&ajaxserp=0
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