Publicado: 27 octubre 2025 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Nohemí Vilchis
Descubre «Killing Curiosity: La Revolución del Aprendizaje», el impactante documental de Evolving Education que abre la puerta a formas innovadoras y humanas de enseñar y aprender. Sumérgete en su proceso de creación y explora nuevas metodologías que están transformando el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La iniciativa Evolving Education surgió con la profunda convicción de que la educación tiene el poder de transformar el mundo. Su misión ha sido democratizar prácticas educativas que pongan al centro a las y los estudiantes, fortalecer comunidades y cultivar la agencia como motor de cambio. Por medio de la investigación de los centros educativos más innovadores a nivel global, el desarrollo de campañas de concientización, programas de crecimiento personal y profesional, así como la consolidación de comunidades de agentes de cambio, se trabaja por construir la noción de que las escuelas pueden ser laboratorios vivos de justicia, sostenibilidad y transformación social.
No obstante, para alcanzar nuevos paradigmas educativos, sostienen que la evolución personal es la base. Es necesario cambiar las herramientas que se incorporan en educación, pero sobre todo la mentalidad de los docentes, puesto que los cambios curriculares o políticos no son suficientes si se carece de crecimiento personal de quienes integran la comunidad educativa.
Actualmente, Evolving Education es miembro de la Comunidad Co-Líder en Juventud y Educación de Ashoka México, de la red de emprendimiento social Catalyst 2030, así como de la red europea QUEST y de Ecoversities Alliance.
Su propuesta central se basa en la metodología EXPedición: EXPlora, EXPerimenta y EXPresa. A través de este enfoque, se acompaña a educadores en un proceso de autoexploración, inspiración y aplicación práctica de herramientas que promueven su desarrollo personal y profesional y su capacidad para actuar como innovadores sociales.
Sus esfuerzos también se dirigen al desarrollo del personal docente con programas de tres meses como Expedición Aprendizaje, con 250 recursos que replican un viaje visitando las escuelas más innovadoras del mundo en formato virtual, combinando herramientas como el design thinking, el aprendizaje basado en la motivación y la autonomía, y el trabajo reflexivo en comunidad. Todo desde una propuesta vivencial, donde no se trata sólo de recibir información, sino de vivirla, probarla y compartirla. Así, facilitan espacios de encuentro tanto presenciales como virtuales para construir comunidad y fomentar la colaboración. Un ejemplo de ello es Ubuntu Mastermind, un grupo de apoyo para emprendedores sociales en el ámbito educativo.
Su investigación educativa se nutre de más de 200 pioneras y pioneros en el ámbito pertenecientes a 20 países de Europa, Oriente Medio, Asia y América Latina que coadyuvan a ilustrar cómo es posible implementar modelos contextualizados para empoderar a la juventud y contribuir a la educación centrada en el estudiante y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Pero sobre todo, uno de los pilares más innovadores de la labor de Evolving Education es su apuesta por la creación de historias audiovisuales que invitan a la reflexión y al cambio. Sus producciones están diseñadas para despertar el pensamiento crítico y abrir diálogos sobre el futuro de la educación.
En concreto, entre ellas destaca el cortometraje Killing Curiosity: La Revolución del Aprendizaje, desarrollado por sus fundadores David Caballero Pradas y Luz Olid Díaz. Esta obra en inglés y español es el resultado de tres años de investigación, haciendo un recorrido y recabando las miradas de 150 educadoras y educadores, estudiantes y familias de 17 nacionalidades.
En la película, una maestra (Luz Olid) viaja por el globo descubriendo los “efectos secundarios” que acarrea la educación convencional y los contrasta con su exploración en los centros educativos más progresistas. En tan sólo 18 minutos, el documental muestra cómo la agencia personal, la curiosidad y la comunidad pueden ser ejes de una educación transformadora. Está dirigido a docentes, familias, fundadores de escuelas y líderes comunitarios comprometidos con el cambio educativo.
Incluso en la divulgación de esta película han integrado una guía de facilitación que está diseñada para encuentros de 1 a 2 horas de duración, ya utilizada y mejorada en más de 35 eventos en congresos, escuelas y comunidades, como recurso para quienes buscan alinear la mirada de sus comunidades educativas para el cambio.
El documental contiene más de 15 voces, entre ellas: Yaacov Hecht (fundador de la primera escuela democrática de Oriente Medio), Rebecka Koritz (co-fundadora de Radical Learning y Explora ALC), Gustavo Esteva (autor y fundador de la Universidad de la Tierra), Abhijit Sinha (fundador de Project DEFY), Itzel Farias Malagón (psicóloga, investigadora de procesos de desescolarización y autora del libro “Más allá de la escuela”), Sergio Beltrán Arruti (coordinador de Ecoversities Alliance), Chetan Kanoongo (facilitador en la Universidad de Swaraj), Omer Fast (ex-director de relaciones internacionales en Education Cities) y Dayla Carlo Velasco (aprendiz autodirigida en UniTierra).
Los fundadores de Evolving Education, Luz Olid y David Caballero, traen a esta iniciativa un largo y diverso recorrido de vida, que incluye su formación en ciencias y emprendimiento en la Universidad de Cambridge, investigaciones académicas, posiciones de liderazgo en startups y grandes multinacionales en España, Bélgica y Reino Unido.
Ambos embarcaron esta travesía porque confiaron en que otra educación es posible: una que inspira, cuestiona, conecta y abre caminos hacia un futuro más equitativo y humano.
Para Luz Olid, la educación fue un campo cautivante que era apasionante explorar, de la cual siempre ha tenido la certeza de que tiene la capacidad de transformar el mundo. Cuando comenzó a estudiar su máster para ser profesora, se percató de que las metodologías expuestas en él le enseñaban a preparar a las infancias para ser seguidoras, no creadoras. Además, en sus primeras experiencias educativas constató que la manera más recurrente de trabajar con las infancias era mediante castigos y recompensas.
A partir de ello, pensó que aunque no conocía otras formas de aprender o enseñar, seguro las había. Por lo que hizo su tesis en metodologías innovadoras en educación y fue el detonante para descubrir que había una cantidad de alternativas poco sonadas y utilizadas, como las escuelas democráticas o el movimiento socio-constructivista, con comunidades de aprendizaje que hacían las cosas radicalmente diferente.
Sin embargo, ella, siendo ya docente, intentó llevar eso a la práctica en sus lecciones, pero no sabía realmente cómo traslapar esa increíble teoría que había leído a la realidad. Jamás había experimentado un modelo educativo que no fuera el de transmisión de contenido. Entonces, junto con David Caballero, optaron por emprender un viaje para visitar centros educativos que operan de forma distinta, acercándose a las y los facilitadores y alumnos, para entender cómo aplicar esto.
Así, sin tener experiencia previa en proyectos audiovisuales, decidieron que una buena forma de retratar todo lo que habían documentado, y que podía ser útil para muchos más, era resumir algunos extractos en una película. No anticiparon que la gran cantidad y calidad del contenido generaría reflexiones sin precedentes.
“Vas con toda la curiosidad y sólo con preguntas. Y al final eso acaba siendo un regalo que nos han compartido muchas personas y transforma tu forma de ver el mundo», menciona David.
El desafío radicó en analizar todos los recursos acumulados y comprender cómo contar una historia y, a la par, desarrollar las competencias prácticas requeridas para hacer una película. David también plantea que cuando una persona ve un video de 10 a 15 minutos, le es difícil contemplar el trabajo detrás de esa breve producción. Pero dedicar el tiempo y pensar la mejor forma de contar lo aprendido nació con la intención de abrir mentes, partiendo de la idea de que los documentales pueden ser un catalizador que invite a las personas a cuestionarse y, con ello, abrir espacio al diálogo.
Mientras su propia experiencia como público les sirvió para saber qué estilo narrativo les gustaba más, Luz y David notaban que los documentales brindaban una mirada crítica del modelo convencional, pero no necesariamente ofrecían una solución. Por lo que se decidieron a desarrollar una película que balancease la crítica con presentar soluciones de una forma no reduccionista, sino presentando una diversidad de opciones.
No obstante, la cantidad de material reunido fue tan vasta que superó el formato del documental, dando paso también a la creación de formaciones y espacios de diálogo. El proceso técnico también fue desafiante: viajaban con mochilas ligeras cargadas de equipo, enfrentando desde ruidos imprevistos hasta aprender desde cero sobre programas de edición. Además, contaron con la colaboración espontánea y generosa de personas que se cruzaron en su camino, desde músicos hasta diseñadores, aportando su arte y conocimientos al proyecto.
Más allá de los retos logísticos y técnicos, el aprendizaje más profundo fue humano: aprender a escuchar de verdad, a generar confianza en segundos y a conectar con la pasión de las personas entrevistadas. La edición de la película supuso otro reto emocional: elegir qué historias contar, aceptar errores y reajustar el enfoque. Fue un proceso de descubrimiento, frustraciones y crecimiento constante, en el que entendieron que equivocarse también forma parte del camino. Cada paso fue una siembra para algo mayor, y esa visión a largo plazo, unida a la autenticidad y la curiosidad, fue lo que les permitió sostener y dar forma a un proyecto que trascendió lo audiovisual para convertirse en una experiencia de transformación colectiva.
Esta obra demuestra todo como una posibilidad real y lo prueba una diversidad de voces en todos los continentes y en diferentes idiomas, pero sobre todo de contextos distintos, muchos vulnerables.
El hecho de que la audiencia viera la película se pensó como un detonante en sí pero, ¿cómo se pasaría después a la acción? Antes de liberarla la llevaron a escuelas y congresos con una serie de dinámicas participativas, involucrando al público a reflexionar en grupos pequeños acerca de su experiencia escolar, los hábitos que como consecuencia adquirieron, cómo vislumbraban el futuro y los retos a los que se enfrentará la juventud. Así, las personas podían dirigir esa inspiración a su mundo real y posteriormente a la acción.
“Al final la película no es lo más importante, sino cuando se produce ese diálogo y la gente comparte su experiencia y te cuentan y escuchas a otro que quizás cuenta una historia que es totalmente diferente a la tuya o algo que tú ya habías vivido pero nunca supiste expresar. Entonces es cuando la magia sucede, cuando todo el mundo empieza a aprender los unos de los otros”, afirma Luz.
En el fondo, todo este viaje no sólo se basó en registrar experiencias externas, sino también en renovar la propia mirada. Luz decreta que el cambio es posible cuando se escucha con atención, se actúa con intención y se honra el poder de elegir el propio camino.
El documental que realizaron Luz Olid y David Caballero nació de una pregunta profunda: ¿cómo sería una educación verdaderamente centrada en las personas? En su recorrido fueron testigos de una diversidad de experiencias educativas que rompían con lo tradicional. Conocieron proyectos que no sólo proponían formas nuevas de aprender, sino que también generaban comunidades vivas, donde jóvenes, educadores y familias participaban activamente en la toma de decisiones. Desde escuelas democráticas en Israel hasta espacios de aprendizaje autodirigido en México o la India, lo que encontraron fue una muestra poderosa de que otra educación no sólo es posible, sino que ya existe.
Uno de los aprendizajes más importantes fue que la innovación educativa no está reservada a contextos privilegiados. De hecho, muchas de las propuestas más transformadoras nacen en lugares con escasos recursos, donde la necesidad obliga a replantear el sistema desde cero. Es en esos sitios donde las personas se atreven a crear sus propias instituciones educativas, a construir modelos centrados en el respeto mutuo, la autonomía y el aprendizaje significativo. Esa diversidad de enfoques amplía la perspectiva y evidencia que no hay una única forma de educar, existen muchas, y todas parten del mismo lugar: escuchar, confiar y actuar desde lo humano.
Durante el viaje, también surgieron preguntas difíciles. Por ejemplo, ¿cómo educar para un mundo que no siempre es justo ni equitativo? En una visita a una escuela democrática en Israel, un momento relevante fue cuando Agathe, una joven de alrededor de 12 años, tras reflexionar sobre esta contradicción, respondió: “Entonces quizás es mi labor mostrar a otras personas cómo es posible vivir respetándonos unos a otros”. Esta frase les quedó grabada, no solamente por la madurez que reflejaba, sino porque simbolizaba el tipo de educación que inspira acción consciente, crítica y empática. Una educación que no prepara sólo para aprobar exámenes, sino para vivir con integridad y responsabilidad social.
La película, además de documentar estas experiencias, ha tenido un impacto real en quienes la han visto. Muchas personas se sintieron profundamente conmovidas al ver por primera vez modelos educativos donde se escucha la voz de las juventudes y tienen poder de decisión. Algunas se animaron a formarse, otras a iniciar sus propios proyectos y muchas comenzaron simplemente a imaginar nuevas posibilidades. Luz explica que algunas personas lo definieron como salir de la caverna de Platón y ver el mundo en colores por primera vez. El cortometraje se convirtió en un primer paso hacia un nuevo cambio.
A raíz de todo lo aprendido, Luz y David formaron Evolving Education, y con el tiempo, su enfoque se ha ampliado hacia tres pilares fundamentales: la agencia personal y colectiva, entendida como la capacidad de actuar con criterio y responsabilidad; la comunidad, como base para la colaboración, la pertenencia y el bienestar; y la salud emocional, tanto de jóvenes como de educadores, porque no se puede acompañar desde el agotamiento. Este último punto ha cobrado especial relevancia, al ver cuántos docentes arrastran altos niveles de estrés y ansiedad. Apostar por el autocuidado y las relaciones humanas sanas es también una forma de transformar la educación.
Otra de sus propuestas más recientes es El Arte de Acompañar, una formación breve, pero profunda diseñada para desarrollar habilidades esenciales en cualquier persona que acompañe procesos de crecimiento, especialmente con infancias y jóvenes. A lo largo de un mes, se abordan herramientas clave como la creación de espacios seguros, el fortalecimiento de la agencia personal, la gestión de conflictos y el apoyo respetuoso en la salida de la zona de confort. Aunque está pensada para educadores y facilitadores, también ha sido muy valiosa para familias, ya que pone el foco en cómo construir relaciones auténticas y empáticas que nutran el desarrollo personal y colectivo.
Además de sus formaciones, ambos han producido varias películas documentales que continúan explorando el potencial del aprendizaje humano. El Arte de Aprender nace de una experiencia personal, un incendio en su casa, y se convierte en una reflexión poderosa sobre cómo los retos pueden transformarse en oportunidades de aprendizaje continuo. Por otro lado, Cadenas Invisibles y Human Learning, aún por estrenar, integran visualizaciones y momentos de conexión emocional con la infancia personal, invitando a vivir la película como una experiencia sensorial. Estas producciones, presentadas en espacios como el Congreso Internacional de Educación Democrática en Bruselas, son parte del compromiso de llevar estas ideas a un público cada vez más amplio.
En el fondo, lo que Luz y David promueven es una visión educativa que reconoce que todas y todos tenemos elección. Que no estamos condenados a reproducir modelos que ya no nos hacen sentido. Que podamos cuestionar lo que se ha hecho por inercia, atrevernos a experimentar nuevas formas y construir entornos donde cada persona, desde niñas, niños, jóvenes y adultos, puedan ser quien verdaderamente son. Si bien no hay un solo camino correcto, Luz sugiere que la única certeza es que si algo no se siente bien, hay que saber que se tiene la posibilidad de elegir hacerlo diferente.
En un mundo cada vez más digitalizado, el verdadero valor del rol docente sigue estando en los llamados superpoderes humanos: la capacidad de acompañar con empatía, estar presente de forma consciente, formular preguntas que inviten a la reflexión y fomentar la toma de decisiones con sentido. Aunque no podemos saber exactamente lo que cada persona necesita, sí podemos preguntarlo, asegura David. Abrir espacios de escucha activa y diseñar desde ahí, es la vía, propone Luz.
¿Te gustaría experimentar una nueva forma de ver la educación? Killing Curiosity: La Revolución del Aprendizaje no es sólo un documental, es una puerta de entrada a un aprendizaje más humano, vivo y transformador. Ya seas docente, madre, padre, tutor o líder comunitario, si alguna vez sentiste que la escuela tradicional no responde a las verdaderas necesidades de niñas, niños y jóvenes, esta película es para ti.
Hoy, una comunidad global está emergiendo, construida sobre la base de la colaboración, el respeto y el aprendizaje significativo. Tú también puedes ser parte de este movimiento. Atrévete a cuestionar, a sentir, a imaginar y a actuar. La revolución del aprendizaje ya comenzó y te está esperando.
Fuente: https://observatorio.tec.mx/killing-curiosity-evolving-education/
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