Azucena Vázquez (Escuela21): «La tecnología no debe ser para sustituir al profesorado, sino para potenciarlo»

Publicado: 1 abril 2025 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Elsa Ortega.

Azucena Vázquez (Escuela21): "La tecnología no debe ser para sustituir al  profesorado, sino para potenciarlo" - Éxito Educativo

Azucena Vázquez, doctorada en educación y tecnologías digitales, es profesora en la Universidad Oberta de Catalunyadirectora de Transformación Digital en Escuela21 y cofundadora de Ecosistema21. Tiene veinte años de experiencia docente en distintos niveles educativos, desde educación infantil hasta la universidad, pasando por bachillerato, formación profesional y educación de personas adultas. Es entusiasta de la transformación educativa y, mediante metodologías activas y la integración de tecnologías digitales desde una perspectiva equitativa, inclusiva, ética y crítica, busca fomentar la personalización del aprendizaje. Así, Azucena Vázquez es coautora de varias publicaciones sobre tecnologías educativas, como «Los algoritmos a examen, ¿Por qué IA en educación?».

¿Qué le motivó a dedicarse a la transformación educativa y a la integración de tecnologías digitales en el aula?

Lo que me motivó a dedicarme a la transformación educativa y a la integración de tecnologías digitales en el aula fue la convicción de que la competencia digital es clave para que cualquier persona pueda desenvolverse en la sociedad actual. Vivimos en un mundo donde lo digital es omnipresente y nuestros niños, niñas y jóvenes tienen derecho a estar preparados y empoderados para aprovechar al máximo todas las oportunidades que puedan surgir.

Si no se desarrollan como ciudadanos digitalmente competentes, corren el riesgo de quedar al margen de muchas de estas oportunidades. Y esto no es solo una cuestión de aprendizaje, sino también de equidad. Si la competencia digital no se trabaja en la escuela, dependerá de las familias y no todas saben, pueden o quieren acompañar a sus hijos e hijas en este proceso. La escuela es el único espacio por el que pasan todos los niños, niñas y jóvenes y por eso es el lugar idóneo para abordar este aprendizaje.

Eso sí, esto no significa que la escuela deba asumir sola toda la responsabilidad. Necesita el firme respaldo de la administración y la implicación de todos los agentes educativos, más allá de la propia comunidad. Es un reto, pero vale la pena asumirlo porque nuestro alumnado lo merece.

¿Cómo se pueden integrar las tecnologías digitales desde una perspectiva equitativa, inclusiva, ética y crítica, sin generar desigualdades?

Para integrar las tecnologías digitales de manera equitativa, inclusiva, ética y crítica, es fundamental garantizar que no generen nuevas desigualdades, sino que contribuyan a eliminar las barreras existentes. Su incorporación en el aula debe responder a un diseño accesible y flexible, permitiendo que cada persona aprenda en función de sus necesidades y ritmos. Desde herramientas de accesibilidad, como los subtítulos en vídeos o lectores de pantalla, hasta el uso de simuladores que facilitan la comprensión de conceptos abstractos, la tecnología puede potenciar una educación más inclusiva y significativa para todos. Además, pueden ser clave para superar barreras temporales y espaciales, permitiendo el acceso a la educación a quienes, por diversas razones, no pueden seguir un modelo presencial tradicional. Personas con responsabilidades laborales, de cuidado, problemas de movilidad o situaciones de salud complejas pueden beneficiarse de modelos más flexibles, donde lo digital facilite su participación sin que las limitaciones de tiempo o ubicación se conviertan en un obstáculo.

Por otro lado, es crucial abordar la brecha digital desde una perspectiva integral. No basta con dotar de dispositivos; es fundamental garantizar que todo el alumnado desarrolle competencias digitales críticas, saludables y seguras, permitiéndole hacer un uso autónomo, informado, empoderado y responsable de la tecnología. Por ello, la integración de la tecnología en la educación debe estar respaldada por políticas inclusivas, formación docente y estrategias que aseguren un acceso equitativo. Solo así lograremos que la tecnología sea un puente hacia la inclusión y el empoderamiento, en lugar de una nueva fuente de desigualdad.

¿Qué aspectos resultan clave para la personalización del aprendizaje? ¿Cómo pueden las tecnologías digitales ayudar a que realmente se adapte a cada estudiante?

La personalización del aprendizaje es un enfoque educativo que busca adaptar los procesos educativos a las necesidades, intereses y ritmos de cada estudiante, permitiéndole desarrollar su máximo potencial de manera más efectiva. Para lograrlo, es clave considerar aspectos como la flexibilidad metodológica, la posibilidad de ofrecer diferentes caminos para alcanzar los mismos objetivos y el fomento de la autonomía y autorregulación del alumnado en su propio proceso de aprendizaje. Además, el feedback constructivo y la evaluación continua son fundamentales para ajustar las estrategias a medida que cada estudiante progresa.

Las tecnologías digitales juegan un papel clave en esta personalización, ya que permiten ofrecer recursos adaptativos, itinerarios de aprendizaje flexibles y experiencias inspiradoras que responden a las características individuales del alumnado. Herramientas como plataformas de aprendizaje con inteligencia artificial pueden analizar el progreso de cada estudiante y recomendar actividades o contenidos ajustados a su nivel. Por ejemplo, los recursos multimedia ofrecen diversos formatos de acceso a la información (texto, audio, imagen, video, elementos interactivos o inmersivos), favoreciendo la comprensión de conceptos abstractos, la accesibilidad y la inclusión.

Sin embargo, hay que dejar una cosa clara: el papel de la tecnología no es el de sustituir al profesorado, sino el de potenciarlo. Es el equipo docente quien guía el proceso, escucha al alumnado y diseña experiencias que den respuesta a su realidad para que cada estudiante reciba lo que realmente necesita. Porque la educación no trata de herramientas, sino de personas que inspiran, acompañan y transforman.

Desde su experiencia en distintos niveles educativos, ¿qué diferencias y desafíos ha encontrado al aplicar metodologías activas en cada uno de ellos?

A lo largo de mi experiencia en educación infantil, primaria, secundaria, formación profesional, universidad y formación continua, he podido identificar que las metodologías activas tienen sentido en todas las etapas educativas. Más allá de las diferencias entre niveles, el aprendizaje es siempre más significativo cuando el alumnado participa activamente en su construcción, se siente implicado en los procesos y ve la utilidad de lo que aprende. Independientemente de la edad o el contexto, una de las claves está en que el alumnado se haga preguntas, explore, experimente, cree y encuentre sentido a lo que aprende.

Uno de los principales desafíos para la implementación de las metodologías activas en los centros educativos es que se den las condiciones necesarias para aplicarlas con éxito. Para que puedan consolidarse, es imprescindible que las escuelas cuenten con recursos adecuados y apoyo continuo, lo que implica disponer de formación docente accesible y de calidad, liderazgo pedagógico y estratégico que impulse el cambio y tiempo real para reflexionar, experimentar y compartir experiencias.

¿Cuál cree que es el error más común que se comete al introducir tecnología en el ámbito educativo? ¿Cómo se puede evitar?

Uno de los errores más comunes al introducir tecnología en la educación podría ser suponer que, por sí sola, generará cambios. La clave no está en llenar las aulas de dispositivos, sino en darles un propósito claro y alinearlos con una visión pedagógica. Sin una estrategia bien definida, la tecnología puede convertirse en un elemento decorativo, en una distracción o, incluso, en un mal recurso. Lo esencial no es su presencia o tipología, sino cómo se utilizan para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, asegurando que realmente aporte valor al proceso educativo.

Para evitar esta situación, las decisiones sobre la adquisición de recursos tecnológicos deben tener en cuenta las necesidades reales del centro y de su comunidad educativa. Cada escuela debe construir su propio camino, integrando la tecnología de manera coherente con su modelo pedagógico. Esto requiere planificación estratégica, formación docente, liderazgo efectivo, trabajo colaborativo y una mirada pedagógica que priorice la educación sobre la novedad tecnológica. Al final, la verdadera transformación educativa no depende de los dispositivos, sino de cómo los usamos. La tecnología no es el fin, es el medio. Y solo cuando la ponemos al servicio del aprendizaje, conseguimos que realmente marque la diferencia.

Azucena Vázquez (Escuela21): "La tecnología no debe ser para sustituir al  profesorado, sino para potenciarlo" - Éxito Educativo

Como directora de Transformación Digital en Escuela21, ¿qué estrategias han sido más efectivas para impulsar la digitalización en los centros educativos?

La verdadera riqueza de Escuela21 reside en su equipo, un grupo multidisciplinar de profesionales apasionadas que aportan talento, visión y creatividad para transformar la educación. En Escuela21, trabajamos en el desarrollo de proyectos educativos innovadores para empresas, fundaciones, administraciones públicas, centros educativos y redes de centros. A través de, entre otros, jornadas, congresos, formación, publicaciones e investigación, acompañamos a la comunidad educativa en su camino de crecimiento. Un ejemplo de ello es nuestro programa Erasmus en Viena, donde exploramos modelos de aprendizaje en distintos contextos internacionales. Nuestra misión es clara: queremos que todas las niñas y niños, en cualquier lugar del mundo, puedan beneficiarse de la innovación necesaria para personalizar su educación.

Desde nuestra experiencia, hemos identificado siete acciones clave que han resultado especialmente efectivas para impulsar la digitalización en los centros educativos:

  • Sacadle partido a la tecnología, no la dejéis en un cajón. La clave no está en tener más dispositivos, sino en usarlos estratégicamente para enriquecer el aprendizaje. Aprovechad cada herramienta digital para hacer que vuestro alumnado aprenda más y mejor.
  • El entusiasmo es contagioso: compartidlo. Nada impulsa más el cambio que un claustro motivado. Celebrad y difundid las experiencias exitosas, pero también lo que habéis aprendido de los errores cometidos en ellas.
  • Abrid las puertas al mundo. La digitalización nos permite conectar con personas expertas, otras escuelas, experiencias y realidades. Aprovechad la tecnología para ampliar horizontes: organizad videoconferencias, proyectos colaborativos o participad en redes de innovación y colaboración educativa.
  • Las familias, de espectadores a protagonistas. Empoderemos a las familias para que acompañen al alumnado en su desarrollo digital. Ofrezcámosles recursos y espacios de diálogo y aprendizaje para que entiendan, se impliquen y guíen la educación digital de sus hijos.
  • Personalización: cada estudiante, un camino propio. La tecnología facilita adaptar los aprendizajes a los ritmos, intereses y necesidades del alumnado. Aplicad metodologías y usad herramientas que, desde el respeto a la ética, a la privacidad y a la seguridad de los datos, faciliten itinerarios personalizados, feedback inmediato y experiencias de aprendizaje ajustadas a cada perfil.
  • La digitalización debe ser inclusiva o no será. La tecnología debe romper barreras, no crearlas. Aseguraos de que cada estudiante, independientemente de sus habilidades o contexto, pueda beneficiarse de un aprendizaje accesible y significativo.
  • Medid, ajustad y mejorad de forma continua. Una estrategia digital sin seguimiento es como un barco sin rumbo. Diseñad un plan con objetivos claros y medibles, evaluad su impacto y evolucionad constantemente. No se trata solo de que la transformación digital ocurra, sino de que alcance su mejor versión posible, aquella que vuestra comunidad educativa merece.

Si queréis llevar la transformación digital de vuestro centro al siguiente nivel, podéis explorar nuestras píldoras sobre transformación digital en los centros educativos.

Como cofundadora de Ecosistema21, ¿qué impacto espera lograr en el ámbito educativo a largo plazo? ¿Cómo cree que evolucionará la educación en los próximos años?

Nuestra misión es acompañar a personas y organizaciones a transformar su potencial a través del aprendizaje continuo, la innovación y la creatividad, sin límites ni fronteras. Desde Ecosistema21, creemos en una educación y una formación que ponen a las personas en el centro, impulsando su talento y alineando el aprendizaje con los desafíos del siglo XXI.

Para lograrlo, en Ecosistema21 diseñamos experiencias formativas innovadoras que convierten el conocimiento en acción estratégica, acompañamos a empresas e instituciones en la construcción de una cultura de aprendizaje sostenible, alineada con sus objetivos globales, y combinamos creatividad, pedagogía y tecnología para desarrollar materiales accesibles y escalables que fomenten la inclusión y el aprendizaje permanente. Además, ayudamos a organizaciones a medir el impacto real de sus proyectos, generando conocimiento estratégico a través de la recogida y el análisis de datos y la creación de informes científicos y publicaciones divulgativas.

Mirando al futuro, estamos convencidos de que la inteligencia artificial, si se integra a través de principios basados en la ética y con fuertes pilares pedagógicos, tendrá un papel clave en la evolución de la educación, facilitando la personalización del aprendizaje, la equidad y la inclusión. Sin embargo, no debemos olvidar que el verdadero motor del cambio son las personas, no las máquinas. La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa, pero su impacto dependerá de cómo la utilicemos para fortalecer los valores fundamentales de la educación y de las instituciones. Por ello, el reto no es solo tecnológico, sino sobre todo pedagógico y humano.

En Los algoritmos a examen se ofrece una guía sobre la confluencia entre la inteligencia artificial (IA) y la educación, ¿cuáles cree que son los principales riesgos y oportunidades de la introducción de la IA en el sistema educativo?

En Los algoritmos a examen  de la Fundació Bofill ofrecemos a toda la comunidad educativa una reflexión panorámica sobre la intersección entre la inteligencia artificial  y la educación. En esta guía se analizan retos, soluciones y experiencias de referencia en centros educativos donde la inteligencia artificial ya se está implementando, explorando tanto sus oportunidades como sus riesgos.

Entre las oportunidades que la inteligencia artificial puede aportar a la educación, destacan tres aspectos clave: su potencial para la inclusión, facilitando el aprendizaje para todo el alumnado, la personalización del aprendizaje, adaptando los procesos y ritmos a cada estudiante y la equidad, en referencia a su potencial para reducir barreras y ofrecer las máximas oportunidades. Sin embargo, la introducción de la inteligencia artificial en las aulas también plantea riesgos. La privacidad y la gestión de datos sensibles es una de las grandes preocupaciones, junto con la posibilidad de que la inteligencia artificial perpetúe sesgos y desigualdades si no se diseñan algoritmos justos y transparentes o los datos seleccionados no son de calidad. Además, existe el peligro de que su uso fomente la desinformación, ya que la inteligencia artificial puede generar contenido erróneo o sesgado, lo que hace imprescindible implementar planes para desarrollar en el alumnado un pensamiento crítico y una alfabetización digital sólida.

Estamos en un momento histórico, donde la inteligencia artificial tiene el potencial de redefinir la educación y abrir nuevas oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, su verdadero impacto dependerá de quienes guían este proceso: las políticas estratégicas, los líderes educativos y el profesorado, cuya visión y compromiso serán esenciales para que la tecnología impulse una educación más equitativa, personalizada e inclusiva.

¿Qué consejo les daría a los equipos docentes para mejorar su preparación en la aplicación de metodologías activas y tecnologías digitales en sus aulas?

A la hora de aplicar las metodologías activas y las tecnologías digitales en las aulas, es clave buscar inspiración y apoyo en otros y otras docentes. Aprender de experiencias reales, compartir buenas prácticas y formar parte de comunidades de aprendizaje facilita mucho el camino. También es fundamental que los centros educativos generen espacios de formación, tiempo para la experimentación y un liderazgo que impulse la innovación.

La transformación educativa no depende solo de la tecnología, sino sobre todo de cómo la usamos para mejorar los procesos de aprendizaje. Por eso, más que centrarse en herramientas concretas, el enfoque debe estar en la metodología, la inclusión y la personalización, asegurando que cada estudiante disponga de las máximas oportunidades y tenga la posibilidad de aprender de manera significativa.

¿Cómo valoraría su pertenencia a la asociación MLE y qué aportaciones cree que realiza a la sociedad y a su carrera profesional?

Pertenecer a MLE es formar parte de una red de mujeres excepcionales que inspiran, desafían y enriquecen cada paso del camino. Es un espacio donde el aprendizaje se multiplica a través del intercambio, donde las ideas se convierten en acción y donde la pasión por la educación se transforma en impacto real.

MLE es un altavoz social para el talento femenino en educación, un espacio donde se visibiliza, se impulsa y se celebra el liderazgo de mujeres que están dejando huella. Su labor abre puertas, rompe barreras y tiende puentes para las generaciones futuras, demostrando que la innovación y el liderazgo educativo tienen rostro de mujer. Estar juntas nos hace más fuertes, nos permite soñar en grande y nos da el poder de convertir esos sueños en realidad.

Fuente: https://exitoeducativo.net/azucena-vazquez-escuela21-la-tecnologia-no-debe-ser-para-sustituir-al-profesorado-sino-para-potenciarlo/