Acompañando a las altas capacidades: estrategias para un desarrollo integral

Publicado: 25 marzo 2025 a las 6:00 pm

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Por Marta Lli.

Acompañando a las altas capacidades: estrategias para un desarrollo integral  - Éxito Educativo

Las altas capacidades han sido objeto de estudio durante más de un siglo, y su definición ha evolucionado con el tiempo. Inicialmente asociadas con la inteligencia académica, hoy se entienden también como talentos en áreas como las artes, la creatividad y la resolución de problemas complejos. Sin embargo, a pesar de los avances en la investigación, sigue existiendo el desafío de identificar y ofrecer el apoyo adecuado a estos estudiantes. Aunque suelen destacar en lo académico, los estudiantes con altas capacidades enfrentan con frecuencia dificultades emocionales y sociales que afectan su bienestar integral. Su alta sensibilidad emocional les permite percibir las situaciones con mayor intensidad que sus compañeros, lo que, sumado a la sensación de no encajar, puede generarles un sentimiento de aislamiento y desconexión.

Lewis Terman (1925), pionero en este campo, destacó que los niños con altas capacidades no solo se distinguen por su rendimiento intelectual, sino también por características emocionales y sociales que a menudo quedan desatendidas. Según Terman, las habilidades excepcionales no solo afectan la cognición, sino también el desarrollo de los vínculos sociales y el bienestar emocional del niño, lo que refuerza la necesidad de prácticas educativas integrales.

La alta sensibilidad emocional de estos estudiantes puede convertirse en una fortaleza o en una vulnerabilidad, dependiendo de cómo se maneje. Kazimierz Dabrowski (1964) explicó que experimentan emociones de forma más intensa, lo que les permite tener una mayor conciencia de sí mismos y de su entorno. Sin embargo, esta percepción profunda puede hacer que su mundo emocional sea más complejo, lo que dificulta compartirlo con sus compañeros y aumenta la sensación de aislamiento si no cuentan con el apoyo adecuado.

A menudo, los estudiantes con altas capacidades tienen una necesidad emocional más profunda que otros niños. Su forma única de ver el mundo puede hacer que se sientan desconectados, lo que, junto con la dificultad para expresar sus emociones, puede generarles frustración y afectar su autoestima. Si estas dificultades no se abordan a tiempo, pueden derivar en problemas como depresión, ansiedad y estrés. Además, su alta sensibilidad los hace especialmente vulnerables a las críticas y al rechazo, lo que complica aún más sus relaciones interpersonales.

El entorno escolar y familiar desempeña un papel crucial en el apoyo a estos estudiantes. Los docentes deben reconocer que los estudiantes con altas capacidades no solo tienen necesidades cognitivas, sino también emocionales. Para garantizar su bienestar, es esencial crear un ambiente seguro y de apoyo donde se sientan comprendidos y valorados. Detectar señales de estrés o aislamiento, como cambios en el comportamiento, permite a los docentes intervenir adecuadamente. Además de ofrecer estímulos intelectuales, es importante fomentar habilidades emocionales como la autorregulación, la empatía y la resolución de conflictos, que les permitan gestionar sus emociones y mejorar sus relaciones interpersonales.

Las dinámicas de grupo, las discusiones guiadas y el trabajo en equipo son actividades clave para que los estudiantes procesen y expresen sus emociones, al tiempo que desarrollan habilidades sociales. Asimismo, incorporar prácticas como mindfulness y ejercicios de relajación en el aula ayuda a reducir el estrés y mejorar la concentración, favoreciendo la regulación emocional y ayudando a manejar la ansiedad que puede surgir en situaciones de interacción social compleja.

El modelo de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman (1995) es también fundamental para apoyar a estos estudiantes, ya que les enseña a identificar y regular sus emociones, lo cual es esencial tanto para su bienestar emocional como para su rendimiento académico. Un enfoque integral que combine el apoyo emocional, las actividades de interacción social y el fomento de habilidades emocionales, permite a los estudiantes con altas capacidades desarrollarse de manera equilibrada, enfrentando sus desafíos con resiliencia y mejorando su integración social.

Por su parte, las familias tienen un papel esencial en la gestión emocional de los estudiantes con altas capacidades. Crear un entorno en el hogar donde los hijos se sientan cómodos para expresar sus emociones, fomentando la confianza y el apoyo, les proporciona una base sólida para enfrentar los desafíos sociales y emocionales de manera saludable.

La colaboración constante entre familias y docentes es crucial para brindar un apoyo coherente y detectar tempranamente las dificultades emocionales o sociales que los estudiantes puedan enfrentar. Al trabajar de manera conjunta, pueden crear un entorno educativo y familiar en el que los estudiantes se sientan comprendidos y respaldados en todos los aspectos de su vida. Janet H. Fox (2001) destaca que esta cooperación promueve el desarrollo emocional y social de los estudiantes, ayudándoles a fortalecer su autoestima y a valorarse por su capacidad no solo académica, sino también por su habilidad para gestionar sus emociones y establecer relaciones saludables. Un entorno que valore tanto sus capacidades intelectuales como su bienestar emocional les permitirá afrontar los retos con mayor resiliencia y alcanzar su máximo potencial.

Por eso, un enfoque educativo que valore el talento intelectual y el bienestar emocional es fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes con altas capacidades. Este enfoque debe estar presente tanto en el entorno escolar como en el familiar, ya que ambos son cruciales para su crecimiento. Cuando las familias y los docentes trabajan de manera conjunta, ofrecen un entorno que favorece tanto sus habilidades cognitivas como sus necesidades emocionales, permitiéndoles afrontar los desafíos de manera equilibrada y alcanzar su máximo potencial en todos los aspectos de su vida.

Como afirmaba Howard Gardner, “El objetivo de la educación no es solo enseñar a los niños a pensar, sino también a sentir, a comprenderse a sí mismos y a los demás.”

Por Marta Lli, directora del Departamento de Psicología y Orientación Escolar del Colegio Alarcón (Pozuelo de Alarcón).

Fuente: https://exitoeducativo.net/acompanando-a-las-altas-capacidades/