Publicado: 6 mayo 2025 a las 4:00 am
Categorías: Arte y cultura
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Por Efeminista

La Fundació Vila Casas presenta en el Museo Lázaro Galdiano la muestra de la artista multidisciplinar Mayte Vieta (Blanes, Girona, 1971), quien plantea en A MAR. A PESAR DE LA AUSENCIA, un diálogo constante con el espectador a partir de la metáfora del mar, de espacios intangibles de evocación poética. Lugares de ensoñación en los que el cuerpo escapa de las fronteras espacio temporales para penetrar en las profundidades del alma y hablar de la fragilidad, los cuidados o el modo que tiene de relacionarse el ser humano con el mundo.
Concebida como un diálogo con la colección del Museo Lázaro Galdiano, esta exposición busca que el espectador se acerque a la realidad desde una dualidad abstracta, a medio camino entre la ausencia y la presencia, entre lo efímero y lo intemporal, el peso y la levedad.
Inabarcable e inmenso, el mar pernea esta intervención como metáfora de aquello que supera al ser humano en escala. En él, el cuerpo se torna frágil, expuesto y vulnerable; expresando así la insignificancia humana ante una naturaleza ambivalente, a la vez desprotegida e imponente, según los organizadores.
“Coexistía tu voz con los demás acontecimientos de mi vida, en ese instante”. Tomando la frase del escritor y crítico británico John Berger, la artista multidisciplinar Mayte Vieta conforma su acto de mirar como una expectativa de significado: “Lo retratado, en el momento de ser descubierto, intenta persuadir al espectador para que este le conceda a ese instante sus propias respuestas”, dice.
A MAR. A PESAR DE LA AUESENCIA toma al mar como eje vertebrador y sumerge al espectador en una reflexión en torno a los vínculos, los cuidados y los modos de relacionarnos con el mundo, explorando lo efímero y lo eterno como dos dimensiones que cohabitan, como un espejo que refleja la conexión intrínseca con lo que transcurre y lo que permanece.
Desde el 8 de mayo hasta el 6 de julio, una veintena de obras -algunas de ellas concebidas expresamente para esta muestra- se entrelazan con las piezas de la colección del Museo Lázaro Galdiano, estableciendo un vínculo entre lo fugaz y lo duradero e invitando al espectador a cuestionar su propia percepción del tiempo y la fragilidad de su existencia.
Así, en la sala Galería se despliegan cuatro piezas de la serie Cuerpos de luz, dos de ellas inéditas, que se confrontan por primera vez ante la mirada del visitante.
En la planta baja, la escultura En el Vacío se presenta bajo la mirada desdoblada de un mar de espejos, mientras que en la sala de arte Invitado una escultura de la serie Preludio dialoga con las fotografías de La Nada y Comme j’aime que tu existes. Creadas como cajas de luz, las fotografías que conforman esta instalación conversan con espejos serigrafiados de los que emergen diversas palabras.
En la sala pórtico del museo, la instalación escultórica de la serie Animales del tiempo, conjuntamente con cinco espejos serigrafiados con símbolos de animales establecen un puente sutil entre lo efímero y lo eterno.
Levedad, infinito y suspensión atraviesan, así, las imágenes y desafían la percepción espacial del espectador. “El concepto de ‘efímero’, entendido literalmente como ‘aquello que dura un día’, se convierte en una metáfora de la dualidad entre lo que se manifiesta y desaparece, y lo que permanece”, explica Vieta, que abraza en esta propuesta sus inicios en la escultura y la instalación para crear un universo desdoblado entre lo tangible del mundo terrenal y la ingravidez sensorial de lo etéreo.
En esta muestra comisariada por Natàlia Chocarro -asesora de arte de presidencia de la Fundació Vila Casas-, la obra de Mayte Vieta plantea lugares de ensoñación en los que el cuerpo escapa de las fronteras espacio-temporales para penetrar en las profundidades insondables del alma, gracias a la metáfora del mar, que ha sido recurrente a lo largo de sus más de tres décadas de trayectoria. La primera incursión de la artista en el mar se remonta a 1999 con su obra Silenci (Silencio), en la ya desaparecida sala Metrònom de Barcelona.
Inabarcable e inmenso, el mar impregna esta intervención como símil de lo que supera en escala. “En las profundidades gélidas, ignotas y oscuras del océano el cuerpo deviene frágil y expuesto, ilustrando, así, la insignificancia humana ante una naturaleza ambivalente, a la vez desprotegida e imponente”, explica.
Imagen de Mayte Vieta cedida por el Museo Lázaro Galdiano.
Según los organizadores, en este contexto de vacío existencial, donde lo sublime de la Naturaleza y su inherente vulnerabilidad devienen una cuestión esencial del pensamiento actual, Vieta revisita el Romanticismo para llevarlo al presente. La conexión con el entorno, la escucha y la contemplación componen, de este modo, su reflexión en torno a los vínculos, los cuidados y los modos de relacionarnos con el mundo.
El Lázaro Galdiano considera que su centro es el lugar ideal para esta muestra por las contradicciones del mundo de las que advierte la autora, la lucha de dualidades contrapuestas, “ya que este museo guarda tesoros como El Aquelarre, de Goya, El Salvador adolescente del taller, de Leonardo da Vinci, o San Juan Bautista, de El Bosco”, afirma.
Fuente: https://efeminista.com/a-mar-ausencia-muestra-mayte-vieta-cuidados-fragilidad/
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