“Nuestra labor principal es ayudar a usar y comprender la tecnología, con especial atención a quienes están en situación de vulnerabilidad digital”, explica a EFE Rueda, quien asegura que “si una persona no tiene competencias digitales hoy, no tiene las mismas oportunidades”.
Una brecha aún abierta
Pese a los avances tecnológicos de las últimas décadas, la brecha digital sigue muy presente en España, ya que, según el informe Sociedad Digital del ONTSI 2024, más del 30 % de la población española, es decir, unos 15 millones de personas, carecen de competencias digitales básicas, una cifra que se incrementa hasta el 43 % en zonas rurales o municipios de menos de 10.000 habitantes.
“La pobreza digital persiste y afecta especialmente a desempleados, mayores de 45 años, personas mayores en general y aquellas en riesgo de exclusión social. Todo esto se agrava con la brecha de género”, detalla Rueda.
Para hacer frente a esta realidad la Fundación apuesta por formaciones presenciales, adaptadas al nivel y la realidad de cada colectivo, con el objetivo de “generar confianza, ayudar a que las personas ganen autonomía y descubran nuevas oportunidades en el mundo digital”.
Los desafíos que llegan
Con la llegada de la inteligencia artificial y nuevas tecnologías, el panorama digital se vuelve cada vez más complejo, por lo que, para la Fundación, uno de los grandes retos es garantizar la soberanía digital ciudadana.
“Estamos en plena vorágine, en un momento de cambio a nivel mundial: de modelo económico y social, de sistemas, de relaciones, de paradigma. Y la tecnología está propiciando este cambio de modo vertiginoso“, afirma Rueda.
A su juicio, “urge defender ferozmente la soberanía digital ciudadana que está en construcción” y que, según destaca, debe contar con la población “como parte activa en el diseño de este ecosistema digital que lo impregna todo”.

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