Publicado: 13 abril 2025 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
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Por Thomas Handley
¿Por qué todavía no sabemos si los móviles o la inteligencia artificial afectan nuestra salud? Un grupo de científicos revela los motivos detrás del lento avance de la ciencia frente a la vida digital y propone estrategias para acelerar respuestas antes de que sea tarde. No todo es lo que parece.

En una era donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la ciencia parece quedarse atrás. ¿Es la vida digital perjudicial para nuestra salud? A pesar del aumento de estudios y debates, aún no existe una respuesta clara. Dos expertos proponen un nuevo enfoque: acelerar los procesos científicos sin sacrificar la rigurosidad, para ofrecer respuestas útiles y oportunas ante desafíos que ya están entre nosotros.

Amy Orben, psicóloga de la Universidad de Cambridge, y J. Nathan Matias, investigador de Cornell, advierten que aún no hay evidencia científica concluyente sobre los efectos de la tecnología digital en la salud mental. Sin embargo, esta falta de certezas no impide que gobiernos, medios y padres tomen decisiones muchas veces basadas en intuiciones o alarmas exageradas.
Para los autores, el problema no es la ausencia de investigación, sino la velocidad a la que se producen los cambios tecnológicos, frente a la lentitud de los métodos científicos tradicionales. “La ciencia rutinaria es poderosa, pero necesitamos adaptarla al ritmo actual”, sostiene Orben.
El objetivo no es alarmar ni reducir el nivel de evidencia, sino adaptar la forma de investigar para responder a tiempo ante los riesgos emergentes.
1. Incorporar la tecnología en los registros oficiales
Proponen incluir referencias al uso de tecnologías digitales en documentos públicos como certificados de defunción, reportes de accidentes o violencia, con el fin de detectar patrones de riesgo que actualmente pasan desapercibidos.

Matias y Orben no buscan desacreditar la ciencia tradicional, sino complementarla con estrategias más dinámicas. Frente a empresas que innovan constantemente sin esperar evidencia de seguridad, los investigadores llaman a equilibrar la balanza desde la responsabilidad científica.
La comparación con el tabaco es útil solo en parte. A diferencia del cigarrillo, muchas tecnologías digitales podrían rediseñarse para ser menos nocivas. Pero para lograrlo, primero hay que dejar de mirar para otro lado.
La pregunta ya no es solo si la tecnología hace daño, sino si estamos preparados para actuar a tiempo.
Fuente: https://es.gizmodo.com/lo-que-nadie-se-atreve-a-decir-sobre-la-tecnologia-y-la-salud-el-dilema-que-la-ciencia-aun-no-resuelve-2000159884
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