Publicado: 15 febrero 2025 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por: Eduardo Duran Gómez.
“…según los datos del Laboratorio de la Economía de la Educación, en Colombia, de cada 100 niños que entran a primaria, solo 44 logran graduarse a tiempo en bachillerato…”.

Los recientes informes sobre el comportamiento de la educación en Colombia, ofrecen unas señales inequívocas sobre la necesidad de actuar de manera inmediata para poder corregir las falencias detectadas.
Registrar una repitencia cuadruplicada en los últimos cinco años resulta ser un indicador grave. Y a su vez, establecer que 335 mil alumnos de último año de colegio (3,7% del total) abandonan las aulas, sin duda constituye otro factor de alta preocupación.
La educación tiene que ser un elemento del mayor cuidado en un país; requiere de la oportuna asistencia y seguimiento, y en ello tienen que estar comprometidos profesores, padres de familia y el mismo Estado.
Un país en donde se permite que una buena parte de sus alumnos abandone las clases o tengan que repetir los cursos que emprenden, tiene que sacudirse, pues implica fallas de los procesos, desperdicio de recursos, frustración de los beneficiados y limitación del capital humano para afrontar el futuro.
El primer ejercicio le corresponde hacerlo a los directivos de las instituciones y a los profesores; ellos tienen que identificar las causas y diseñar los correctivos para atacar el problema. Cuando el flagelo crece, quiere esto decir que las causas no se han identificado y que las acciones no fueron previstas.
En segundo lugar, es necesario extender el ejercicio de análisis a los padres de familia, para poder entender las causas y poder compartir las preocupaciones. Los padres tienen que ser protagonistas de un proyecto que permita purgar las falencias y mejorar los resultados.
Y es importante el llamado a los establecimientos públicos, pues en ellos resulta ser tres veces mayor el problema, lo que quiere decir que desde lo público existe una menor atención respecto de los infortunios de los estudiantes.
La justicia social implica siempre una atención especial con los más débiles, y cuando es posible establecer la existencia de individuos que requieren atención y apoyo, pues el Estado debe actuar.
La educación constituye un elemento fundamental no solo para las personas, sino para los países, pues una deficiente capacitación repercute en todos los indicadores del desarrollo.
No podemos olvidar que, según los datos del Laboratorio de la Economía de la Educación, en Colombia, de cada 100 niños que entran a primaria, solo 44 logran graduarse a tiempo en bachillerato; y de cada 100 graduados, solo 39 logran entrar a la universidad.
Fuente: https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/2025/02/15/malas-senales-en-educacion/
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