Publicado: 7 octubre 2024 a las 2:00 am
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Ecuador, 07 de Octubre de 2024, Por Ane Amondarain, https://efeminista.com

El 30 % de las mujeres con cáncer de mama en Ecuador reciben un diagnóstico tardío, según datos de la campaña El lazo rosa, no es tan rosa, una iniciativa que busca sensibilizar a la sociedad y empoderar a las mujeres ante esta enfermedad, en el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, que se conmemora cada octubre.
“Todos los años se diagnostican aproximadamente 4.000 cánceres de mama en mujeres. Las pacientes diagnosticadas de manera tardía representan el 30 %, y esto hace que los costos para el Estado aumenten, por lo menos, más del 100 % y que las mujeres tengan un 7 % más de probabilidades de fallecer”, explica a Efeminista la doctora Andrea Portalanza, directora médica de la farmacéutica Roche en Ecuador, que ha presentado la campaña en Quito, de la que también hace parte la Universidad de Las Américas.
Portalanza señala que el 20 % de las pacientes no acceden a tratamientos innovadores, lo que también determina que ellas “tengan menos posibilidades de vida”.
Ante esta realidad, la doctora llama al Estado a que priorice el diseño de políticas públicas que garanticen la prevención y el diagnóstico temprano, así como a que se alcance la equidad de género en el ámbito de la salud.
La campaña, que también es apoyada por la asociación Jóvenes Contra el Cáncer, busca exigir mejoras en el sistema sanitario y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la autoexploración.
La especialista asegura que uno de los obstáculos que impiden a las mujeres identificar de manera temprana esta enfermedad es la falta de información. “Si están capacitadas, pueden ir de manera más oportuna al médico”. Una situación que se exacerba en las zonas rurales.
“Muchas mujeres en el área rural no conocen esta realidad por diferentes factores, ya sea por desconocimiento, machismo o porque no hay una carretera que conecte a las comunidades con un centro de salud”, denuncia.
Los micromachismos y la violencia de género influyen en que las mujeres no se sientan lo suficientemente libres como para autoexplorarse y que este tema siga siendo un tabú pese a su gravedad.
Es por eso que Portalanza pone foco en la necesidad de reforzar la educación en salud y que en los trabajos se incluya a la mamografía como parte de los chequeos médicos anuales.
En las ciudades la situación también es compleja por la falta de equipamiento, agrega, “porque todavía no existe acceso a ciertos medicamentos innovadores”.
En Ecuador, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres. Sólo en el año 2017 se registraron 670 defunciones por este tipo de cáncer y 3 en hombres, que corresponde a una tasa de mortalidad de 3,99 defunciones por cada 100.000 habitantes, según datos del Ministerio de Salud.
La doctora asegura que, si bien este índice está disminuyendo con los años, aún queda mucho trabajo en materia de salud para alcanzar a los países más avanzados.
“En los países del primer mundo no es recomendable, pero en América Latina, donde mucha gente vive con bajos recursos, se recomienda el autodiagnóstico. Es importante conocer nuestro cuerpo para que tras reconocer cualquier anomalía las mujeres puedan ir de manera temprana al médico”, explica Portalanza.
“Cuando una mujer trabaja en su cuerpo puede levantar la mano e ir rápidamente a un médico”, agrega.
No obstante, la directora médica de Roche Ecuador conoce las numerosas limitaciones que hay al interior del sistema nacional de salud y es por ello que propone trabajar en proyectos multidisciplinares que contribuyan a que el acceso a la salud sea un derecho garantizado.
“Los datos que he aportado tienen que resonar en la ciudadanía para poder trabajar de manera multidisciplinar y ver cómo podemos aunar esfuerzos públicos y privados para poder cambiar las políticas públicas y trabajar por una sociedad más justa y más equitativa para las mujeres”, apostilla.
Ana Cobo, vocera de Jóvenes Contra el Cáncer y superviviente de esta enfermedad, también pide a las mujeres que se hagan pruebas anuales, y que soliciten una segunda opinión médica si creen que es necesario.
En 2013, ella misma se identificó un bulto, pero en la consulta médica le dijeron que no era más que una “bola de grasa”. Dos años después le diagnosticaron un cáncer de mama de segundo grado.
Ahora atiende las llamadas que realizan mujeres de todo el país a la asociación en busca de ayuda, en especial, económica y emocional, para hacer frente a esta enfermedad.
“El Estado no nos da acceso a tratamientos, a veces no hay medicamentos o son muy costosos. Si tenemos donaciones de fármacos, entonces las apoyamos con eso”, confiesa Cobo, quien contribuye, junto a cientos de voluntarios, a paliar los vacíos que no cubre la sanidad pública.
Fuente: https://efeminista.com/mujeres-cancer-mama-ecuador-diagnostico-tardio/
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