“Este acto significa que el presupuesto a la educación se escapa, como se escapa la sangre de seis maestros el día de hoy”, dijo el presidente de la Unión Nacional de Educadores, núcleo de Cuenca, Bolívar Izquierdo, a periodistas.
Cuatro hombres y dos mujeres acudieron hasta las inmediaciones de la Gobernación de la provincia del Azuay (sur) acompañados de enfermeras, quienes sacaron con jeringuillas la sangre del brazo de cada uno de los maestros.
Sobre una tela blanca dejaron caer la sangre mientras coreaban consignas a favor de sus demandas.
“Mayor presupuesto para la educación, no a la corrupción”, “Luchando, creando poder popular”, exclamaban.
La huelga de hambre, convocada por la UNE, comenzó el 12 de julio en las ciudades de Quito (norte), Guayaquil (oeste), Cuenca (sur) y Portoviejo (oeste), pero desde el 19 de julio se amplió a Santo Domingo de los Tsáchilas (oeste), Latacunga (centro) e Ibarra (norte).
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