Publicado: 21 noviembre 2020 a las 9:00 pm
Categorías: Artículos
Los trastornos en el desarrollo infantil pueden ocasionar situaciones de ansiedad en quien lo padece y su familia que requieran aplicar la psicoeducación.
La intervención psicoeducativa es un paso previo a la intervención. Consiste en educar e informar, tanto al menor con un trastorno en el desarrollo como a su familia, sobre las características específicas de su patología, cómo gestionarla para minimizar sus efectos y cómo intervenir para mejorar su calidad de vida. De esta forma, antes de que tenga lugar la intervención terapéutica, ya se habrán establecido las bases y objetivos que la familia y el menor pretenden alcanzar.
El abordaje de la terapia se lleva a cabo por un profesional que puede ser un terapeuta ocupacional, psicólogo o neuropsicólogo. En todo momento es necesario adaptar el nivel de entendimiento —por ejemplo, evitando tecnicismos para lograr la comprensión de la familia y del menor— a las características de cada caso y su entorno. Se puede llevar a cabo de forma individualizada o mediante grupos psicoeducacionales, ya sea con la familia o con menores que padezcan la misma casuística.
La psicoeducación se puede emplear con diferentes trastornos psicológicos o neuronales como, por ejemplo:
La importancia de la psicoeducación reside en que facilita que las personas consigan entender su situación, reforzando su autoestima y poniendo en práctica estrategias que les permitan alcanzar sus objetivos y sobrellevar el día a día.

La psicoeducación aporta numerosos beneficios para los menores que presentan algún trastorno en el desarrollo como TDAH o TEA, por ejemplo:
Por último, la psicoeducación también incluye una parte de asesoramiento —por parte del terapeuta a la familia y al menor— sobre libros o recursos audiovisuales existentes de apoyo para que profundicen en el tema y comprendan mejor cómo pueden afrontar su situación.
Fuente:
https://www.unir.net/educacion/revista/psicoeducacion/
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