Publicado: 25 octubre 2025 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Eduardo Mauricio Librero López
Mejorar la educación en México: la formación de alumnos y padres de familia en bachillerato
El teléfono móvil, si bien puede ser una herramienta educativa poderosa, se ha configurado como uno de los principales distractores y factores de indisciplina en las aulas mexicanas de bachillerato.
Las investigaciones más recientes, incluyendo análisis de la UNESCO y de la UNAM, muestran que el abuso del móvil reduce la capacidad de atención, incrementa el estrés y la ansiedad, y está asociado a un menor nivel de rendimiento académico.
El impacto distractor depende, en gran medida, del grado de autorregulación del estudiante y del tipo de uso que hace del dispositivo durante las sesiones. En países donde se han implementado políticas de prohibición estricta, los resultados son mixtos y muestran que, si bien puede haber una reducción de distracciones directas, esto no resuelve el problema subyacente de falta de autorregulación ni mejora el rendimiento global por sí mismo. Por tanto, la simple prohibición no constituye una solución definitiva, e incluso puede generar resistencia y falta de compromiso por parte del alumnado.
La tendencia internacional actual es promover la alfabetización digital, la capacitación de los docentes en el uso educativo del móvil y la formación de padres de familia para compartir límites claros y razonables sobre su uso, tanto dentro como fuera del aula. Se recomienda implementar acuerdos consensuados sobre períodos de uso, fomentar el aprovechamiento de aplicaciones educativas y establecer tiempos dedicados de desconexión durante las clases.
Indisciplina y gestión de comportamientos en el aula
La indisciplina en el bachillerato mexicano se presenta como uno de los principales desafíos para la efectividad educativa y la convivencia escolar. Conductas como hablar fuera de turno, desobedecer instrucciones, faltar a clase intencionalmente, interrumpir o transgredir normas afectan la eficiencia del proceso de enseñanza-aprendizaje y generan un uso ineficiente del tiempo escolar.
La literatura especializada señala que la indisciplina no es solo producto de la voluntad individual del estudiante, sino el reflejo de diversos factores: métodos pedagógicos desactualizados o poco atractivos, ausencia de límites claros, fallas en la comunicación docente-alumno y, crucialmente, falta de habilidades socioemocionales y autorregulación por parte de los adolescentes.
Estrategias de disciplina positiva
En la última década, la disciplina positiva ha cobrado fuerza como paradigma alternativo a los modelos tradicionales punitivos. Se basa en la firmeza combinada con la amabilidad: enseñar comportamientos adecuados a través del diálogo, la reflexión, la construcción de límites empáticos y la búsqueda de soluciones conjuntas a los conflictos, en lugar del castigo o la sanción humillante.
Las intervenciones concretas incluyen:
Los estudios muestran que dicha estrategia fortalece la responsabilidad, la autonomía y la motivación del estudiante hacia la autorregulación de su conducta, además de reducir a largo plazo los episodios de violencia y los castigos, mejorando el clima de respeto y confianza en la escuela.
Desinterés por el aprendizaje: causas y alternativas
La falta de interés auténtico por el aprendizaje es uno de los problemas más persistentes en el nivel medio superior mexicano. Se expresa mediante la apatía, la baja asistencia, la participación mínima, la finalización superficial de tareas, el aburrimiento y el abandono escolar.
La literatura identifica varias causas para este fenómeno:
El desinterés y la desmotivación están, además, vinculados a una percepción de baja autoeficacia académica: cuando los adolescentes creen que no pueden tener éxito, pierden el interés y adoptan una actitud de evitación ante el reto escolar.
Fomento de la motivación académica
Numerosos análisis han demostrado la relación positiva entre motivación y rendimiento académico en la adolescencia mexicana; la motivación es el predictor más consistente del éxito escolar. De ahí la importancia de promover intervenciones motivacionales en el aula, que combinen la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas (autonomía, competencia, sentido de pertenencia) con el desarrollo de una motivación intrínseca por el aprendizaje.
La motivación intrínseca “el deseo genuino de aprender, explorar y superar desafíos” se fortalece cuando el estudiante percibe que las tareas escolares son relevantes, útiles y relacionadas con sus propios intereses y proyectos personales. Por su parte, la motivación extrínseca (buscar premios o evitar sanciones) puede movilizar al estudiante a corto plazo, pero no genera aprendizajes duraderos ni consolida una actitud positiva hacia el estudio a largo plazo.
Las estrategias docentes que favorecen la motivación incluyen:
La familia, una vez más, tiene un papel protagónico en la motivación: el apoyo emocional, el refuerzo positivo, la transmisión de expectativas razonables y el modelado de hábitos positivos de estudio influyen directamente en el autoconcepto y en el interés académico de los adolescentes.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano.
Fuente: https://www.e-consulta.com/opinion/2025-10-25/la-formacion-tambien-es-educacion-ii
Fuente Fotografica: https://share.google/images/ZkR6l2BUjQX6TSckF
Deja un comentario