El bienestar del profesorado: un factor crucial para el aprendizaje

Publicado: 14 octubre 2025 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Luis Manuel Tolmos

Recientemente, durante una visita de la inspección del IB, revisé un estudio que había consultado un año atrás. Este informe, elaborado por el International Baccalaureate y la Universidad de Oxford, nos permitió replantearnos un aspecto fundamental en la labor docente: la salud mental y la gestión del tiempo. El estudio, realizado por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, confirma lo que todos sabemos: el bienestar del profesorado no es un tema menor, sino el principal factor de impacto en el aprendizaje y la retención del talento educativo. El informe completo, que describe definiciones, factores determinantes e intervenciones sugeridas para el bienestar docente, se encuentra disponible en este enlace.

Los datos del informe revelan que los docentes se encuentran entre los profesionales con mayores niveles de estrés y agotamiento. El informe destaca que la carga de trabajo, más que el salario o la edad, es el factor determinante en la decisión de los docentes de permanecer o abandonar la profesión. Además, el informe establece una relación directa entre la salud emocional del profesorado y el bienestar del alumnado. Cuando un docente se siente apoyado y valorado, se observa una mejora en el clima del aula, un aumento de la motivación y una mejora en los resultados académicos. (A Systematic Review of the Factors That Influence Teachers’ Wellbeing”. Revisión sistemática que recoge múltiples estudios, resaltando que el bienestar docente es clave para la salud mental del profesorado, el desarrollo socioemocional y el bienestar del alumnado).

En definitiva, Oxford y el IB transmiten un mensaje a los gestores de colegios privados, concertados y de la educación pública: la excelencia académica no puede existir sin bienestar docente. «La calidad no solo se deriva del currículo o la innovación tecnológica, sino también del cuidado que se brinda a quienes sostienen las aulas».

Durante años, el debate educativo se ha centrado en metodologías, pantallas cero Vs Plan Digital de la Educación en la OCDE y los resultados económicos sobre ventas de grupos de colegios. Sin embargo, se ha pasado por alto un aspecto fundamental: la necesidad de tiempo, autonomía y reconocimiento para los docentes. El informe destaca que las variables individuales (edad, género, experiencia) apenas explican las diferencias en el bienestar docente. Lo determinante reside en la organización del trabajo y el grado de confianza depositado en el criterio profesional.

Los sistemas educativos más eficaces son aquellos en los que el docente no se siente vigilado, sino acompañado; donde su voz es escuchada en la toma de decisiones y donde la dirección protege “espacios libres de burocracia”.

En otras palabras, la clave no reside en la cantidad de recursos, sino en una gestión más eficiente. (Teacher Task Force – “Teacher wellbeing and the shaping of teacher shortages in crisis-affected contexts”. Documento reciente que relaciona los riesgos acumulados con el agotamiento profesional y la crisis de escasez docente en contextos vulnerables)

Este estudio cobra relevancia en un momento crucial donde la salud mental es un factor determinante. Se ha observado que las medidas más efectivas no son las campañas de comunicación institucionales dirigidas a los empleados, sino las garantías cotidianas: un horario protegido, un equipo que respeta los tiempos de preparación y un liderazgo que reconoce la buena docencia sin esperar al final del curso.

El informe de Oxford sugiere que el bienestar docente no se logra con talleres de mindfulness o aplicaciones de meditación, sino con coherencia organizativa: reducción de tareas administrativas, equilibrio de expectativas, oferta de mentoría real y aseguramiento de que cada profesor perciba el sentido de su trabajo.

Los sistemas más avanzados ya lo están midiendo. TALIS (OCDE) y RAND (EE.UU.) coinciden: los docentes más satisfechos son aquellos que perciben justicia en su carga laboral, apoyo de sus directivos y oportunidades reales de desarrollo profesional. No se trata de “ser felices”, sino de trabajar en un entorno que no deteriore la salud mental. (Unravelling the layers of teachers’ work-related stress – OECD / Teaching in Focus. Explora cómo distintos factores: disciplina en aula, contexto socioeconómico, etc., contribuyen al estrés docente usando datos de TALIS 2018).

Y aquí surge una reflexión que, en mi opinión, trasciende el informe del IB: ¿qué cultura de gestión deseamos para nuestros centros educativos? ¿Una que mida la eficiencia únicamente en horas y resultados, o una que comprenda que el bienestar del profesorado es, en sí mismo, una estrategia de calidad educativa?

Cuando un docente accede a su aula cada mañana con energía, con margen para crear, sabiendo que se le escucha, los alumnos aprenden más y mejor. Y cuando la escuela cuida de sus equipos, no solo retiene talento: construye una identidad sólida, coherente con lo que enseña.

La atención al bienestar del profesorado y del personal educativo en general no constituye un lujo ni una tendencia pasajera. Se trata de una inversión en la sostenibilidad del aprendizaje, ya que todos los actores educativos son fundamentales. En un contexto marcado por la hiperexigencia, los rankings y la burocracia, recuperar la dimensión humana del trabajo en el sector educativo puede ser, paradójicamente, la innovación más radical que nos queda por abordar.

Por Luis Tolmos Rodríguez-Piñero, director general de Brains International Schools.

Fuente: https://exitoeducativo.net/bienestar-del-profesorado-un-factor-crucial/