El terremoto de Afganistán, “trampa mortal” que ha empeorado la vida de mujeres y niñas

Publicado: 10 septiembre 2025 a las 12:00 am

Categorías: Artículos

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Por efeminista.com

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El terremoto de magnitud 6.0 que azotó el pasado 31 de agosto el este de Afganistán, según una investigación de EFE sobre el terreno, fue una “trampa mortal” para mujeres y niñas, al haber exacerbado las condiciones ya de por sí precarias en las que viven como consecuencia del régimen talibán y su “apartheid de género”.

Y es que dicho sistema represivo actuó como un amplificador letal, haciendo que fuesen ellas, precisamente, las que se convirtieran en las principales víctimas de la tragedia.

Además, el temblor -cuyo epicentro se situó a escasos 8 kilómetros de profundidad- tuvo lugar a las 23:47 de la noche, momento en el que la mayoría de las familias dormían en sus vulnerables viviendas de adobe, lo que hizo que las consecuencias fuesen mucho peores según datos de la ONU, con más de 2.200 personas fallecidas, 3.700 heridas, y un impacto aún más severo para las mujeres.

Mujeres y niñas son la mayoría de las víctimas reportadas

Diversos informes de numerosas agencias humanitarias han confirmado que las mujeres y las niñas fueron la mayoría de las víctimas mortales. La razón principal, según los análisis, es una consecuencia directa de las políticas de los talibanes, que obligan a las madres y al resto de las mujeres a permanecer en sus hogares.

Sus viviendas, construidas sin las medidas de seguridad adecuadas contra terremotos, se transformaron también en “trampas mortales“, lo cual era predecible, pues las normativas del régimen talibán concentran a la mitad de la población en los lugares más peligrosos durante un sismo.

Además, para las que lograron sobrevivir, el acceso a la atención médica se ha vuelto otra tragedia por el veto a ser tratadas por médicos varones y la falta de personal sanitario femenino, un problema provocado por la prohibición talibana de que las mujeres estudien medicina y que bloqueó su acceso a la ayuda.

Barreras culturales y religiosas profundamente arraigadas

Un funcionario de un hospital provincial de Kunar, una de las zonas más afectadas, reportó que en su centro había más de medio centenar de hombres hospitalizados frente a solo una docena mujeres, no por menor necesidad, sino por un acceso drásticamente desigual.

Esta disparidad se explica por barreras culturales y religiosas profundamente arraigadas en las zonas rurales de Afganistán y que los edictos talibanes han exacerbado. Y es que, en estas comunidades conservadoras, el contacto físico entre una mujer y un hombre que no sea su pariente cercano (mahram) se considera una grave violación del honor familiar.

Una norma tan estricta que muchas familias prefieren que una mujer sufra en casa con una herida grave antes que exponerla a ser examinada por un médico varón, lo que explica por qué muchas víctimas nunca llegan a los hospitales.

Una escasez de personal femenino en todos los sectores

“Como todos presenciamos, había una escasez de personal femenino en todos los sectores”, indicó a EFE Sultan Mahmood, un residente de Chawki.

Qari Sadaqat, un líder comunitario, añadió también a EFE que las pacientes “no se sienten cómodas mostrando sus heridas a doctores”.

La historia de Pakiza, una partera que tuvo que asistir un parto a la intemperie usando solo un botiquín de primeros auxilios, se ha convertido en el mayor símbolo de esta crisis, donde la falta de instalaciones y de personal femenino obliga a improvisar la atención más básica.

Un terremoto que ha “aniquilado” a las mujeres rurales

Así, el terremoto -al que han seguido otros de menor gravedad- ha golpeado a una nación en la que casi 23 millones de personas ya necesitaban ayuda humanitaria previa para sobrevivir. Una catástrofe agravada por la llegada de casi dos millones de retornados de Irán y Pakistán en 2025, muchos de los cuales se asentaron en las mismas provincias que ahora están devastadas.

El desastre también ha aniquilado los limitados medios de vida de las mujeres rurales, como la sastrería o la cría de animales, que realizaban en sus hogares ahora destruidos. Para las más de 11.600 mujeres embarazadas en la zona, la falta de atención materna se ha convertido en una amenaza mortal.

La respuesta humanitaria depende ahora de las trabajadoras afganas, las únicas que pueden llegar a las mujeres afectadas. Sin embargo, su trabajo está constantemente amenazado por los talibanes y por los mismos edictos que las hacen indispensables.

Fuente: efeminista.com/terremoto-afganistan-trampa-mortal-mujeres-ninas/