La reforma de la educación, un cambio pedagógico y un nuevo escalón opresor

Publicado: 24 septiembre 2025 a las 6:00 am

Categorías: Artículos

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Por Emiliano Cuevas

En la última década, especialistas y no en educación plantean la necesidad de reformar el sistema educativo, lo cual responde en mayor o menor medida a las políticas de reformas del Banco Mundial, de la Unesco, de la Ocde y sus evaluaciones estandarizadas, y los rankings de “excelencia” educativa. Sostienen la necesidad de una educación que esté a la altura de lo que demanda un futuro “incierto”, el cual nadie sabe precisar dejando a la ficción pintar un futuro distópico en donde se pierde la condición humana y prevalecen las condiciones de un capitalismo en crisis, también la competencia de mercado, la desigualdad social, etc.

La sintonía fina en el rol de la educación y la necesidad de una reforma en la educación secundaria

Existe una profunda sintonía fina entre los proyectos educativos que impulsan las distintas provincias y gobiernos que van desde el kirchnerismo-peronismo, el macrismo- radicalismo y el mileismo, que es que la escuela debe ser un lugar de contención social, más aún frente a una crisis social galopante y, que responda a las necesidades del mercado.

Durante el periodo del gobierno kirchnerista la premisa fue “la inclusión” con el contenido central de contener socialmente. En un segundo nivel fue poner la educación secundaria al servicio del mercado, formatos de pasantías o posibilidad de la injerencia de los sectores empresariales en la educación.

El macrismo- radicalismo profundizó estos rasgos dentro del marco de la Nueva Escuela Secundaria. Se continúa con el vaciamiento de contenidos, reforzando el rol de contención y “cuidado”, se incorporan conceptos del mercado que ya estaban presentes durante la etapa final del kirchnerismo, concepto “eficacia”; “emprendedurismo”; etc. Se fortalece la relación formación -mercado de trabajo y, hablar de “disfrutar” la incertidumbre, la idea de futuro incierto y ser flexibles.

El mileismo toma la profundización de esta lógica que continúa aplicando el macrismo en la Ciudad de Buenos Aires, pero para todo el país, en dónde la escuela y el docente tiene como rol central contener, cuidar, brindar muy bajos contenidos con la lógica de forma un ser humano flexible a los cambios del mercado. Y desde ya con más ajuste.

Otro elemento que comparten estos “tres” proyectos es el desfinanciamiento de la educación pública estatal y el aumento del gasto en la educación privada, como también su injerencia en la vida pública e ideológica, en dónde la educación confesional es la preponderante en la Argentina. Según datos publicados en Página 12: “Del total de 3.233.724 alumnos que cursan en gestión privada (un 27,8%), la mayoría se concentran en muy pocos distritos. En tan solo cuatro jurisdicciones —la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe— cursa el 70,4% de los estudiantes que asisten a colegios privados” [1].

El supuesto fracaso de la “planificación” estatal otorga lugar a la planificación del capital en su etapa super extractivista, en dónde el objetivo es extraer la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Esta lógica es la que se podrá observar en toda reforma educativa que se lleva actualmente en nuestro país, una reforma que ultra precariza el trabajo docente y da por finalizado el debate sobre el docente como intelectual o el docente como trabajador de cuidado. En este artículo intentaremos pensar las implicancias de las reformas educativas, centralmente la reforma en la educación media en la Argentina, en sus aspectos pedagógicos.

La reforma de la educación media, un cambio radical

A priori por una lógica “positivista” se considera que todo cambio, que toda reforma es para mejor. Ahora bien, no todo cambio es para mejor y una reforma no busca transformar o terminar con los problemas estructurales de una sociedad que se expresan luego en el aula [2].

Esto no quita de comprender la magnitud que significa esta modificación pedagógica que traen las nuevas reformas educativas y centralmente la que analizaremos particularmente que es la reforma en la educación media.

Hace semanas atrás el Ministerio de Educación de la Nación presentó el proyecto de reforma de la escuela secundaria [3], un proyecto casi calcado a la reforma que ya se está llevando adelante en la Ciudad de Buenos Aires, llamada “BA Aprende”, con matices a otras propuestas que se discuten en las distintas provincias, en donde sin importar el color político de quien gobierne hay una sintonía fina entre la precarización, el desfinanciamiento y la licuación de contenidos.

En lo pedagógico el cambio radical se encuentra en los roles del docente y el estudiante. Ahora sería el estudiante, él solo, de manera autónoma quien conoce y aprende, mientras que el docente bajo conceptos como “facilitador” se transforma en el cuidador con responsabilidad en el acompañamiento y cuidado del estudiante.

Este cambio radical pedagógico reafirma y fortalece la idea individual, el individualismo borrando lo colectivo, lo colaborativo que es lo que ocurría en el aula, en donde desde las distintas teorías pedagógicas daban cuenta de lo colectivo y sobre todo en la teoría constructivista, donde es fundamental lo colectivo, lo social para construir conocimiento.

Este cambio radical pedagógico apunta a fortalecer la idea individual y al individuo como consumidor. Reforzar esas ideas y romper lo colectivo construyen la idea de la responsabilidad individual, lo personal. Ahora uno, el niño, el adolescente, es el responsable de aprender, de ser un buen o mal emprendedor, de ser “rico” o ser “pobre” ocultando la responsabilidad de los verdaderos dueños de todo, los verdaderos ricos, ahora autoproclamados como héroes y modelos a seguir. Los nuevos “Señores” con sus “súbditos” y un “ejército” que los protejan sin cuestionar su poder y su riqueza.

Cambio pedagógico, tecnología para la depredación individual

Este cambio radical pedagógico es acompañado de la aplicación tecnológica, la IA en la educación. Por eso en los últimos años regresó la idea de eficacia y conceptos de productividad, las estadísticas, las planillas Excel en educación, sin olvidar que bajo las neurociencias y la educación emocional nos plantean la idea de funcionar bien, el funcionar bien de la educación, del saber, el funcionamiento adecuado como individuo, como si la cuestión es “funcionar o no funcionar”.

Benasayag nos invita a pensar lo siguiente: “La potencia algorítmica modifica tu relación con el mundo. Se mete entre el mundo y vos. El problema ahora es que los proyectos macroeconómicos, los epidemiológicos, de salud, etcétera, están hechos de acuerdo con la lógica de la máquina, del funcionamiento. Ahí es donde opongo como imagen “funcionar o existir”. El existir, que es lo propio de lo vivo, hasta en una cucaracha, es resolver problemas con respecto a tu existencia. El funcionar va más allá [4].

Luego continúa: “Es el mundo que hizo posible esta algoritmización del mundo, porque algoritmizar el mundo quiere decir hacerlo calculable, predictible. Se funciona bien o mal, pero nosotros, los humanos, los bichos, mi perro, no funcionamos bien o mal, existimos”. Siguiendo esta línea de pensamiento que nos propone, sería por lo tanto un error medir, cuantificar y calificar con buen o mal funcionamiento a un docente, un estudiante, un ser humano como si fuese una máquina. Culmina con esta definición tajante: “Cada vez queremos funcionar más como ella. No se trata de ser tecnófobo, pero sí de saber que hay una diferencia cualitativa enorme”.

¿Pero a quién le serviría que actuemos de esta manera? Claramente a los dueños de todo, a esa pequeña minoría que se apropia de lo que produce la mayoría. Esta es la nueva pedagogía en donde la individualidad y el consumismo es la que “funciona correctamente”, la IA y la idea de la “libertad” son el disfraz, son el escudo de esta pequeña minoría, esta “ultra” burguesía que propone un futuro tecnológico en donde las amplias mayorías seguiremos siendo pobres.

Un futuro distinto es posible fuera y dentro del aula

El siglo XXI inició, no ya con una idea de futuro liberador, creativo, más bien con la posibilidad tan solo de soñar sobre los límites del propio capitalismo, administrando, gerenciando, subsistiendo y padeciendo el capitalismo. La imaginación por un futuro colectivo y social pasó a un futuro individual. ¿Pero es posible un futuro distinto? Es posible y es necesario pensarlo, construirlo.

Partamos de la siguiente premisa: “El carácter gnoseológico de la educación está estrechamente ligado a su carácter dialógico. El sujeto no piensa solo. El pensamiento tiene una doble función: cognoscitiva y comunicativa”, porque la comunicación que es necesaria para el conocimiento implica reciprocidad, no puede haber sujetos pasivos. Para que sea posible, debe haber un marco significativo común, “la inteligibilidad y comunicación se dan simultáneamente”. Este planteo nos lleva a pensar de forma colectiva, de forma colaborativa y no de manera individual y aislada. El diálogo constante, como nos propone Benasayag: “El educador siente la necesidad de ampliar el diálogo a otros sujetos cognoscentes. De esta manera, su aula no es un aula, en el sentido tradicional, sino un encuentro, donde se busca el conocimiento y no donde se transmite. Desafía a los educandos a pensar, a problematizar, no a memorizar, disertar, como si fuese algo acabado. Esta problematización no es individual, por ello solo es posible en el terreno de la comunicación, en el proceso dialógico”.

¿Ese futuro, no tan lejano, no tendrá que abrir las escuelas, las aulas para dialogar con la comunidad sobre los problemas, sobre los sueños, sobre el futuro? En ese diálogo construir un nuevo conocimiento, construir un nuevo futuro de las mayorías que hoy son explotadas, que hoy son pobres. Para finalizar analicemos estos textuales: “El diálogo es para Freire el único modo de conocer, el único modo de que una educación sea humanista y humanizante, porque el diálogo es el modo de ser propiamente humano. Para llegar a este planteo, Freire parte del concepto de praxis, entendida como acción y reflexión unidas de modo inquebrantable, es el modo de ser propiamente humano”. Los hombres se hacen “en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión” [5].

Es claro que el pensar y construir el futuro es una tarea de todos y todas, no es delegable a la tecnología, a la IA y a una minoría “sabia”, más en tiempos donde quieren cargar una crisis sobre las espaldas de las grandes mayorías.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/La-reforma-de-la-educacion-un-cambio-pedagogico-y-un-nuevo-escalon-opresor?amp=1