¿Frenar la violencia en las aulas sin la ciencia?

Publicado: 16 septiembre 2025 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Josep Maria Canal

El reto social y educativo que supone la necesidad de frenar y prevenir la violencia en cualquier entorno se convierte en un tema clave para poder tener un clima escolar que permita el aprendizaje de máximos para todas las personas, en cualquier lugar y a cualquier edad.

Vistos los resultados que se obtienen sobre esta temática en distintos países, la única esperanza de superar esta lacra, que tiene como consecuencias vidas recortadas, problemas de salud mental y sueños rotos, es la de aplicar en los entornos educativos aquello que ha sido demostrado por la investigación científica como eficaz.

La socialización preventiva de la violencia de género se define como el proceso de transformación de las interacciones que se dan entre personas, haciéndolas conscientes de las actitudes y comportamientos que promueven la violencia, así como de aquellas actitudes que impulsan y permiten tener relaciones personales y sociales basadas en la igualdad, la solidaridad y la no violencia.

Este cuerpo teórico y práctico reúne las evidencias recogidas por la comunidad científica internacional en los últimos años y propone las claves necesarias para poder generar los efectos deseados en la sociedad, tanto para que lo conozcan los profesionales como para la comunidad educativa.

A nivel práctico, los máximos exponentes de esta socialización preventiva son el modelo dialógico de prevención de conflictos y el club de valientes violencia cero, los cuales se sustentan tanto por las investigaciones de las últimas décadas en los elementos clave, que ahora comentaremos, como por los propios impactos que se han ido reconociendo en artículos y proyectos de investigación científicos sobre estas actuaciones.

Estos elementos claves que promueven un sistema de relaciones igualitario, basado en la solidaridad y en la no violencia, están muy reconocidos por la investigación científica:

  • El concepto de violencia cero, es decir, no permitir la violencia, no justificarla ni tampoco trivializarla, por las consecuencias de normalización y ocultación de la violencia como factor social, está extensamente estudiado.
  • Romper el silencio, es decir, crear las condiciones para que se pueda contar con libertad la violencia que sucede en cualquier entorno, es otro componente de la socialización preventiva. Romper el silencio permite conocer lo que está sucediendo, por lo que, de este modo, se puede reaccionar y actuar socialmente para proteger a la víctima. Si hay silencio, hay soledad y hay impunidad de los agresores.
  • La amistad se erige en un factor de protección, de diversión y de aprendizaje fundamental, según muchos estudios alrededor del mundo. Cuidar las relaciones en los entornos educativos, mediante acciones que facilitan la valoración de la ayuda entre iguales, la solidaridad y las expectativas de máximos, resulta muy eficaz para mejorar las relaciones y reaccionar cuando algo grave sucede. Es el soporte vital que tenemos las personas para crecer y desarrollarnos libremente.
  • Proteger a la víctima y a quien protege a la víctima, el upstander intervention o bystander intervention, es otro principio que cae por su propio peso, que tiene consenso internacional y que es de pura lógica. Ayudar a las personas que sufren la violencia, pero también a las personas que ayudan, para que no tenga repercusión negativa su solidaridad. Analizar por qué a menudo las personas no protegen, aun conociendo las circunstancias de violencia que se viven, se hace necesario para poder romper las barreras que la provocan.
  • Trabajar los procesos sociales de atracción y de elección, es decir, enseñar y aprender a reconocer el discurso social imperante que coacciona y condiciona los gustos hacia determinadas personas y actitudes, en este caso vinculadas con la violencia, y que afecta múltiples interacciones y relaciones de todo tipo y en todas las edades, tiene un amplio y reconocido bagaje científico.
  • La idea de que la solución de esta lacra social, que supone la violencia en sus múltiples formas, tiene que ser comunitaria, en la que participen todos los agentes socialesalumnado, profesorado, familiares y el entorno social, aparte de tener base científica tiene además una lógica aplastante. Tenemos que conseguirlo entre muchas personas, de manera democrática, con la ilusión de un mundo mejor y con las acciones que tienen una base contrastada.

Así pues, lo que se hace necesario es romper con todas las barreras que obstaculizan esta toma de posición. Hace falta que las evidencias que muestra la investigación lleguen a profesorado, familias y alumnado. Es vital que el profesorado conozca y se forme en las actuaciones que trasladan todo ello a las aulas y a las interacciones entre el alumnado. Es indispensable que nos posicionemos, sin violencia, ante toda persona que desee mantener el poder que le otorga la violencia a través de la manipulación o la obstaculización de los avances que se están dando gracias a estas actuaciones.

Fuente: https://periodicoeducacion.info/2025/09/09/frenar-la-violencia-en-las-aulas-sin-la-ciencia/