[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la
noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Chile, 14 de Septiembre de 2025, Por Gonzalo Martner, https://elregionalista.cl
Uno de los datos más importantes del estudio de la OCDE Education at a glance revela avances importantes en la educación chilena en las últimas décadas, uno de los cuales refleja que la brecha de salarios de quienes tienen educación superior casi duplica similar índice en el promedio OCDE. Tema pendiente: dar pasos para cerrar las brechas de competencias de la población adulta.
El informe Education at a Glance de la OCDE entrega indicadores sobre acceso a la educación, resultados, recursos y condiciones docentes, permitiendo comparar la situación en más de 40 países. Sus principales resultados para Chile en la publicación de 2025 son:
Educación inicial: Chile experimentó una disminución del 6 % en el número de niños de 0 a 4 años entre 2013 y 2023 y se proyecta que tendrá otra caída del 6 % entre 2023 y 2033. No obstante, la cobertura se ha estancado y es de 75% de los niños de 3 a 5 años en 2023, una tasa que se mantiene sin cambios desde 2013. Se sitúa por debajo del 85% promedio en la OCDE, y es similar o ligeramente superior a las tasas de otros países latinoamericanos, aunque el gasto por párvulo se incrementó en 9,8% entre 2015 y 2022. El gasto público y privado total en niños de 3 a 5 años como porcentaje del PIB fue de 0,7% en Chile, por encima del promedio OCDE de 0,6%. El gasto público por niño aumentó en un 16,1 % desde 2015, en comparación con un aumento promedio del 24 % en la OCDE.
Niños en una sala de clases. Crédito: xavierarnau (Getty Images)
Educación escolar: en 2023 el 85% de las personas de 15 a 19 años en Chile estaba matriculado en educación formal, lo que supera al promedio OCDE (84%). La proporción de jóvenes de 25 a 34 años sin educación secundaria superior bajó del 12% al 11% entre 2020 y 2022 (menos que el promedio OCDE de 13%). La proporción de estudiantes de educación secundaria inferior que tienen al menos dos años más que la edad esperada para su curso se ubica en el rango medio de la distribución de la OCDE en 2023, con un 6,8 %. Entre 2015 y 2024 los salarios de docentes de educación básica aumentaron 30% en una década, superando el incremento del promedio OCDE.
Educación superior: la proporción de jóvenes adultos (25–34 años) con educación terciaria es de 41 % en 2022. El promedio de la OCDE fue de 48 % en 2024. Entre los adultos de 25 a 64 años, un 20 % posee una licenciatura o equivalente (promedio OCDE: 20 %), mientras que solo un 2 % ha completado un máster (promedio OCDE: 15 %). Entre los jóvenes adultos, el 28 % ha obtenido una licenciatura en comparación con el 25 % en la OCDE, pero la brecha en el nivel de máster es sustancial (2 % vs. 17 %). Un 27 % de los estudiantes de licenciatura o programas equivalentes se gradúa en un campo STEM de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, el 24 % en negocios, administración y derecho (23% en la OCDE en ambos casos) y el 11 % en artes y humanidades, ciencias sociales, periodismo e información (22% en la OCDE). Los programas de licenciatura o equivalentes representan el 62 % (un 78% en la OCDE) del ingreso a la educación terciaria, lo que se explica en parte por la mayor proporción de estudiantes que ingresan a programas terciarios de ciclo corto, con un 36 % frente al promedio de la OCDE de 17 %. Las mujeres constituyen la mayoría de quienes ingresan por primera vez a la educación terciaria y en Chile representaron el 53 % en 2023, frente al 52 % en 2013 (un 54% en la OCDE). El 13 % completa su licenciatura dentro de la duración teórica del programa. Esta cifra aumenta al 38% un año después de la fecha prevista de finalización y al 60 % tres años después. En comparación, la tasa promedio de titulación en la OCDE es del 43% dentro de la duración teórica, aumentando al 59% tras un año adicional y al 70% después de tres años. La tasa de deserción en Chile en este nivel educativo es de 40%, a comparar con un promedio de 30% en la OCDE. Obtener una titulación terciaria ofrece beneficios claros en protección frente al desempleo, ya que la tasa de desempleo entre los adultos con educación terciaria es del 5,5 %, frente al 8,1 % de aquellos con educación secundaria superior. Existe también una prima salarial significativa: los trabajadores con educación terciaria ganan un 112 % más que quienes poseen solo educación secundaria superior. Esto es más del doble de la brecha salarial promedio de 54% de la OCDE.
Movilidad intergeneracional: aunque en Chile persisten fuertes vínculos entre el nivel educativo de los padres y la obtención de educación terciaria, las tendencias recientes apuntan a un progreso en la reducción de la desigualdad. La introducción de la gratuidad en la educación terciaria ha hecho que entre 2012 y 2023 la probabilidad de que jóvenes de familias sin educación secundaria accedieran a la educación superior aumentó 7 puntos porcentuales, más del doble del promedio OCDE (3 puntos). Un 25% de los jóvenes adultos cuyos padres no completaron la educación secundaria superior posee una titulación terciaria, cifra ahora similar al 26% promedio en la OCDE, aunque inferior al 49% en Dinamarca. En cambio, el 68% de los jóvenes adultos con al menos un progenitor con educación terciaria posee una titulación de este tipo, cifra similar al 70% promedio en la OCDE.
Financiamiento: Chile destina un 5,9% del PIB a educación, por encima del promedio OCDE (4,7%), y presenta incrementos gracias a las recientes reformas, pero el gasto absoluto por estudiante sigue estando entre los más bajos. Los gobiernos aportan el 80,1% del financiamiento de la educación primaria, secundaria y postsecundaria no terciaria (antes de las transferencias al sector privado), lo que está por debajo del promedio de la OCDE de 90,1%. El 81,3% del financiamiento de la educación preprimaria (después de transferencias) y el 47,7 % del financiamiento de la educación terciaria (antes de transferencias) provienen de fuentes públicas, en comparación con los promedios de la OCDE de 85,6 % y 71,9 %, respectivamente. Aunque la gratuidad en la educación superior se implementó en 2016, las fuentes públicas representaban solo la mitad del financiamiento terciario antes de transferencias en 2021 —la segunda proporción más baja entre los países de la OCDE. El gasto por estudiante aumentó de 5.944 USD a 7.448 USD entre 2015 y 2022, mientras la proporción destinada a educación disminuyó del 15,3 % de los presupuestos públicos al 14,7 %. A diferencia de la mayoría de los demás países, el gasto público en Chile es menor en el nivel terciario —incluida la investigación y el desarrollo (I+D)— que en los niveles desde primaria hasta postsecundaria no terciaria. El gasto público en Chile asciende a 4.479 dólares por estudiante terciario, en comparación con el promedio de la OCDE de 15.102 dólares. A pesar de ello, Chile aún invierte más fondos públicos por estudiante terciario que cualquier otro país de la OCDE o socio en América Latina, con la excepción de Costa Rica. Chile continúa dependiendo en gran medida del gasto privado para financiar la educación terciaria.
Resultados de la educación: a pesar de los niveles de educación formal alcanzados, las habilidades de alfabetización y aritmética de los adultos en la mayoría de los países de la OCDE se estancaron o disminuyeron entre 2012 y 2023, lo que ocurrió en el caso de Chile en mayor proporción en los adultos con educación secundaria o menos. En Chile, los adultos con educación terciaria obtienen, en promedio, 39 puntos más en competencia lectora que aquellos con educación secundaria superior o postsecundaria no terciaria, brecha mayor que la diferencia promedio en la OCDE de 34 puntos. En 2023, el 84 % de los adultos (25 a 64 años) con alta competencia lectora (es decir, en el Nivel 4 o superior) participó en educación y/o formación formal o no formal en el último año, en comparación con solo el 30 % de aquellos con competencia en el Nivel 1 o inferior.
Niños en una sala CRA. Crédito:www.mineduc.cl
Una parte significativa de la población adulta sigue registrando bajos niveles de competencias. La OCDE subraya que ampliar las oportunidades educativas no es suficiente: los sistemas educativos también deben garantizar que los estudiantes desarrollen las habilidades que necesitan para prosperar.
El organismo señala también que apoyar a un acceso equitativo a la educación terciaria es crucial para mejorar la movilidad social, ya que el logro educativo influye de manera decisiva en el éxito laboral. Si bien una titulación de educación secundaria superior ofrece una buena protección contra el desempleo en la mayoría de los países, muchos empleos altamente calificados y bien remunerados requieren de una titulación terciaria. Por otro lado, otorgar certificaciones por las competencias específicas adquiridas —incluso si no se completan los estudios— puede ayudar a demostrar capacidades ante los empleadores. Esto haría que la finalización parcial de los programas terciarios fuera más valiosa.
Deja un comentario