Quienes no conocen la historia se autocondenan a repetirla

Publicado: 27 julio 2025 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Luisa Jaussi

Antes del 2004, un grupo de profesorado universitario se ofreció a colaborar con Comunidades de Aprendizaje (CdA) haciendo formaciones e investigaciones. Durante un tiempo lo hicieron siguiendo las bases científicas que aseguraban la mejora de resultados (y que habían sido creadas, como todo el mundo sabe, por Rosa Valls, Marta Soler, Lídia Puigvert, Jesús Gómez y Ramón Flecha, fruto de sus investigaciones en las mejores universidades del mundo, pero sin perder el contacto con aquellos primeros centros que empezaron a transformarse en CdA). En las formaciones, aquel nuevo grupo siempre tuvo una creciente tendencia a dar imagen como si ellos también hubieran participado de la creación de esas bases científicas del proyecto, aunque las deformaban un poco para gustar más a la audiencia. Así daban la idea de que había personas rígidas, como las creadoras del proyecto, y otras más abiertas y flexibles, como ellas. Pero el profesorado más inteligente no caía en esa trampa y sabía diferenciar entre quienes eran personas de ciencia, motivadas por el derecho real a la educación de todo el alumnado, y aquellos cuya motivación era su propio beneficio y ego personal.

Cuando, en ese año, arreció la primera campaña difamatoria, diseñada y dirigida por quien había abusado de una menor, algunas administraciones e incluso escuelas evitaban encargar formaciones a quienes lo hacían mejor, para que no les salpicaran las calumnias. Aquel grupo vio una extraordinaria oportunidad de negocio en ello. Se unieron a difundir esas calumnias y empezaron a presentarse como la solución ideal para hacer las formaciones, de forma muy parecida a la actual. El espejismo del ascenso los llevó a creer que en un futuro próximo serían la referencia de las formaciones de Comunidades de Aprendizaje y que tendrían al alumnado de las escuelas como materia prima de sus investigaciones, cuando en realidad no sabían cómo tener un impacto real en resultados y en convivencia.

Quienes no conocen la historia se autocondenan a repetirla. Ahora también hay personas que se equivocan con el mismo tipo de espejismo del ascenso. También colaboran en las calumnias de la campaña que dirige el mismo abusador de la menor de 2004. También pretenden encargarse de las formaciones sustituyendo a quienes las hacen mejor. Y también pretenden hacer investigaciones con escalas validadas y otros enfoques que estropean los resultados que tanto trabajo ha llevado conseguir al profesorado que trabaja día a día en el aula, a las familias y al alumnado. Su futuro próximo no es el que creen sino el de aquel otro grupo, de quien nadie ya se acuerda. Pero durante un corto tiempo harán mucho daño a todo el mundo, perjudicando también el derecho a la educación de niñas y niños.

Igual que entonces, las mejores personas y escuelas no entrarán en ese juego. Exigirán a quienes formen e investiguen la misma consecuencia, los mismos valores en los que están tratando de educar: solidaridad, igualdad de diferencias, transformación, etc. Escogerán a quienes también, en su propio ámbito, forman parte activa de los clubs de valientes violencia cero y se posicionan siempre contra todo tipo de violencia, y no a quienes calumnian a las víctimas y a quienes las defienden. El futuro será todavía mucho mejor que la situación actual.

[Imagen: Image by congerdesign from Pixabay]

Fuente: https://periodicoeducacion.info/2025/07/28/quienes-no-conocen-la-historia-se-autocondenan-a-repetirla/