Publicado: 5 junio 2025 a las 12:00 am
Categorías: Artículos
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Por Rudy Marcela Cadena

I Variables e índices de deserción que afectan la educación a escala mundial y regional
La educación es universalmente reconocida como un derecho fundamental y una herramienta clave para el desarrollo social y personal, se ve seriamente amenazada por la deserción escolar, fenómeno que implica el abandono prematuro de los estudios y que repercute negativamente en el acceso al empleo, la calidad de vida y la salud. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, 2022), nos reafirma que sólo a través de la educación es posible erradicar la pobreza, mejorar la salud, promover la paz y cuidar el medio ambiente; no obstante, precisamente factores como las propias condiciones económicas, las crisis sanitarias, la discriminación, los conflictos intra y extrafamiliares, las guerras, entre otros problemas; agravan la situación educativa no sólo por los efectos que influyen de manera directa sobre la calidad y el proceso de la educación propiamente dicha, sino que también aumentan los índices de reprobación y repetición escolar, lo que sujeta con cifras de riesgo de abandono definitivo.
Ahora bien, la deserción escolar, más allá de un abandono físico del aula, constituye una amenaza directa al desarrollo integral del individuo, al capital humano del país y al progreso colectivo; ante lo cual el MEN (2022) advierte que este fenómeno “afecta la trayectoria educativa y el desarrollo integral, e incide en la formación del capital humano, el desarrollo sostenible, la movilidad social, la superación de la pobreza y la equidad”. Por tanto, comprender y abordar sus causas es fundamental para promover intervenciones eficaces.
En tal sentido, investigaciones han identificado que la deserción escolar responde a una combinación de factores organizados en cuatro dimensiones interrelacionadas: individual, familiar, institucional y contextual (Prakash et al., 2017). Estas dimensiones actúan de forma conjunta, profundizando las desigualdades educativas e impidiendo que millones de estudiantes logren culminar su proceso formativo.
En el plano individual, intervienen variables como el bajo rendimiento académico, la baja autoestima, los problemas emocionales y situaciones personales adversas. Estudios como el de Wang y otros (2016); destacan que los programas enfocados en el desarrollo socioemocional pueden reducir la deserción hasta en 1,6 puntos porcentuales. Asimismo, repetir un grado en la primaria incrementa significativamente las probabilidades de abandono, debido a la frustración y desmotivación que esto genera (Hughes et al., 2017). Otros factores críticos incluyen el matrimonio infantil —especialmente entre las niñas—, la fuga del hogar, y la presión por ingresar tempranamente al mundo laboral. Igualmente, Prakash y otros (op. cit), el matrimonio precoz interrumpe el proyecto educativo de las adolescentes al asignarles roles tradicionales que las alejan del sistema escolar, razón por la cual, las condiciones emocionales, sociales y culturales individuales inciden directamente en la permanencia o abandono del sistema educativo.
Los factores familiares ejercen una influencia decisiva en la continuidad educativa de los estudiantes. La pobreza estructural, la inestabilidad del hogar, la movilidad residencial y la migración laboral de los padres son variables que afectan profundamente la trayectoria escolar. En tal perspectiva, Haelermans y De Witte (2015) sostienen que mudarse de residencia incrementa en 2,3% la probabilidad de deserción, especialmente durante los primeros años de adaptación a un nuevo entorno escolar. En el ámbito institucional, las deficiencias en infraestructura, la escasez de recursos pedagógicos, la violencia escolar y el trato indiferente por parte del personal docente también se asocian directamente con la deserción. Según Gasper y otros, (2012), la transición entre primaria y secundaria puede aumentar las tasas de abandono entre 6% y 9%, especialmente cuando no existe un acompañamiento adecuado. Sobre este particular, Bayona-Rodríguez y López León (2018) identificaron que en Colombia, factores como la distancia entre la vivienda y la escuela, la falta de docentes cualificados, y la ausencia de grados superiores en zonas rurales, incrementan considerablemente la deserción escolar.
Dicho lo anterior, las condiciones se reflejan también en las historias de vida de estudiantes que, por múltiples factores, han sido obligados a abandonar sus estudios. Por tanto, dichas situaciones, no solo limitan las posibilidades individuales, sino que también afecta el desarrollo económico, político y cultural del país, disminuyendo su capital humano y ampliando las brechas de desigualdad (Gutiérrez et al., 2011). En este contexto, resulta imprescindible el análisis cualitativo de los factores de riesgo y la implementación de estrategias preventivas que, desde la gestión educativa, promuevan la permanencia escolar.
Los factores contextuales y estructurales como las políticas públicas, la legislación educativa, las condiciones económicas del país y los valores culturales, desempeñan un importante efecto sobre la deserción educativa. Cabus y De Witte (2011) evidenciaron que la praxis de políticas públicas que ampliaron la obligatoriedad escolar hasta los 18 años en la nación neogranadina, logró reducir la deserción en 2,41 puntos porcentuales; sin menoscabar que otras estrategias y decisiones, como elevar la exigencia de exámenes de salida, no generan efectos significativos (Clark y See, 2011). Además, el valor que las comunidades otorgan a la educación, especialmente en contextos donde se naturaliza la desigualdad de género, influye decisivamente en resultados negativos; sobre los cuales, Prakash y otros (ibid. 2017) señalan que en muchos entornos, la escolarización femenina no es prioridad, lo cual agrava la brecha educativa. Por tanto, resulta urgente comprender la deserción desde una perspectiva integral que articule lo educativo con lo social, lo cultural y lo político, en función de generar respuestas contextualizadas y equitativas.
Por ende, las investigaciones requieren observaciones sistemáticas en los distintos niveles de educación, como una recolección indispensable de datos para evaluar y determinar las razones, por las cuales, los estudiantes tienden a abandonar el proceso de formación académica con preocupante frecuencia, especialmente entre las transiciones de educación básica hacia el bachillerato. Esta situación no solo afecta la dinámica institucional, sino que pone en evidencia la necesidad de analizar los factores subyacentes que motivan el abandono escolar en este contexto específico.
Así pues, la comunidad educativa en Colombia y América Latina han manifestado preocupación ante el ausentismo reiterado, el bajo rendimiento académico, la falta de motivación y las dificultades familiares que enfrentan los estudiantes, lo cual refleja la interacción de múltiples variables que inciden en su permanencia. Por ello, se hace necesario ir más allá de las estadísticas y aproximarse en relación con las historias de vida de quienes han desertado –incluyendo la población migrante–, con el fin de comprender de manera más humana y contextualizada este fenómeno y, a partir de allí, generar propuestas preventivas desde una gestión educativa sensible y transformadora.
Fuente: https://www.elnacional.com/opinion/la-gestion-educativa-ante-la-desercion-escolar-en-colombia/#google_vignette
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